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El caos operativo en Colombia con los carros Tesla: logística, entregas y falta de infraestructura

Compradores de Tesla en Colombia reportan demoras, fallas en la app y vacíos en infraestructura, en medio de un arranque operativo con problemas.

- Crédito: Foto: tomada de redes sociales
Andrés Martín Piñeros
Andrés Martín PiñerosPeriodista
22 ABR 2026 - 06:36Actualizado: 22 ABR 2026 - 14:02

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La llegada de Tesla a Colombia no fue simplemente la entrada de una nueva marca al mercado automotor, sino un movimiento que elevó las expectativas sobre el futuro de la movilidad eléctrica en el país, en un momento en el que este segmento venía creciendo con fuerza y atrayendo a consumidores interesados en tecnología, sostenibilidad y eficiencia.

Sin embargo, pocos meses después de su desembarco oficial, la historia comienza a cambiar y hoy son los propios compradores quienes están poniendo sobre la mesa una serie de fallas operativas que van desde retrasos en entregas hasta vacíos en la atención al cliente, en un escenario que evidencia tensiones entre la promesa tecnológica de la marca y la realidad del mercado colombiano.

¿Por qué Tesla enfrenta un caos operativo en Colombia?

El modelo de negocio impulsado por Elon Musk se basa en una lógica que rompe con la industria tradicional, eliminando concesionarios y trasladando toda la experiencia a canales digitales, lo que en teoría permite mayor eficiencia, pero que en la práctica, en un país como Colombia, ha generado fricciones importantes.

En ciudades como Bogotá y Medellín existen centros de experiencia, pero su rol es limitado y no están diseñados para resolver problemas operativos, lo que deja a los clientes dependiendo casi exclusivamente de una aplicación que, según múltiples testimonios, no está preparada para responder al volumen ni a la complejidad de los casos.

Alejandro Gutiérrez, usuario de estos carros, expuso en redes sociales un problema que parece nuevo pero que termina en frustración: “Pedí mi Tesla en noviembre de 2025 en Colombia. Fue un gran comienzo, pero ahora una mala experiencia: sin actualizaciones, sin soporte telefónico, respuestas lentas en la app y nos dejan esperando bajo el sol. Por favor, ayúdenme”.

Este mensaje, uno de varios, refleja un patrón que se repite en distintos casos y que apunta a una misma conclusión: el sistema de atención no está respondiendo a la expectativa de un producto de alto valor.

La experiencia desde adentro: ilusión, confusión y espera

Minuto60 conoció otra historia similar por parte de un usuario, que pidió mantener reserva de su identidad, pero que resume con claridad las dos caras del proceso de compra que pasan por una experiencia inicialmente sencilla, pero progresivamente confusa a medida que avanza el proceso.

“La experiencia ha sido sencilla, pero al mismo tiempo es tan innovadora que tiende a confundir un poco al cliente. Yo separé mi carro el segundo día que Tesla llegó a Colombia con $1.000.000 y fue bastante sencillo, aunque había un poco de recelo e incertidumbre de si era verdad que iban a llegar a Colombia con los precios que decían, pues en la letra pequeña hablaban de costos e impuestos adicionales que no eran claros”, relata, evidenciando que incluso en la etapa inicial ya existían dudas frente a la información entregada por la compañía.

El proceso, según cuenta, avanzó con relativa normalidad en los primeros días, pero pronto comenzaron a aparecer obstáculos, especialmente en la financiación del vehículo, un punto que no ha sido suficientemente desarrollado en la operación de la marca en el país.

“El mayor problema que yo diría es pidiendo crédito. Si no es el crédito de Santander, que es el banco aliado, es difícil porque no todos los bancos están preparados para darte un crédito con la poca información y papeles que da Tesla”, explica, dejando ver una desconexión entre el modelo digital de la marca y el sistema financiero local.

Una aplicación que no da respuestas

A medida que el proceso avanza, el foco de la frustración se traslada a la aplicación, que se convierte en el único canal de comunicación efectivo con la compañía. Allí, según el testimonio, se concentra uno de los principales problemas de la operación.

“Diría que todo se maneja a través de una aplicación y no es tan sencillo seguirles el paso, no hay un interlocutor que te dé respuestas claras. La aplicación todavía no está preparada para todas las personas que compraron o para tener un servicio al cliente fuerte, por lo que toca tener paciencia”, afirma.

Toca ir al showroom, preguntar y no dan mucha información ni respuestas claras, ‘toca esperar, todo por la app, ahí le avisamos’.

Usuario de Tesla en Colombia

En medio de ese escenario, la espera por la entrega se convierte en otro punto crítico, no sólo por los tiempos, sino por la incertidumbre que rodea cada etapa del proceso. El afectado asegura que ha recibido ofertas para cambiar de vehículo, pero bajo condiciones que implican costos adicionales.

“Me han ofrecido otros carros que ya llegaron, pero Tesla tiene la particularidad de que si le cambias el color, los rines o las sillas, cambia el valor porque son adicionales, entonces me tocaría pagar la diferencia”, explica.

Más allá de la compra, este tipo de casos abren una discusión más profunda sobre la experiencia posterior a la entrega, donde aparecen nuevos retos relacionados con la infraestructura y el servicio técnico.

“Yo creo que la postventa va a ser un poco complicada y ellos no están preparados para dar toda la atención que se requiere a la cantidad de vehículos que están vendiendo”, advierte, al tiempo que señala que el país aún no está listo para una operación completamente digital en este segmento.

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A esto se suma la incertidumbre sobre la infraestructura de carga, un elemento clave en la experiencia del usuario. “Ellos habían dicho que en febrero tenían lista la red de supercargadores Tesla, pero ahora no te dan fecha. El carro viene con un cargador de carga lenta a toma de 110V que para cargarlo full uno necesita como 36 horas y hay mucha incertidumbre aún”, explica.

La visión experta: un problema estructural

Para entender el fondo de la situación, Minuto60 consultó a José Stalin Rojas, director del Observatorio de Movilidad de la Universidad Nacional, quien advierte que lo que está ocurriendo no puede leerse únicamente como un problema de una marca, sino como un reflejo de las limitaciones del ecosistema de movilidad eléctrica en el país.

“La movilidad eléctrica ha empezado a ganar terreno, así lo reflejan las ventas de autos híbridos y eléctricos, así como de motos. Sin embargo, se necesita fortalecer el ecosistema tanto en la cantidad de tomas en los conjuntos residenciales, en los centros comerciales y en las electrolineras. También los puntos de recarga necesitan más proliferación”, explica.

Rojas pone el foco en el servicio técnico, un aspecto clave que puede convertirse en un cuello de botella a medida que crece el mercado.

Se necesita ampliar y fortalecer el servicio técnico para que un conductor común y corriente pueda actuar cuando se detiene el auto.

José Stalin Rojas

Finalmente, advierte que el país debe prepararse para una mayor demanda energética, pues “Colombia tiene capacidad de suministro de energía, pero se necesitan inversiones en infraestructura para que las electrolineras sean más frecuentes, como ocurre con las gasolineras”.

En medio de este panorama, Minuto60 consultó a la Superintendencia de Industria y Comercio sobre el número de quejas recibidas relacionadas con estos problemas en la comercialización y entrega de vehículos eléctricos, particularmente en el caso de Tesla, pero a la fecha no ha obtenido respuesta, lo que deja un vacío en la información oficial sobre la magnitud real de la situación.

Sin duda, lo que está ocurriendo con Tesla en Colombia trasciende los retrasos o los problemas logísticos y se convierte en un reto de confianza en un mercado que todavía está en construcción, donde cada experiencia pesa y donde la promesa de innovación debe ir acompañada de una operación capaz de responder a las condiciones locales.

La transición hacia la movilidad eléctrica no depende únicamente de la tecnología, sino de la capacidad de adaptarla a la realidad de los usuarios, un desafío que hoy en discusión y que definirá el futuro de este segmento en el país.

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