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¿La inflación de 2025 es una noticia para celebrar?

El dato de 5,1 % estuvo apenas por debajo de lo que esperaban los expertos y mientras el gobierno celebró, ellos ofrecieron sus alertas.

¿La inflación de 2025 es una noticia para celebrar?
El presidente Gustavo Petro insiste en que una inflación de 5 % es buena noticia - Crédito: Fotomontaje de Minuto60 con material de Pixabay y Colprensa

Diciembre le hizo un milagro al Gobierno Nacional: la inflación anual de Colombia pasó de 5,4 % en noviembre a un promedio de 5,1 % en diciembre, ligeramente por debajo de lo que esperaban los analistas, que era algo entre 5,18 % y 5,2 %. 

La noticia que dio el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) fue celebrada por el gabinete del presidente Gustavo Petro. Por ejemplo, el ministro de Interior, Armando Benedetti, escribió un mensaje corto en la red social X quejándose de las advertencias de los expertos del tema. 

En cámara lenta

Si bien es cierto que la inflación disminuyó en el 2025, lo problemático es en cuánto lo hizo pues pasó apenas de 5,2 % en 2024 a 5,1 % a lo largo de un año, mientras que otros países latinoamericanos comparables como México o Chile recortaron a mayor velocidad el crecimiento promedio de sus precios y si no quedaron dentro del rango meta de sus bancos centrales, por lo menos quedaron muy cerca. 

En el caso colombiano eso trae implicaciones para el 2026. La variación de los precios en un país no se reinicia cada primero de enero y la prueba de ello es el aumento en los cánones de arrendamiento tanto para oficinas como para locales comerciales y viviendas. 

María Alejandra Martínez, jefe de Investigaciones de Acciones & Valores, recuerda que “en el 2026 servicios como los arriendos, los peajes, los servicios públicos, los costos de los colegios, las universidades, entre otros, tendrán un aumento automático alineado con esta variación del IPC. Esto generará presiones adicionales sobre el gasto de los hogares al inicio del año”. 

En ese sentido, la economista advirtió que “casi el 60 % de la canasta familiar está indexada, bien sea al IPC o al salario mínimo. Muchos servicios aumentarán de manera automática en el 23 % y todo ello sigue presionando la inflación para este año, haciendo que la convergencia hacia la meta del 3 % sea más difícil”.

Sin embargo, puede que ese efecto no sea inmediato. Las recientes devaluaciones del precio del dólar estadounidense en Colombia hacen que las importaciones bajen de precio y eso tiene efecto tanto en el comercio de bienes ya terminados como en alimentos y otros productos hechos en Colombia ya que muchos de sus insumos, como los fertilizantes, es importado.

El exministro de Agricultura Andrés Valencia advierte que, de hecho, eso podría haber ayudado a la inflación de diciembre de 2025. 

Uno de los problemas de esa revaluación del peso colombiano es que no solo está sostenida sobre la debilidad de la moneda estadounidense, sino también en las monetizaciones que ha hecho desde octubre el Gobierno Nacional de su deuda emitida en moneda extranjera. 

Tanto eso como el menor costo de las importaciones y el mayor salario mínimo tienen un mismo efecto: mayor desbalance en las cuentas del país y un consumo que va más allá de las capacidades de producción de Colombia. Todo eso es como un globo que, sin tasas de interés altas, se va inflando e inflando hasta reventar. 

Doble presión

Y aquí entra el Banco de la República. Su Junta Directiva pasó la mayoría del año 2025 advirtiendo que debían ser cautelosos con la política monetaria para contener las expectativas de una inflación más alta en el futuro, ya que este es un indicador que usualmente funciona bajo la lógica de la profecía autocumplida. 

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Y en los últimos meses del año, ese discurso incluso se endureció para enviar la señal de que el 2026 podría ser el año de una nueva subida de tasas para contener a la economía y contrarrestar los efectos del consumo por encima de la producción y los mayores cobros al gobierno por su creciente hueco entre los gastos y los ingresos. 

Ahora se suma una inflación prácticamente sin cambios durante un año y un salario mínimo con aumento del 23 % que lleva a expectativas de inflación en 2026 de hasta 7 %. 

En la orilla contraria está el Gobierno Nacional, que depende política y económicamente de resultados de menor plazo y por eso le pide al Emisor que más bien baje rápido las tasas de interés, que le dé rienda suelta al consumo de los colombianos para que la economía crezca. La pregunta es si los bolsillos de quienes reciben menos del salario mínimo pueden aguantarlo y si vale la pena el sacrificio.

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