Indecisos, críticos y atentos: así llegan los jóvenes colombianos a las elecciones 2026
El último informe de Cifras y Conceptos da luces de la percepción de los jóvenes frente a la democracia. El 74 % aún no sabe por quién votar.

2026 es un año clave para la política colombiana. El país volverá a las urnas para elegir presidente y renovar el Congreso, en un contexto marcado por la polarización y una ciudadanía cada vez más crítica. En ese escenario, el papel de los jóvenes puede resultar decisivo: no solo representan una franja amplia del electorado, sino que además concentran expectativas, frustraciones y debates sobre el rumbo del país.
Entender cómo piensan los jóvenes, qué les preocupa y cómo se relacionan con la democracia se vuelve fundamental. En esa tarea, el más reciente informe de Cifras y Conceptos ofrece una radiografía reveladora sobre el estado de ánimo juvenil frente a la política y las elecciones que se avecinan.
Lejos de los estereotipos que los muestran como apáticos o desconectados, los datos retratan una juventud interesada en votar, crítica frente al poder y consciente de los límites y el valor de la democracia colombiana. El estudio no anticipa resultados electorales, pero sí deja claro que el voto joven está abierto y que su decisión dependerá menos de liderazgos carismáticos y más de respuestas concretas a problemas reales.
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Un estudio para entender a la juventud y su relación con la democracia
El informe hace parte de la ola 11 del estudio Jóvenes en sociedad, una investigación que Cifras y Conceptos viene desarrollando desde hace varios años para hacer seguimiento sistemático a la situación y percepciones de los jóvenes en Colombia. En esta medición se encuestó a 3.221 jóvenes, de manera presencial, en 46 municipios de todas las regiones del país, con una muestra que representa a más de diez millones de personas entre los 18 y los 28 años.
En Minuto60, César Corredor, director de Cifras y Conceptos, explicó que se trata de un esfuerzo poco común en el país. “No había en Colombia un estudio especializado y continuo sobre juventud. Con estas once mediciones ya acumulamos más de 24.000 encuestas en cinco o seis años, lo que permite ver tendencias y no solo fotos del momento”.
Uno de los hallazgos más llamativos tiene que ver con la relación de los jóvenes con la democracia. El 61 % valora vivir en democracia y la considera el mejor sistema de gobierno disponible. Sin embargo, solo el 20 % está satisfecho con su funcionamiento, una brecha que evidencia desencanto sin ruptura.
Esa insatisfacción no se traduce, sin embargo, en rechazo al sistema ni tentación autoritaria. Por el contrario, el estudio muestra que los jóvenes siguen valorando el derecho al voto y la importancia de las instituciones electorales, aunque exigen una democracia más efectiva, con resultados sociales y económicos, especialmente a nivel local.
Indecisos, críticos y con confianza en las elecciones
Si algo caracteriza a los jóvenes de cara a 2026 es la indecisión. El informe revela que el 74 % saldrá a votar, pero aún no sabe por quién. Lejos de ser una señal de desinterés, este dato muestra que el voto juvenil no está definido y que buena parte de la campaña sigue abierta.
Lo normal en una elección es que la gente se empiece a decidir en los meses previos. Hoy no está claro ni siquiera cómo van a ser los tarjetones de las consultas o de la primera vuelta.
César Corredor
Esta indecisión convive con cambios en las afinidades ideológicas. El apoyo juvenil al presidente Gustavo Petro ha disminuido frente al inicio de su mandato. Hace cuatro años, el entonces candidato contaba con cerca del 64 % de respaldo juvenil; hoy ese apoyo se ubica alrededor del 42 %. En paralelo, cae la identificación con la izquierda y se observa un crecimiento tanto de la derecha como del centro político.
No se trata, según el estudio, de un giro radical ni una ruptura definitiva, sino de un reacomodo. Las razones están asociadas a la percepción de deterioro en seguridad y salud, así como al desgaste propio del ejercicio del poder. Aun así, el centro se mantiene como opción fuerte, lo que sugiere la búsqueda de alternativas fuera de los extremos.
En medio de este escenario, hay un dato que sobresale: la confianza en la Registraduría Nacional del Estado Civil. El 72 % de los jóvenes tiene una percepción positiva de esta institución, que aparece como la mejor valorada del estudio.
No creen en relatos de fraude masivo. Han visto que los procesos electorales funcionan y que los votos se cuentan bien.
César Corredor
Este nivel de confianza resulta clave en un contexto regional de deslegitimación electoral. En Colombia, al menos entre los jóvenes, el árbitro electoral conserva credibilidad, lo que fortalece el escenario democrático hacia 2026.
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Salud, educación y empleo: las exigencias de una generación
Más allá de las preferencias políticas, el informe deja claro que las decisiones juveniles estarán marcadas por problemas concretos. La salud es hoy la principal preocupación juvenil, incluso por encima del empleo. El deterioro en el acceso a servicios, las demoras y la incertidumbre frente a la reforma han generado inquietud en una población que antes no ponía este tema en el centro de su agenda.
La seguridad es el segundo gran eje de preocupación. Los jóvenes perciben un aumento de la inseguridad y muestran escepticismo frente a la política de “paz total”, lo que incide en su evaluación del Gobierno y en la búsqueda de nuevas opciones políticas.
El problema central de los jóvenes es la salud. Entonces es claro que a los jóvenes la fórmula del actual Gobierno frente al tema de salud no les parece adecuada. (…) Lo segundo es seguridad. Hay un rechazo a la "paz total".
César Corredor
En materia de empleo, el panorama es menos pesimista. El estudio muestra una mejora en la percepción del mercado laboral y un bajo porcentaje de jóvenes que se declara desempleado, aunque persisten barreras estructurales como la exigencia de experiencia previa.
Así llegan los jóvenes a las elecciones de 2026: interesados en participar, críticos frente al poder, menos ideologizados de lo que se cree y con demandas claras en salud, seguridad, educación y empleo. Su voto no está decidido, pero no es volátil: está anclado a expectativas concretas y a una idea de democracia que, aunque incompleta, sigue siendo el marco desde el cual quieren transformar el país.
