La derrota de Paloma es la derrota de Uribe: golpe fulminante para el Centro Democrático
El resultado de Paloma Valencia en la primera vuelta presidencial marca un retroceso significativo para el Centro Democrático.

Con el 97,58 % de las mesas informadas, la jornada electoral de este 31 de mayo ha consolidado un escenario de derrota para el Centro Democrático y su líder natural, el expresidente Álvaro Uribe Vélez. La candidata Paloma Valencia, quien en marzo de 2026 obtuvo una victoria contundente en la Gran Consulta por Colombia con 3'200.000 votos, registra ahora un total de 1'597.411 sufragios, lo que representa apenas el 6,91 % de la votación total.
Este resultado sitúa a la colectividad en un lejano tercer lugar, superada ampliamente por Abelardo de la Espriella (43,77 %) e Iván Cepeda (40,88 %), quienes concentran la polarización del país y avanzan a la segunda vuelta. El resultado actual representa uno de los golpes más fuertes para el liderazgo de Álvaro Uribe, cuya candidata no logró capitalizar el sentimiento de oposición al gobierno actual en una contienda donde el electorado prefirió opciones más radicales.
Un desplome de votos frente a la consulta de marzo
La caída en el apoyo electoral de Valencia es de más de 1,7 millones de votos en apenas dos meses. A pesar de que durante la mañana la candidata acompañó a Uribe en Rionegro y declaró que "el mayor honor de mi vida es ser candidata de este partido", las cifras del preconteo muestran que el respaldo obtenido en las consultas no se trasladó a las urnas en la primera vuelta.
Al ejercer su voto en Bogotá, Valencia mantuvo un discurso de optimismo afirmando: "Vamos a ganar porque somos más los colombianos que estamos del lado correcto de la historia", una proyección que no se vio reflejada conforme avanzó el escrutinio oficial.
Tensiones internas y controversias en la campaña
El camino hacia esta derrota estuvo marcado por fricciones dentro del Centro Democrático. Figuras del partido, como la senadora Paola Holguín, fueron señaladas de "traidoras" por sectores de la base uribista al no manifestar un apoyo público y activo hacia Valencia, ante lo cual Holguín respondió que "el silencio era una forma de lealtad". También hubo decisiones polémicas y calificadas como populistas, como la eliminación del SOAT para los motocilistas y fricciones con Miguel Uribe Londoño, padre del candidato asesinado, Miguel Uribe Turbay.
A esto se sumaron las polémicas generadas por las declaraciones personales de la candidata. Valencia afirmó en diversas entrevistas que estaba "casada con un mamerto", en alusión a las ideas políticas de su esposo, Tomás Rodríguez Barraquer. Esta declaración fue criticada en redes sociales y por analistas que recordaron las tesis del republicano Charlie Kirk, sugiriendo que "en lo macro, debes estar en sintonía" y que "una casa dividida no puede mantenerse en pie", lo que pudo haber restado firmeza a su imagen ante el electorado más conservador que prefirió a De la Espriella.
El fin de la influencia del centro político
El análisis de estos resultados permite concluir que el centro político ha perdido su capacidad de incidencia en el panorama nacional. A pesar de que en redes sociales se hablaba de un "boom" de candidaturas alternativas, las urnas cuentan una historia distinta:
Sergio Fajardo: Alcanza apenas 911.611 votos (4,18 %), una cifra que lo deja sin posibilidades de arbitraje en una segunda vuelta.
Claudia López: Registra un marginal 0,94 % (205.546 votos).
Óscar Mauricio Lizcano: Cierra la lista con un 0,23 %.
Esta debacle del centro refleja lo que el candidato vicepresidencial Juan Daniel Oviedo describió durante la jornada como un país "hackeado" por el odio y la división. Según Oviedo, la campaña generó un "fastidio" que obligó a los votantes a refugiarse en los extremos, impidiendo que propuestas de unidad o moderación prosperaran.