Sin rastro de Tatiana Hernández un año después de su desaparición en Cartagena: su mamá aún la busca
Tras un año sin respuestas, su madre denuncia inconsistencias en el caso y asegura que ha tenido que asumir por su cuenta la búsqueda de su hija.

Lucy Díaz ha convertido su vida en una ruta constante entre Bogotá y Cartagena. Cada viaje representa una nueva oportunidad, una esperanza mínima de encontrar una pista que explique qué ocurrió con su hija, Tatiana Hernández. Pero cada regreso a casa trae el mismo resultado: silencio, incertidumbre y una búsqueda que no se detiene.
“Yo no voy a parar”, dice con firmeza, aunque el cansancio ya se le nota en la voz. Para ella, la desaparición de Tatiana no es un caso cerrado, sino una herida abierta que el tiempo no ha logrado cerrar.
Desde aquel domingo de abril de 2025, su rutina cambió por completo. Ya no habla de días normales, sino de avances, pistas y revisiones que realiza por su cuenta.
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Familia de Tatiana Hernández mantiene su búsqueda tras un año sin respuestas en Cartagena. Redes sociales
¿Quién era Tatiana Hernández?
Tatiana estudiaba Medicina en la Universidad Militar Nueva Granada. Estaba en su último semestre y realizaba prácticas en el Hospital Naval de Bocagrande, en Cartagena.
Le faltaban pocos días para terminar su formación cuando desapareció. Sus allegados la describen como una joven disciplinada, aunque en sus últimos meses habría mostrado signos de agotamiento por la carga académica y hospitalaria.
El 13 de abril de 2025 salió a caminar cerca del mar. Fue vista por última vez en la avenida Santander, en el sector de Bocagrande, sobre los espolones. Después de ese punto, el rastro se perdió. En el lugar quedaron sus sandalias y su teléfono celular.
El inicio de la búsqueda
Las autoridades activaron de inmediato los protocolos de búsqueda. La primera hipótesis apuntó al mar, lo que llevó a operativos de la Armada Nacional en zonas profundas de Cartagena.
Sin embargo, los resultados fueron nulos. Con el paso de los meses, las búsquedas se repitieron sin hallazgos concluyentes. En febrero de 2026, la Fiscalía ordenó nuevas exploraciones en aguas profundas, pero nuevamente no se encontró evidencia. Lucy cuestiona esa línea de investigación: “Siguen buscando en el mar, pero Tatiana no está ahí. Ella se perdió en tierra”, insiste.
Una investigación con vacíos
Para la madre de Tatiana, el caso ha estado marcado por inconsistencias. Afirma que existen pruebas que nunca fueron entregadas a la familia y testimonios que cambiaron con el tiempo.
Uno de los puntos que más la inquieta es la existencia de un presunto video donde se vería una silueta en los espolones entre las 4:00 y 7:00 de la tarde del día de la desaparición.
“Ese video nunca nos lo mostraron”, afirma Lucy. Según su versión, el material habría estado inicialmente en manos de una seccional de la Fiscalía, pero luego habría desaparecido del expediente.
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Sin pistas claras, continúa la búsqueda de Tatiana Hernández. Redes sociales
Testigos y contradicciones
El expediente del caso incluiría declaraciones de testigos que mencionan a un hombre alto, canoso, aparentemente extranjero, visto en la zona ese día.
Sin embargo, uno de esos testigos posteriormente se retractó, lo que generó aún más dudas en la familia. “Algo pasó ahí. No es normal que alguien cambie así su versión”, sostiene Lucy. También asegura que buscó a uno de los testigos, pero descubrió que ya no trabajaba en el lugar donde lo habían ubicado inicialmente.
Ante la falta de avances, Lucy decidió asumir una búsqueda independiente. Recolecta información, revisa testimonios y sigue cada pista que llega a través de conocidos o canales alternativos.
Incluso, un excompañero de Tatiana creó una página para recibir denuncias anónimas que puedan aportar información al caso. “Yo estoy investigando todo por mi cuenta porque siento que no tengo apoyo suficiente”, manifestó.
¿Por qué sigue abierta la herida?
Para Lucy, el caso de su hija refleja una desigualdad en la forma en que se investigan las desapariciones.
Recuerda otros hechos en los que, según ella, las autoridades actuaron con mayor rapidez, especialmente cuando involucraban a personas influyentes o robos de alto perfil. “Cuando quieren, encuentran todo. Pero mi hija no es un objeto. Por eso duele tanto”, afirma.
Una madre que no se detiene
Hoy, un año después, no hay respuestas definitivas. Tampoco hay un cierre judicial claro. Lo único que permanece intacto es la determinación de Lucy Díaz, que ha convertido su dolor en una búsqueda permanente. Viaja, investiga, pregunta y vuelve a empezar. No descansa. “No voy a parar”, repite una vez más.
