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¿Quién se quedó con la 'mejor presa' de Kokoriko? La herencia cambia con nuevos dueños

La cadena de restaurantes, Kokoriko, confirmó nuevo dueño. Le contamos la nueva visión estratégica de la marca.

- Crédito: Foto: tomada de redes sociales
Andrés Martín Piñeros
Andrés Martín PiñerosPeriodista
20 ABR 2026 - 15:03Actualizado: 20 ABR 2026 - 21:25

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La historia de Kokoriko en Colombia es el reflejo de cómo evoluciona el empresariado en el país, tras la confirmación de un cambio de dueño. Ahora, la marca está bajo la dirección de KKO, un fondo de empresarios colombiano.

Desde su nacimiento en 1969, la compañía ha tenido distintas etapas de propiedad, cada una marcando un momento clave en su crecimiento. Todo comienza con la creación de la empresa por parte de Eduardo Robayo Ferro, junto a Noé Cardona Cardona y Emilio Jordán Collazos, quienes fueron sus fundadores y socios desde el inicio, pero con el paso de los años el control quedó principalmente en manos de la familia Robayo Ferro.

Durante décadas, Kokoriko fue una empresa esencialmente familiar y los hermanos Robayo consolidaron la marca, expandieron su presencia a nivel nacional y la convirtieron en uno de los referentes del sector gastronómico. En este periodo, la compañía operaba bajo la razón social Avesco y se fortalecía como un negocio integrado, con control directo de sus operaciones.

La estructura de esta compañía comenzó a cambiar con el tiempo y la empresa dejó de ser únicamente un negocio familiar para integrarse en un esquema empresarial más amplio. Así nació un holding que agrupó varias marcas del sector gastronómico, entre ellas Kokoriko, Mimo’s y Andrés Carne de Res. Este grupo fue conocido como Conboca y posteriormente evolucionó hacia IGA, consolidando un portafolio relevante dentro del mercado.

El cambio más reciente marca un punto de quiebre en la historia de la compañía. Tras años bajo la estructura del grupo empresarial, Kokoriko pasó a manos de un vehículo de inversión colombiano, lo que representa un nuevo modelo de gestión.

¿Quiénes son los nuevos dueños de Kokoriko?

La marca confirmó que el nuevo propietario es KKO, un grupo de inversionistas que opera bajo la lógica del capital privado y han señalado que con este movimiento, Kokoriko deja atrás su etapa como empresa familiar y como parte de un conglomerado gastronómico, para entrar en una fase enfocada en crecimiento estratégico y reorganización empresarial.

Cabe señalar que este anuncio y movimiento empresarial se da semanas después de la muerte de su fundador, Eduardo Robayo, quien falleció el pasado 21 de marzo, lo que abre la puerta a interrogantes sobre su fortuna, a quiénes le queda y qué pasa con el negocio familiar.

En 2018, Kokoriko reportó ingresos cercanos a los $430.000 millones de pesos, consolidándose como una de las cadenas más fuertes del país en el segmento de pollo. Para 2025, el restaurante estaba cerca de los 80 puntos de venta y sus ingresos estimaban los $170.000 millones de pesos.

Antes de su integración a estructuras empresariales más amplias, estimaciones del mercado ubicaban el patrimonio de la familia de Eduardo Robayo Ferro en un rango cercano al billón de pesos, considerando no solo el negocio gastronómico, sino sus inversiones en el sector financiero y otros activos.

Con el paso de la compañía a manos de IGA y posteriormente al vehículo de inversión KKO, la herencia empresarial dejó de estar concentrada en la operación directa de la marca y pasó a materializarse en estructuras patrimoniales, participaciones y liquidez derivada de estas transacciones, lo que redefine cómo se distribuye y gestiona la fortuna familiar en esta nueva etapa.

imagen dada

Fundador de Kokoriko.

Este tipo de transacciones responde a una tendencia creciente en Colombia, donde fondos de inversión locales están tomando protagonismo en la adquisición de compañías tradicionales y, que en pocas palabras, busca optimizar operaciones, fortalecer marcas y proyectarlas a nuevos mercados.

A pesar de los cambios de propiedad, Kokoriko ha mantenido su posicionamiento en el mercado colombiano. Su identidad, asociada al pollo asado y a la experiencia familiar, ha logrado sostenerse incluso en medio de transformaciones empresariales profundas.

Sin embargo, el cambio de dueño marca interrogantes sobre su nuevo manejo, pues en el mundo del capital privado, las decisiones suelen estar orientadas a eficiencia, expansión y rentabilidad. Eso podría traducirse en nuevas estrategias comerciales, cambios en operación o incluso en el portafolio de productos.

La línea completa de dueños de Kokoriko

La evolución de la propiedad de Kokoriko se puede resumir en cuatro grandes etapas:

  • Fundadores: Eduardo Robayo Ferro, Noé Cardona Cardona y Emilio Jordán Collazos

  • Control familiar: familia Robayo Ferro

  • Grupo empresarial: Conboca e IGA

  • Etapa actual: KKO

Cada una de estas fases refleja un momento distinto del empresariado colombiano, desde la tradición familiar hasta la llegada de capital estructurado.

Lo cierto es que Kokoriko entra en una nueva etapa, distinta a la que vivió durante más de cinco décadas bajo la influencia de la familia Robayo. El paso a manos de inversionistas marca un antes y un después en la historia de una de las cadenas más reconocidas del país.

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