9/11 | Juan Pablo Montoya y Santiago Botero, otras víctimas del atentado de las Torres Gemelas
La historia inédita de las dos leyendas del deporte colombiano cuya gloria fue arrebatada por los atentados de las Torres Gemelas en el 9/11.

El 11 de septiembre de 2001 es una fecha grabada en la memoria mundial por el horror y el caos. Sin embargo, en medio del desplome de las Torres Gemelas y el luto que congeló al planeta, el deporte colombiano vivió dos de sus hazañas más importantes y agridulces de la historia.
Santiago Botero y Juan Pablo Montoya alcanzaron sendos triunfos en sus carreras en el ciclismo y el automovilismo, respectivamente. Sus hitos terminaron trágicamente eclipsadas y silenciadas por la magnitud de la catástrofe mundial.
¿Santiago Botero y una hazaña en la Vuelta a España hecha tragedia?
El mismo martes de los atentados, mientras el humo asfixiaba a Nueva York, en Europa se disputaba la cuarta etapa de la Vuelta a España, en un trayecto de media montaña entre las ciudades de León y Gijón. Ajeno por completo a los ataques terroristas que se desarrollaban al otro lado del océano Atlántico, el ciclista antioqueño Santiago Botero, quien corría entonces equipo Kelme-Costa Blanca, firmó una escapada monumental junto al británico David Millar.

Santiago Botero ganó la cuarta etapa de la Vuelta a España de 2001 y se convirtió en líder de la carrera. AFP.
Botero devoró los kilómetros con ferocidad y cruzó la meta conquistando el liderato general de la competencia. Al subir al podio para vestir la camiseta amarilla, la organización no puso música ni hubo festejos; en su lugar, se guardó un sepulcral minuto de silencio. El pedalista se quebró en lágrimas en el podio, no solo por el esfuerzo físico, sino por el repentino impacto de la noticia de una tragedia global que borró del mapa mediático su gesta deportiva. La importancia de liderar una de las tres 'grandes' quedó reducida a una breve nota en las contraportadas de los diarios deportivos.
¿Qué le sucedió a Juan Pablo Montoya después del atentado 9/11?
La onda expansiva del luto no se detuvo ahí. Cinco días después del atentado, el 16 de septiembre de 2001, el automovilismo mundial se congregó en el legendario Autódromo Nazionale di Monza para el Gran Premio de Italia. En un ambiente tenso, donde se discutió si se cancelaba la carrera, el bogotano Juan Pablo Montoya rompió los moldes de la F1.
Montoya defendió la pole position con maestría, superando a figuras de Ferrari como Rubens Barrichello y Michael Schumacher. Al cruzar la línea de meta tras una hora y 16 minutos de pura velocidad, el bogotano consiguió la primera victoria de Colombia en la historia de la Fórmula 1. [
Aquel domingo debió ser una fiesta en Colombia. Por primera vez en la historia sonó el himno del país en la máxima categoría del automovilismo. No obstante, el podio lució desolado, no hubo el tradicional baño de champaña y los rostros de los pilotos reflejaban el luto de un deporte que corría por cumplir compromisos comerciales.
La historia recordará el 2001 como el momento en que el mundo cambió para siempre. Sin embargo, para Colombia, significó también el año en que el destino le arrebató el brillo mediático a dos de sus más grandes leyendas deportivas, cuyas glorias quedaron sepultadas bajo el peso de la demencia por el poder mundial.

