Inicio / Economía

Murió el creador de Kokoriko | Él fue Eduardo Robayo y su impacto en el pollo en Colombia

En una época en la que el pollo no era un producto de consumo masivo, logró posicionarlo como una opción popular.

Murió el creador de Kokoriko | Él fue Eduardo Robayo y su impacto en el pollo en Colombia
Tienda Kokoriko en Bogotá. - Crédito: Foto: Kokoriko.
Felipe Villamizar M.
Felipe Villamizar M.Periodista
21 MAR 2026 - 18:46Actualizado: 21 MAR 2026 - 23:46

Compartirwhatsappfacebookxlinkedin
whatsappÚnete a nuestro canal

Se confirmó la muerte de Eduardo Robayo, reconocido empresario colombiano y fundador de Kokoriko, una de las cadenas más emblemáticas del país. La noticia se conoció en las últimas horas y generó múltiples reacciones en el ámbito empresarial y político, al tratarse de una figura clave en el desarrollo de la industria gastronómica nacional.

El fallecimiento fue dado a conocer inicialmente por sus familiares al empresario y posteriormente replicado por distintas voces públicas. Entre ellas, el exalcalde de Bogotá Enrique Peñalosa, quien expresó en su cuenta de la red social X: “Lamento la muerte de Eduardo Robayo, creador de Kokoriko, gran empresario constructor de patria y mejor ser humano”, mensaje que rápidamente se difundió y se sumó a las condolencias hacia su familia.

(Le puede interesar: Paso a paso: cómo participar en la subasta virtual de la DIAN en marzo y productos).

La muerte de Robayo marca el cierre de una trayectoria empresarial que comenzó décadas atrás y que terminó consolidando uno de los negocios más reconocidos del país en el sector de alimentos.

El origen de Kokoriko

La historia de Eduardo Robayo está directamente ligada al nacimiento de Kokoriko, una empresa que cambió la forma en que los colombianos consumen pollo. A finales de la década de los 60, junto a sus socios Noé Cardona y Emilio Jordán, fundó la compañía avícola Avesco, punto de partida de un proyecto que luego evolucionaría en una cadena de restaurantes.

El primer paso fue la apertura de un local en Bogotá, pero el gran salto se dio en 1971 con la inauguración del primer restaurante bajo la marca Kokoriko en Cali. Desde allí, el crecimiento fue sostenido, hasta convertir a la empresa en un referente nacional con decenas de puntos de venta y presencia en múltiples ciudades.

En una época en la que el pollo no era un producto de consumo masivo, Robayo logró posicionarlo como una opción popular, accesible y presente en la mesa de millones de colombianos, lo que marcó un cambio cultural en el mercado alimenticio del país.

(También lea: Fuerte inversor mexicano se mete en la Selección Colombia: ¿Van por los derechos de televisión?).

Un empresario que construyó un grupo más allá del pollo

Antes de consolidarse en el sector gastronómico, Robayo tuvo un recorrido diverso en el mundo de los negocios. Incursionó en cacharrerías, venta de joyas de fantasía e importación de mercancías, actividades que le permitieron acumular capital y experiencia antes de entrar de lleno al negocio de alimentos.

Con el crecimiento de Kokoriko, la familia Robayo expandió sus inversiones a otros sectores. En los años 80 incursionaron en el sistema financiero con la adquisición de Diners Club en Colombia, operación que más adelante derivó en el Banco Superior.

Posteriormente, participaron en fondos de pensiones, vivienda y otras líneas empresariales, consolidando un conglomerado con múltiples frentes. A esto se sumó la expansión en el sector gastronómico con la compra de marcas como Helados Mimo’s y la creación de estructuras empresariales como el grupo Conboca y, más adelante, el holding Inmaculada Guadalupe y Amigos (IGA), que integró diferentes negocios del sector.

(También lea: ¿Tiene giro de Renta Ciudadana? Así puede consultar pagos y fechas de cobro en Colombia).

Estas decisiones posicionaron a Robayo como uno de los empresarios que no solo construyó una marca, sino un grupo con impacto en distintos sectores de la economía colombiana.

Una historia empresarial

La historia de la familia Robayo también estuvo atravesada por episodios complejos. Uno de los más recordados ocurrió en 2003, cuando Antonio Robayo, hermano del empresario y pieza clave en el grupo, murió en el atentado contra el Club El Nogal en Bogotá, un hecho que marcó profundamente a la familia y a su estructura empresarial.

A pesar de ese contexto, el grupo logró mantenerse y continuar su expansión, consolidando su presencia en el mercado durante las décadas siguientes.

Un legado que sigue vigente

Actualmente, Kokoriko ya no pertenece exclusivamente a la familia fundadora, sino que hace parte de una estructura empresarial más amplia que agrupa distintas marcas y negocios en Colombia.

Sin embargo, el legado de Eduardo Robayo permanece ligado al crecimiento de la marca y a la consolidación de un modelo de negocio que marcó una época. Su historia está asociada a la transformación de un producto en una industria y al desarrollo de una empresa que se convirtió en referente nacional.

La muerte del empresario deja un vacío en el sector, pero también una trayectoria que sigue presente en uno de los nombres más reconocidos de la gastronomía colombiana.

TEMAS RELACIONADOS
Empresas
Ver otros temas
Cargando...

Copyright © – Minuto60 – 2026

metricool pixel