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Murió John Robertson, el ‘Picasso del fútbol’ que pintó las noches eternas del Nottingham Forest

Falleció a los 72 años, extremo escocés y figura clave del equipo inglés, bicampeón de Europa.

Murió John Robertson, el ‘Picasso del fútbol’ que pintó las noches eternas del Nottingham Forest
Murió John Robertson, leyenda eterna del Nottingham Forest. - Crédito: X: @NFFC
Heidy Johana Palacio Sánchez
Heidy Johana Palacio SánchezPeriodista
25 DIC 2025 - 13:03Actualizado: 22 FEB 2026 - 02:56

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El fútbol británico amaneció este jueves 25 de diciembre con una herida profunda. En silencio, como jugaba, se fue John Robertson, leyenda absoluta del Nottingham Forest, bicampeón de Europa, extremo escocés de talento quirúrgico y protagonista central de una de las historias más improbables y gloriosas del fútbol europeo. Tenía 72 años.

La noticia fue confirmada por el propio club a través de un comunicado cargado de respeto y emoción. “Una verdadera leyenda de nuestro club y dos veces campeón de la Copa de Europa, el talento incomparable de John, su humildad y su inquebrantable dedicación al Nottingham Forest nunca serán olvidados”, expresó la institución que lo vio debutar, crecer, tocar la cima del continente y despedirse del fútbol profesional.

 

Robertson no fue solo un jugador más del Forest: fue el pincel que dio forma a sus obras maestras. Brian Clough, el técnico que desafió la lógica y cambió la historia del club, lo bautizó con un apodo eterno: “el Picasso del fútbol”. No por marketing ni exageración, sino por su manera de entender el juego, de crear espacios invisibles y decidir partidos cuando el margen de error era cero.

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Luto en el fútbol británico: falleció John Robertson, ícono del Nottingham Forest. Crédito: Nottingham Forest

Extremo que hizo eterno a un club de provincia

Nacido en Viewpark, Escocia, John Robertson desarrolló toda su carrera en el fútbol inglés, y prácticamente toda su vida deportiva giró alrededor del City Ground. Debutó con el Nottingham Forest en 1970, y militó en el club durante 14 temporadas, repartidas entre 1970 y 1983, y luego entre 1985 y 1986, superando la barrera de los 500 partidos oficiales.

Fue pieza fundamental en el ascenso a la primera división inglesa en 1977, el punto de partida de una gesta que aún hoy parece un guion de ficción. Dos años después, el Forest conquistó Europa por primera vez. La UEFA se pronunció por el fallecimiento de Robertson, manifestando la pérdida invaluable para el fútbol y condolencias a su familia.

Dos finales, dos momentos inmortales

En la final de la Copa de Europa de 1979, disputada en Múnich frente al Malmö sueco, Robertson dejó su firma con una jugada decisiva: la asistencia a Trevor Francis para el 1-0 que le dio al Nottingham Forest su primer título continental. Ese pase no fue un simple toque; fue el inicio de una leyenda.

Un año después, en 1980, el escenario fue aún más simbólico: el Estadio Santiago Bernabéu. El rival, el Hamburgo alemán. Esta vez, Robertson no asistió: marcó el único gol de la final. Con ese tanto, selló el bicampeonato de Europa y escribió, con tinta indeleble, dos de los capítulos más gloriosos en la historia del fútbol inglés.

Más que títulos: identidad y legado

Durante su etapa dorada en el Forest, Robertson levantó una Premier League, dos Copas de la Liga, una Supercopa de Europa, una Supercopa de Inglaterra y, por supuesto, las dos Copas de Europa que transformaron al club en una referencia continental.

Pero su legado no se limitó al club. Con la selección absoluta de Escocia, disputó 28 partidos, anotó ocho goles y participó en dos Copas del Mundo: Argentina 1978 y España 1982. Durante cinco años fue una constante en un combinado nacional que competía frente a las grandes potencias del planeta.

El adiós de un símbolo

El Nottingham Forest lo definió como “querido amigo y leyenda”, subrayando que inició y concluyó su carrera profesional en el mismo club, un detalle que engrandece aún más su figura en tiempos de trayectorias fugaces. Para la hinchada, Robertson no fue solo un héroe del pasado, sino parte viva de la identidad del club.

Con su fallecimiento, el Forest pierde a uno de sus símbolos más puros y el fútbol europeo despide a un jugador que entendió el juego como arte. John Robertson no gritaba, no exageraba, no necesitaba reflectores: dejaba que el balón hablara por él.

Hoy, el estadio City Ground de Nottingham en Inglaterra, guarda silencio. Pero sus noches europeas, pintadas con el talento del “Picasso del fútbol”, seguirán vivas para siempre.

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