"La plata ya no va a rendir": la alerta sobre El Niño que preocupa a millones de hogares
El fenómeno de El Niño podría sentirse mucho más en el mercado que en los embalses. Experto analiza.

Cuando los colombianos escuchan hablar del fenómeno de El Niño, casi siempre piensan en apagones y racionamientos de energía. Esa imagen quedó marcada desde la crisis eléctrica de comienzos de los años noventa. Pero esa podría ser apenas una parte de una emergencia mucho mayor.
La verdadera preocupación está en lo que ocurrirá con el precio de los alimentos, el acceso al agua, la salud pública y el costo de vida de millones de familias.
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Mientras buena parte del debate nacional sigue concentrado en el comportamiento de los embalses y el sistema eléctrico, un nuevo estudio elaborado por el proyecto Reimaginemos, con la participación de investigadores de Diorama y el Centro de Investigación de Acción Pública, advierte que el país enfrenta un riesgo mucho más amplio que podría sentirse durante los próximos meses e incluso prolongarse por cerca de dos años.
Las advertencias llegan en momentos en que el Ideam confirmó que las condiciones del fenómeno de El Niño ya están presentes y prevé una alta probabilidad de que el episodio continúe durante los próximos meses, con un comportamiento que podría ubicarse entre los más intensos registrados en las últimas décadas.
Para Germán David Romero, economista y experto en gestión del cambio climático y desarrollo sostenible, el país está enfocando la discusión donde no debería.
"El debate público se ha concentrado en la energía porque todos recordamos el apagón de los años noventa. Pero reducir el fenómeno de El Niño únicamente a un problema energético es un error. Estamos hablando también de salud pública, de seguridad alimentaria, de calidad del aire, de incendios forestales, de desabastecimiento de agua y de un impacto económico que terminará sintiendo cualquier colombiano cuando vaya a hacer mercado", explicó en entrevista con Minuto60.
El investigador asegura que la discusión no puede quedarse únicamente en las tarifas de energía, porque detrás del fenómeno existe una cadena de consecuencias que terminará afectando prácticamente todos los sectores de la economía.
¿Por qué el fenómeno de El Niño puede golpear el bolsillo de los colombianos?
Uno de los principales hallazgos del estudio es que la sequía no solo disminuye los niveles de los embalses. También afecta la producción agrícola, reduce la disponibilidad de agua para cultivos y ganado, incrementa el riesgo de incendios forestales y termina elevando los costos de producción de alimentos.
No es solamente que los precios vayan a subir. El problema es que podemos llegar a tener dificultades para producir alimentos y sostener actividades como la ganadería o la pesca. Cuando eso ocurre, el efecto termina llegando al consumidor final y a la inflación.
Afirmó Romero.
Durante fenómenos anteriores, recordó el experto, cerca del 40% del territorio nacional presentó dificultades de abastecimiento de agua y aproximadamente 1,4 millones de hectáreas fueron afectadas por incendios forestales, una superficie equivalente a una parte importante de la frontera agrícola del país.
Las familias de menores ingresos sentirán el mayor impacto
El estudio también concluye que el fenómeno tendrá efectos muy distintos dependiendo de la región y del nivel de ingresos de cada hogar.
Romero explica que mientras una familia promedio en Bogotá destina entre el 18% y el 20% de sus ingresos a la compra de alimentos, en departamentos como Córdoba ese porcentaje puede acercarse al 50%.
"Cuando una familia ya destina la mitad de sus ingresos a comprar alimentos, cualquier aumento en los precios significa dejar de gastar en transporte, vivienda, educación o recreación. La plata simplemente deja de rendir, y no porque haya una crisis económica tradicional, sino porque el origen del problema es climático", señaló.
El economista advierte que precisamente esa es una de las razones por las que el fenómeno puede ampliar las brechas sociales y económicas en Colombia.

Fenómeno de El Niño en Colombia.
Las regiones Caribe y algunas zonas del norte del país aparecen entre las más vulnerables debido a la presión sobre el recurso hídrico, el riesgo de incendios forestales y la alta dependencia económica de actividades agropecuarias.
Colombia aprendió a enfrentar inundaciones, pero no sequías
Uno de los mensajes más fuertes de la investigación apunta a que el país fortaleció durante años su capacidad para responder a inundaciones, especialmente después del fenómeno de La Niña de 2010 y 2011, pero prácticamente dejó de lado la preparación frente a eventos prolongados de sequía.
"Colombia aprendió muchísimo después de las grandes inundaciones. Se fortalecieron mecanismos para atender emergencias por lluvias, pero prácticamente no hicimos el mismo trabajo para prepararnos frente a una sequía prolongada. Hoy estamos mucho más preparados para enfrentar inundaciones que para enfrentar un fenómeno de El Niño", aseguró.
El experto considera que esa diferencia puede hacer que los impactos económicos sean mayores de lo esperado si no se adoptan medidas preventivas desde ahora.
Uno de los aspectos que más preocupa es la duración del fenómeno.
El país puede soportar una sequía de tres o cuatro meses. El problema es que los modelos muestran que este fenómeno podría extenderse durante un año y medio o incluso dos años. Ahí es cuando empiezan a aparecer problemas mucho más complejos para el agua, la producción de alimentos y la economía.
Explicó el vocero
El impacto podría sentirse en toda la economía
Más allá del agro y de la energía, Romero explica que también existen riesgos sobre las cadenas de suministro internacionales.
Recordó que durante el fenómeno de El Niño registrado en 2023 el Canal de Panamá redujo significativamente el tránsito de embarcaciones debido a la disminución de sus niveles de agua, generando mayores costos logísticos y retrasos en el comercio internacional. Una situación similar podría afectar nuevamente la importación de materias primas y bienes de consumo.
"El fenómeno anterior dejó pérdidas cercanas a los $ 3,1 billones de pesos. Estamos hablando de recursos equivalentes a una parte importante de una reforma tributaria. Ese dinero podría ahorrarse si el país deja de reaccionar cuando la emergencia ya explotó y empieza a prepararse desde ahora", concluyó Romero.
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