El hincha uzbeko que sacó los pasos prohibidos y se tomó fotos con colombianas en el estadio Azteca
En repetidas ocasiones miró a los hinchas colombianos y les mostraba la bandera de su país. Así lo vivió.

El golpe de ojo mostraba un estadio Azteca lleno de camisetas amarillas. Para cualquier inadvertido, se podría creer que se estaba jugando en Barranquilla, Medellín o Bogotá. Pero no. Era el estadio de la Ciudad de México, en el que la Selección Colombia jugó casi que de local con 80.000 almas alentando en su debut mundialista para Uzbekistán.
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Y sí, fueron 80 mil colombianos, porque la pantalla del estadio mostró que la casa estaba llena, pero los otros 824 aficionados eran los uzbekos que, aunque pocos, sus camisetas blancas y sus banderas azul, blanco y verde. Sus voces eran silenciadas por el cántico de “Colombia, Colombia”, pero aun así hicieron ruido.
Sin embargo, en una de las bandejas laterales y muy pegados a una de las pantallas, un grupo de cinco uzbekos llamaban la atención, porque eran tratados como rockstars y así se sentían ellos. Posaban para fotos, saludaban a los colombianos y coreaban una que otra vez el nombre de su país.
El uzbeko que sacó los prohibidos
Cuando el partido entre Colombia y Uzbekistán iba 1-1, uno de ellos comenzó a voltear su mirado a los colombianos para ondear la bandera de su país. No le importaba que las miradas de sus rivales no eran de amistad. Él probó la adrenalina cuando veía pasar la belleza de las mujeres colombianas y les susurraba cosas que solo entendía él en su idioma.
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“¡Uz-be-kis-tán! ¡Uz-be-kis-tán! ¡Uz-be-kis-tán!” gritaba en repetidas ocasiones muy lento para animar a su equipo. Mientras tanto, personas tomaban su hombro y le pedían una foto. Él, con toda la actitud salía de su pequeña silla, los guiaba a la baranda que dividía las localidades y sacaba su mejor sonrisa con el terreno de juego a sus espaldas. “three, two, one (tres, dos, uno). You good or another one (está bien esa o quiere otra)?”, les preguntaba a los colombianos que en su mayoría solo le asentaban la cabeza.
#Deportes | En medio de la fiesta colombiana en el estreno mundialista en el estadio Azteca, un hincha de Uzbekistán se robó parte del show con sus pasos prohibidos. Se tomó fotos con algunas colombianas y demostró que el fútbol se vive en paz. pic.twitter.com/P4cDdMhMiP
— Minuto60 (@minuto60com) June 18, 2026
Quizá el momento de mayor éxtasis para este uzbeko fue cuando sonó de fondo una canción de reggaetón de Maluma y él comenzó a hacer sus pasos prohibidos. Quizá la pierna izquierda no sincronizaba con la derecha, las caderas eran un ocho, pero él se sentía el cantante antioqueño. Se mordía los labios y miraba como un sex symbol a quienes lo observaban.
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Al finalizar el encuentro, subió unos cuantos escalones y fue él quien le pidió a dos mujeres del Valle del Cauca que se tomaran una foto con él, pero en especial intercambiar las banderas de los países para que el registro fotográfico mostrara que se eran países hermanos y que el fútbol es paz.
