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La disputa territorial del Catatumbo que ahonda la crisis humanitaria

Durante más de 50 años los grupos armados ilegales han buscado el control territorial en la región del Catatumbo, no solo por el tráfico de drogas.

La disputa territorial del Catatumbo que ahonda la crisis humanitaria
El Estado ha reforzado la presencia militar en el Catatumbo, pero no ha sido suficiente. - Crédito: Colprensa.

Los habitantes del Catatumbo, en el departamento de Norte de Santander, se han acostumbrado a vivir entre el miedo y la zozobra, otros lo han dejado todo para sumarse a los miles de colombianos en situación de desplazamiento por cuenta del conflicto armado. Es una región sin dios ni ley.

En esta región del nororiente del país han hecho presencia la guerrilla de las Farc, El Ejército de Liberación Nacional (ELN), Las Autodefensas Unidad de Colombia y en día el Frente 33 de las disidencias de las Farc.

Laura Bonilla, subdirectora de la Fundación Paz y Reconciliación (PARES), en diálogo con Minuto60 señaló que la presencia de los grupos armados ilegales en el Catatumbo comenzó con el conflicto armado colombiano, cobrando mayor relevancia en la bonanza cocalera de los años 80’s y 90’s.

A la fecha de hoy cerca de 100 mil personas han sido desplazadas de manera forzada de la región del Catatumbo.

Luis Emil Sanabria, director de Redepaz

“Empiezan (en los 80’s) a intervenir en ese mercado de la coca; primero, lo hacen las Farc y con los años posteriormente termina haciéndolo el ELN. Después, viene la fase en los años 90’s, existe una arremetida paramilitar sumamente sangrienta, produce millones de desplazados en Colombia y miles y miles en el Catatumbo”, explicó Laura Bonilla.

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Explicó que para la misma época se expandieron los cultivos de palma, como consecuencia del despojo de tierras y la presencia de terceros que se apropiaron ilegalmente de los terrenos, pasando a un periodo de estabilidad en el cual los grupos armados ilegales fortalecieron su presencia en la región.

El panorama parecía que cambiaría tras la firma de los acuerdos de paz con la guerrilla de las Farc; Sin embargo, el Frente 33 decide no participar en dichas negociaciones y es acogido por la guerrilla del ELN que le ofrece garantías y poder territorial en el Catatumbo. Sin embargo, se da una ruptura tras el fracaso de la llamada “paz total”.

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Las Fuerzas Militares y de Policía han buscado garantizar la seguridad de los habitantes en la región del Catatumbo, sin embargo, no ha sido suficiente. Colprensa.

“Se rompe por las dinámicas de negociación, entre otras cosas, evidentemente por negocios varios y desacuerdos de la manera como se estaban llevando a cabo los cobros y los negocios con el narcotráfico y nos produce la arremetida que tenemos desde el 2025 en enero, que es el ataque del ELN al Frente 33 y toda la población civil del Catatumbo”, señaló la subdirectora de PARES.

Luis Emil Sanabria, director de la Red Nacional de Iniciativas Ciudadanas por la Paz (Redepaz) indicó que, tras los enfrentamientos entre estas dos organizaciones armadas ilegales, que ya completan un año, se siguen presentando desplazamientos forzados, confinamientos, asesinatos y masacres.

Las intervenciones estrictamente militares nunca han dado resultados, eso ha sido la historia en nuestro país.

Luis Emil Sanabria, director de Redepaz

A la fecha de hoy cerca de 100 mil personas han sido desplazadas de manera forzada de la región del Catatumbo, afectando no solamente a las comunidades en el territorio sino en ciudades tan importantes de Norte de Santander como Tibú, Ocaña y Cúcuta, así como Aguachica en el sur de Cesar”, indicó Luis Emil, quien además aseguró que hay violaciones al derecho internacional humanitario.

Promesas e intervenciones militares

En época de crisis humanitaria los gobernantes de turno han hecho presencia en el lugar, generalmente movilizando tropas y fortaleciendo la seguridad con presencia policial. También se ha hecho entrega de importantes recursos económicos y planes que a larga solo han sido “paños de agua tibia”.

Las intervenciones estrictamente militares nunca han dado resultados, eso ha sido la historia en nuestro país, por eso sigue siendo muy importante que el gobierno mantenga la política de inversión social, de inversión en el territorio, de mejoramiento de la productividad, de las vías de acceso”, indicó Luis Emil como una de las soluciones para la sustitución de cultivos ilícitos.

Añadió que el Gobierno Nacional debe, de manera coordinada, intervenir la región y se ataque el flagelo del narcotráfico. Además, sostuvo que es necesario el diálogo y el restablecimiento de las negociaciones con la guerrilla del ELN y con las disidencias de las Frac, con una serie de compromisos serios y la participación de la sociedad civil.

El tráfico de armas en el Catatumbo

Laura Bonilla, subdirectora de PARES, señaló que el tráfico de armas es una problemática de toda la frontera colombovenezolana, de la cual no se escapa la región del Catatumbo, donde las autoridades nacionales no están actuando adecuadamente.

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El tráfico de armas y municiones, a través de la frontera entre Colombia y Venezuela, ha fortalecido a organizaciones criminales en todo el país. Colprensa.

“Porque tenemos un tráfico también interno, dentro de Colombia circulan muchas armas ilegales o circulan armas que pasaron por Indumil y terminan vía corrupción en manos de grupos armados ilegales y de grupos criminales”, explicó Laura Bonilla.

Indicó que desde los Estados Unidos llega un flujo ilegal de armas que pasa por México, donde no hay control. De ahí las armas pasan a manos de organizaciones criminales que luego las envían a Venezuela y de ahí por la frontera llegan a Colombia.

Luego vemos un tercer flujo de armas que pude provenir de Rusia o Irán y esto puede fortalecer a los grupos armados ilegales colombianos haciendo más complicada la situación, explicó Bonilla.

Uso de drones y minas antipersonal

En la guerra no todo vale, sobre todo cuando se trata de infracciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario y en la región del Catatumbo la guerra ha tomado diferentes matices, los más críticos en el último año, donde se ha implementado la modalidad el uso de drones cargados de explosivos y la instalación de minas antipersonal.

Durante muchos años, las minas dejaron centenares de víctimas mortales o mutiladas, la tarea de desminado se llevó a cabo mientras se negociaban la paz con la guerrilla de las Frac, sin embargo, esta cruel y vieja práctica ha regresado en la región del Catatumbo.

Los drones son las nuevas armas no convencionales que están llegando y sobre las cuales no se ha regulado ni legislado (…) porque no son solo drones militares sino hechizos”, los cuales en Colombia son usados ilegalmente el ELN y el Frente 33 de las disidencias.

Los drones son las nuevas armas no convencionales que están llegando y sobre las cuales no se ha regulado ni legislado.

Laura Bonilla, subdirectora de PARES

Sostuvo que los drones son adquiridos fácilmente por plataformas comerciales en internet y que aprenderlos a manejar es muy fácil mediante tutoriales en YouTube, sumado al acondicionamiento para transporte de explosivos con resultados lamentables para la población civil, porque no tienen precisión ni control.

En cuanto a las minas que ya habíamos logrado avanzar durante muchos años con el desminado humanitario en trabajo con los propios grupos armados para disminuir con el uso, estamos regresando donde esta práctica está a la orden del día”, señaló.

Concluyó que el Catatumbo se está en un momento de escalada militar con presencia de militares, lo que hace que los grupos armados ilegales intenten utilizar este tipo de armas no convencionales para causar afectaciones y que además este tipo de minas se usa para confinar a la población civil.

 

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