Crónica | Así celebraron los mexicanos la fase de grupos perfecta en el Mundial 2026: ¿Y si sí?
Minuto60 vivió en carne propia el amor de los mexicanos por su selección. El 3-0 contra República Checa demostró una pasión que deberíamos imitar.

En nuestro cubrimiento en México nos faltaba una sola cosa, cubrir un partido de la selección mexicana. Seguimos de cerca a la Selección Colombia y a sus hinchas, pero habíamos dejado de lado la cultura y la pasión de los fanáticos locales; y el partido entre manitos y checos fue la excusa perfecta para hacerlo.
Felipe Villamizar y su escritor, Gustavo Márquez, nos fuimos a la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco, un lugar que, como si fuese el mismísimo Fan Fest de la FIFA, estaba completamente lleno de almas mexicanas. No importaba que la selección de Aguirre ya tuviese asegurado el primer puesto del grupo A; estaban allí, listos para celebrar.
La primera mitad fue un mar de nervios que terminó con un 0-0 amargo, tanto que el cielo se cerró y empezó a caer una lluvia de esas que parece que no moja, pero sí lo hace. En medio de las chelas y el desmadre, lo único que pedían los mexicanos era una cosa: "No mam*s, yo solo quiero gritar un gol".
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México logra una fase de grupos perfecta en el Mundial 2026
Ese deseo se cumplió en el segundo tiempo, como si Dios, el universo o la vida nos quisiesen mostrar cómo celebran los mexicanos los goles de su patria. Luego del silbatazo inicial de la segunda parte, Chávez, Quiñones y Fidalgo hicieron temblar la biblioteca. Personalmente, no había visto algo tan ferviente y hasta religioso.
El primer gol fue un desahogo que salió del alma. Cuando el disparo con zurda de Chávez infló la red no importó si una chela estaba en sus manos; saltaron, gritaron y empezaron a corear "México, México". Lo sublime ocurrió un segundo después, cuando todos, al unísono, empezaron a cantar 'Cielito lindo'. "Ay, ay, ay, ay… canta y no llores", fue el ritmo de la celebración.
Luego llegó el gol de Quiñones, el colombiano más mexicano del planeta, y la celebración no fue distinta. Aunque mal dice el dicho: "que se riegue mi sangre, pero no la cerveza", la chela voló por los aires y las matracas empezaron a retumbar en el lugar donde, se supone, no está permitido hacer ruido.
Finalmente, Fidalgo, otro jugador naturalizado, fue el encargado de poner la cereza al pastel. Con un derechazo que entró en la esquina superior derecha del portero, ratificó lo que muy pocos mexicanos creían que podía suceder. México logró 9 puntos de 9 posibles, puntaje perfecto que revivió una famosa frase entre toda la afición mexicana.
"¿Y si sí? ¿Y si sí?" se decían unos a otros, preguntándose si, luego de este paso perfecto por la fase de grupos, pueden soñar con ver a México campeón del mundo o por lo menos soñar que llegue al quinto partido. Como colombiano, sé que los milagros existen y ya dijo Chicharito previo al Mundial de Rusia 2018: "Imaginémonos cosas chingonas".
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Una pasión desbordada
Como ya es usual en tierras mexicanas, la celebración terminó con una multitud de personas coreando el nombre de México y mandando hombres y mujeres a los cielos. "Quiere volar, quiere volar" es el cántico del que ni siquiera mi compañero de aventuras en Norteamérica se pudo salvar.
Una turba de fanáticos de la Tri lo tomaron de la espalda y las piernas mientras buscaba realizar el diccionario mexicano para los colombianos que no conocen el significado de esas famosas palabras que hemos escuchado en 'La rosa de Guadalupe' o 'El chavo del 8' y, tal vez por gracia divina, decidieron no "hacerlo volar".
Lo cierto es que la pasión de los mexicanos por su Selección es distinta. Incluso, cuando Guillermo Ochoa entró al campo, lo celebraron como si hubiese sido otro gol para la Tri. Son entregados, su amor es ferviente y respetan a las leyendas que tanta felicidad les han dado.
Y sí, los colombianos tenemos que aprender de eso; y no por la pasión, la pasión la tenemos; pero a veces se nos olvida amar más, querer más y sentir más. Criticamos a James cuando ha sido el referente durante años, criticamos a Vargas cuando nos ha salvado más de una vez, y a veces pareciera que queremos a otra Selección, cuando solo debemos dejarnos ilusionar por esta.
PD: Si Colombia no queda campeón, me sumo a los mexicanos con el "¿Y si sí?". Con el amor que han demostrado a la sangre amarilla, azul y roja, no me molestaría ver al verde, blanco y rojo en lo más alto del fútbol. Ya fue sede de tres mundiales, solo le falta alzarse con uno.
