Escándalo opaca la llegada de Fernando Gaviria a su nuevo equipo en España: Dos de meses de prisión condicional
La condena sorprendió al entorno del Team Caja Rural – RGA, que esperaba presentar al velocista colombiano sin sobresaltos.

La mañana del 26 de noviembre amaneció partida en dos para Fernando Gaviria. Mientras en España se anunciaba con ilusión su llegada al Caja Rural – RGA, de la categoría UCI ProTeam, en Mónaco se revelaba la otra cara de la historia: la de un ciclista que tuvo que comparecer ante un juez en Mónaco, porque un mes atrás, había sido detenido con una tasa de alcohol en sangre de 2,40 gramos de alcohol, tras conducir ebrio, por no ceder el paso, cruzar la línea continua y circular en sentido contrario.

La dura sentencia contra Fernando Gaviria tras su detención por alcoholemia. Instagram: @fernandogaviriarendon y redes
El episodio ocurrió el 22 de octubre, días después de cerrar una temporada irregular que marcó el fin de su etapa con el Movistar Team. Exhausto, presionado, cargado, como él mismo dijo: “estrés laboral y problemas familiares”, Gaviria tomó una decisión que lo arrastró a un tribunal y a un escrutinio público que no esperaba en el inicio de una nueva etapa deportiva.
Detenido en la rotonda de Cantón, por la Policía de Seguridad Pública del principado, el velocista colombiano no tardó en mostrar signos evidentes de embriaguez. La alcoholemia reveló una cifra alarmante: 1,18 mg/l en aire espirado, equivalente a los 2,40 gramos de alcohol por litro de sangre. “Estás a una o dos copas de entrar en coma. Eres una amenaza pública”, le dijo el juez durante la vista, según el diario Nice-Matin.

Fernando Gaviria condenado en Mónaco por alcoholemia. Captura pantalla Diario Nice Matín
La sentencia fue clara: dos meses de prisión condicional, 5.000 euros de multa, (aproximadamente 20 millones de pesos colombianos), el pago de sanciones adicionales y prohibición de conducir durante dos años en territorio monegasco. Una condena dura, sí, pero también un recordatorio de que la vida del atleta no se reduce a las fronteras del deporte.
Gaviria, nacido en La Ceja, reconoció su error sin rodeos: “Dormí unas horas antes de salir. Tenía ganas de coger el coche. Fue un error mío, no lo volveré a hacer”. Sus palabras apelaron al arrepentimiento, pero también a un deseo de reconstrucción.
Mientras tanto, en Navarra, el Caja Rural – RGA enfrentaba el impacto de ver cómo la presentación de su fichaje quedaba eclipsada por la revelación de la sentencia. El equipo veía en él una oportunidad para recuperar a un sprinter que alguna vez brilló con victorias de prestigio. Ahora, esa oportunidad llega acompañada del reto de sostener a un corredor que tendrá que rehacer su imagen y reencontrarse consigo mismo.
En lo deportivo, la sanción no modificará su calendario. Pero en lo personal y mediático, el daño ya está hecho. Gaviria inicia su aventura en Caja Rural con una mochila más pesada de la que esperaba, obligado a demostrar, dentro y fuera de la carretera, que todavía puede enderezar su trayectoria.
Una paradoja amarga: el mismo día que se anunciaba su nuevo comienzo, emergía también la sombra que deberá aprender a enfrentar.
