¿Por qué ahorrar energía no es suficiente para evitar una crisis eléctrica en Colombia?
Acolgen advierte que ahorrar energía ayuda, pero no basta para garantizar el suministro eléctrico de Colombia en los próximos años.

El ahorro de energía se ha convertido en una de las medidas que Colombia necesita para enfrentar la presión sobre su sistema eléctrico, mucho más con la alta probabilidad de un Fenómeno de El Niño intento. Aunque reducir el consumo puede ayudar a aliviar las necesidades de electricidad en el corto plazo, el gremio de los generadores advierte que el país tiene un problema más profundo: necesita garantizar que haya suficiente energía disponible cuando no llueve, los embalses bajan o la demanda aumenta.
La advertencia fue presentada por Natalia Gutiérrez Jaramillo, presidenta de Acolgen, durante la apertura del 18.º Congreso Anual de Energía, donde explicó que la seguridad energética no depende de una sola medida. Su planteamiento es que Colombia debe avanzar en nuevos proyectos de generación, fortalecer el respaldo térmico, garantizar combustibles y acelerar la construcción de redes de transmisión.
“Pero ahorrar no es suficiente”, afirmó Gutiérrez durante su intervención. La presidenta de Acolgen reconoció que el ahorro es importante, aunque insistió en que no resuelve por sí solo las dificultades que enfrenta el sistema eléctrico colombiano.
¿Por qué ahorrar energía no es suficiente?
La razón principal está en la diferencia entre consumir menos electricidad durante un periodo determinado y contar con la capacidad necesaria para atender la demanda en cualquier circunstancia. En Colombia, una parte importante de la generación depende del agua almacenada en los embalses, por lo que las condiciones climáticas tienen un papel fundamental en la seguridad del suministro.
Cuando las lluvias disminuyen y los embalses pierden niveles, el sistema necesita recurrir a otras fuentes de generación. La energía firme, precisamente, se refiere a la capacidad de garantizar el abastecimiento incluso en escenarios difíciles, como una sequía prolongada o un aumento inesperado del consumo.
Durante su discurso, Gutiérrez explicó que el país enfrenta una dificultad que no se limita al fenómeno de El Niño. Según las cifras de XM citadas por la dirigente gremial, el déficit de energía firme frente a la demanda pasaría de 5,4 % en 2026 a 7,8 % en 2027 y 7,6 % en 2028.
“Eso significa que el problema no termina cuando pase este fenómeno de El Niño”, señaló la presidenta de Acolgen, quien diferenció entre una dificultad coyuntural y un problema estructural relacionado con la entrada oportuna de nuevos proyectos al sistema.

Natalia Gutiérrez en Congreso Acolgen 2026.
La preocupación también está relacionada con el crecimiento del consumo. Gutiérrez indicó que el 28 de agosto se alcanzó un máximo histórico de demanda de 262 gigavatios hora día, con un crecimiento anual de 6,26 %, superior al crecimiento histórico cercano al 3 % que mencionó en su intervención.
Esto significa que el país debe prepararse para atender una demanda que puede seguir aumentando. La electrificación del transporte, el crecimiento industrial, los centros de datos y el desarrollo de nuevas tecnologías son algunos de los factores que podrían incrementar las necesidades de electricidad en los próximos años.
¿Qué está pasando con los proyectos de generación eléctrica?
Uno de los puntos centrales del discurso de Acolgen fue la dificultad para que los proyectos de generación entren en operación a tiempo. Gutiérrez presentó cifras según las cuales, entre 2022 y 2026, ingresó al sistema una proporción inferior a la energía que se esperaba incorporar cada año.
De acuerdo con los datos expuestos, en 2022 ingresó el 28 % de la energía esperada; en 2023, el 17 %; en 2024, el 25 %; en 2025, el 10,8 %, y en 2026, el 23 %.
La presidenta del gremio sostuvo que el problema no es únicamente la existencia de proyectos, sino la posibilidad de que entren en funcionamiento de manera oportuna. Para el sector, la generación eléctrica requiere años de planeación, inversión, estudios, permisos, diálogo con las comunidades y decisiones institucionales.
Los proyectos existen. La inversión está dispuesta. Pero muchos de ellos no están entrando a tiempo.
Natalia Gutiérrez
¿Qué papel tienen las plantas térmicas y los embalses?
El respaldo de la generación térmica fue otro de los asuntos destacados por Acolgen. Cuando la generación hidroeléctrica enfrenta limitaciones por la falta de agua, las plantas térmicas pueden ayudar a sostener el suministro, siempre que cuenten con disponibilidad operativa y combustibles.
Gutiérrez indicó que las plantas térmicas estaban aportando alrededor de 90 gigavatios hora día, cerca del 40 % de la demanda, según las cifras presentadas en el congreso. También señaló que, en escenarios críticos de XM, podrían requerirse entre 90 y 100 gigavatios hora día durante 11 meses consecutivos.
“Necesitamos que el parque térmico esté disponible y con salud financiera”, afirmó la presidenta de Acolgen al enumerar las condiciones necesarias para fortalecer la seguridad energética.
La dirigente también explicó que los embalses cumplen una función esencial. Según los datos que citó, con los embalses llenos Colombia podría cubrir aproximadamente 66 días de demanda sin lluvias, mientras que entre 2015 y 2016 la cobertura era de alrededor de 87 días.
¿Cuánto le costaría a Colombia una crisis eléctrica?
El impacto de una eventual crisis eléctrica no se limita a los hogares. La falta de suministro también puede afectar la producción, el comercio, el empleo y los ingresos de las empresas.
Durante su discurso, Natalia Gutiérrez citó un estudio del Banco de Bogotá según el cual una hora diaria de racionamiento de energía podría costarle al país entre $ 175.000 millones y $ 204.000 millones. La estimación señala que los sectores de manufactura, minería y comercio estarían entre los más afectados, pues representan, según el estudio mencionado, el 24 % del PIB y el 30 % de los empleos del país.
La presidenta de Acolgen también mencionó un estudio de Fedesarrollo que calcula que un racionamiento similar al de los años noventa podría provocar una contracción de 1,5 puntos porcentuales del PIB, la pérdida de 230.000 empleos y el aumento de la pobreza.
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Estas cifras corresponden a escenarios de impacto económico citados durante el congreso, no a una predicción de que el país vaya a enfrentar necesariamente un racionamiento. Su importancia está en mostrar las consecuencias que tendría una interrupción significativa del suministro eléctrico.
¿Qué medidas necesita Colombia, además de ahorrar energía?
Para Acolgen, la respuesta requiere una combinación de acciones. El gremio plantea que Colombia debe administrar adecuadamente sus embalses, garantizar la disponibilidad de las plantas térmicas, asegurar el suministro de combustibles, acelerar la entrada de nuevos proyectos de generación y construir las redes de transmisión que hacen falta.
También considera necesario recuperar la confianza de los inversionistas mediante reglas claras, estabilidad normativa, procesos ambientales previsibles y decisiones oportunas de las instituciones.
Necesitamos todas las tecnologías en el sistema. Necesitamos hidráulica. Necesitamos térmica. Necesitamos solar. Necesitamos eólica. Necesitamos almacenamiento.
Expresó Gutiérrez
La declaración muestra que el debate no consiste en escoger una única fuente de generación, sino en establecer cómo pueden complementarse las distintas tecnologías para garantizar electricidad suficiente y confiable.
La presidenta de Acolgen también respaldó la transición energética, pero señaló que debe avanzar sin poner en riesgo el abastecimiento. “La confiabilidad también hace parte de la transición. Porque sin seguridad energética no puede haber transición energética”, afirmó.

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