Una selección entre la memoria y el futuro: Colombia y su cita con el Mundial 2026
Colombia aseguró su cupo al Mundial 2026 y ahora enfrenta un escenario distinto: grupo exigente, pasado complejo y un proceso que busca consolidarse.

La noche del 4 de septiembre de 2025 en Barranquilla tuvo algo de alivio colectivo. El pitazo final frente a Bolivia no solo confirmó una victoria clara, sino que selló el regreso de la Selección Colombia a la escena que históricamente define a los grandes: la Copa del Mundo. El 3-0 en el estadio Metropolitano significó mucho más que tres puntos; fue la confirmación de un proceso que sobrevivió a dudas, críticas y momentos de fragilidad.
Clasificar al Mundial siempre es un reto mayúsculo para el fútbol colombiano. No solo porque las eliminatorias sudamericanas son, probablemente, las más exigentes del planeta, sino porque cada generación carga con el peso de una historia irregular: picos de brillantez, caídas abruptas y una constante búsqueda de identidad.
Así, el equipo que dirige Néstor Lorenzo llega a 2026 con esa mochila a cuestas, pero también con una mezcla de experiencia, memoria histórica y futbolistas en plenitud. Además, este Mundial será distinto. Estados Unidos, México y Canadá albergarán una cita ampliada a 48 selecciones, lo que abre oportunidades, pero también exige mayor preparación.
Para Colombia, entonces, clasificar no es el final del camino, sino apenas el punto de partida de una discusión que las generaciones que la han precedido siempre se han preguntado: qué selección es esta y hasta dónde puede llegar en la cita orbital.
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La resurrección de la selección a manos de Néstor Lorenzo
Cuando Néstor Lorenzo asumió la dirección técnica de la Tricolor, el fracaso de Catar 2022 aún dolía. La Selección había perdido regularidad, gol y confianza y el gran reto era reconstruir desde lo emocional, antes incluso de lo táctico. Ese fue su primer gran logro: devolverle competitividad al equipo y hacer de Colombia un equipo que incomoda, es intenso y sólido en sus bloques.
El arranque de las eliminatorias fue prometedor. Victorias clave, como el histórico triunfo 2-1 ante Brasil en Barranquilla, alimentaron la idea de que el proceso iba por buen camino. Luis Díaz emergió como líder ofensivo, James Rodríguez recuperó protagonismo y el equipo mostró una identidad clara: presión alta, transiciones rápidas y una defensa más ordenada que en ciclos anteriores.
🎥 ¡𝐁𝐚𝐫𝐫𝐚𝐧𝐪𝐮𝐢𝐥𝐥𝐚, 𝐞𝐥 𝐏𝐫𝐨𝐟𝐞 𝐲 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚 𝐠𝐞𝐧𝐭𝐞! 👋
— Selección Colombia (@FCFSeleccionCol) November 15, 2023
El D.T. Néstor Lorenzo comparte con los aficionados antes del entrenamiento.#TodosSomosColombia🇨🇴 pic.twitter.com/yFLLcdRqE6
Sin embargo, el camino no fue lineal. Tras la Copa América 2024, donde Colombia alcanzó la final, pero perdió frente a Argentina, llegaron los tropiezos. Empates en casa, derrotas ajustadas y una racha de varios partidos sin ganar pusieron en duda la continuidad del proyecto. El equipo pareció perder frescura y confianza justo cuando más se necesitaba regularidad.
Aun así, la respuesta llegó en el momento límite. El triunfo ante Bolivia fue una demostración de carácter y jerarquía, y la goleada posterior frente a Venezuela terminó de cerrar la clasificación. Lorenzo, resistido en algunos tramos, logró lo más difícil: sostener el rumbo cuando el contexto empujaba a su salida.
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Colombia en Mundiales
Pero hablar del Mundial 2026 también implica mirar hacia atrás. Colombia ha participado en seis Copas del Mundo y cada una dejó huellas distintas. El debut en Chile 1962 fue una mezcla de aprendizaje y épica, marcado por el inolvidable gol olímpico de Marcos Coll frente a la Unión Soviética.
Italia 1990, 28 años después, significó el despertar de una generación que cambió la percepción del fútbol colombiano en el mundo, con Carlos Valderrama y Freddy Rincón como símbolos. Aun así, Estados Unidos 1994 dejó una herida abierta, y la eliminación temprana y el trágico asesinato de Andrés Escobar convirtieron ese Mundial en una cicatriz imborrable. Luego, Francia 1998 fue una oportunidad perdida.
#HistoriaFCF Freddy Rincón jugó 875 minutos en Copas del mundo con #FCFMayores distribuidos en 3 mundiales distintos:
— Selección Colombia (@FCFSeleccionCol) January 25, 2018
Italia 🇮🇹 90 (369 minutos)
EEUU 🇺🇸 94 (270 minutos)
Francia 🇫🇷 98 (236 minutos)
(Foto Getty) pic.twitter.com/d0s1LRuc1P
Dieciséis años después, Brasil 2014 representó el punto más alto: un equipo brillante, ofensivo y valiente, liderado por James Rodríguez, que alcanzó los cuartos de final y se ganó el respeto global. Y Rusia 2018 confirmó que Colombia podía mantenerse en la élite, aunque sin dar el salto definitivo.
Cada Mundial ha sido un espejo de su tiempo: talento, ilusión, presión y, muchas veces, autoboicot. Esa historia explica por qué la clasificación a 2026 se vive con prudencia, ya que el recuerdo de lo vivido obliga a no dar nada por sentado, sino trabajar en el camino.
#TBT Postales de Brasil 2014: octavos de final, 28/06/14@jamesdrodriguez anotaba el mejor gol de La Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014 ante @AUFOficial. Partido épico e inolvidable. ⚽🇨🇴#SomosSelecciónColombia #OrgulloTricolor pic.twitter.com/eQKDbdiihN
— Selección Colombia (@FCFSeleccionCol) February 15, 2019
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El grupo K y lo que espera la Selección de sus rivales
El sorteo ubicó a Colombia en el grupo K, junto a Portugal, Uzbekistán y un rival que llegará desde el repechaje. Un grupo que, en el papel, combina jerarquía europea, incógnitas emergentes y un tercer adversario aún por definir. Para Lorenzo, el análisis ha sido claro: no subestimar a ninguna selección.
En los Mundiales no hay rivales fáciles. El error más grande es creer que ya está todo hecho por el nombre.
Néstor Lorenzo
Sobre Portugal, reconoció su peso histórico y capacidad competitiva: “Es una selección con experiencia, jugadores de élite y un ADN ganador. Exige máxima concentración”. En cuanto a Uzbekistán, ha insistido en la necesidad de estudio y respeto: “Son equipos que vienen creciendo, con disciplina táctica y hambre. El Mundial siempre trae sorpresas”.
El objetivo del entrenador argentino es claro: no es solo avanzar de fase, sino competir con identidad. “Queremos llegar bien preparados y hacer el mejor Mundial posible para Colombia. No se trata solo de pasar rondas, sino de representar una idea de juego”, ha señalado. Ese discurso conecta con una generación que mezcla referentes históricos como James Rodríguez con futbolistas que viven su primer gran torneo.
Colombia llega al Mundial 2026 sin el rótulo de favorita, pero tampoco como invitada. Vuelve con una historia compleja, un proceso que sobrevivió a la tormenta y un grupo que entiende que el verdadero desafío empieza ahora. En un fútbol cada vez más globalizado, la Selección busca algo más que resultados: reconciliarse definitivamente con su propio potencial.
