Atentado en Antioquia: ataque con explosivos en peaje atribuido al ELN
Aunque no hubo heridos, el hecho reaviva la alerta por el dominio armado en zonas limítrofes entre lo urbano y lo rural en el departamento.

La madrugada de este martes, 9 de diciembre, Antioquia volvió a despertar con el estremecimiento de un estallido. En la vía vieja que comunica a Copacabana con Barbosa, un atentado con explosivos sacudió la tranquilidad y reactivó temores de una región que, pese a avances institucionales y acuerdos parciales de paz, sigue siendo escenario de disputa armada.
Según información preliminar, varios hombres que se identificaron como miembros del ELN irrumpieron en el peaje Palocabildo, obligaron a evacuar a los trabajadores y luego activaron un artefacto explosivo que destruyó parte de la caseta del punto de cobro. La detonación ocurrió sobre las 4:30 de la mañana.
El ataque no dejó heridos, en parte gracias a la evacuación previa, pero sí dejó una señal inquietante: el grupo armado habría dejado un parlante con un mensaje repetitivo que señalaba que eran del ELN, un elemento simbólico que busca algo más que daño material: comunicación de poder, control territorial y mensaje político.
Rechazamos de manera categórica la activación de un artefacto explosivo registrado hoy 9 de diciembre de 2025, en horas de la madrugada, en el peaje Cabildo, antigua vía Girardota–Barbosa. Informamos que no se registran personas heridas ni fallecidas. pic.twitter.com/UKI0Igk3s9
— Alcaldía de Girardota (@AlcaGirardota) December 9, 2025
Advertencias y una acción coordinada
Las autoridades confirmaron que minutos antes del estallido, dos sujetos en motocicleta advirtieron a los trabajadores del peaje Cabildo sobre la inminente detonación. De forma paralela y en un patrón casi calcado, un taxi se acercó al peaje El Trapiche dando el mismo aviso de explosión. Allí, el artefacto no detonó, pero el mensaje quedó instalado. La Policía, la Gobernación y organismos antiexplosivos realizaron cierres preventivos ante la posibilidad de más cargas instaladas.
La Fuerza Pública señaló que en ese corredor también delinque el Clan del Golfo, lo que abre interrogantes sobre autoría, mensajes cruzados y disputa por control de rutas, en una zona históricamente codiciada para movilidad, extorsión, microtráfico y articulación logística de grupos ilegales.

Autoridades investigan ataque con explosivos en la vía Copacabana–Barbosa. Foto: Redes sociales
“A eso de las cuatro y media de la mañana se atacó el peaje de Cabildo (…) dos sujetos en motocicleta dando aviso a los empleados del peaje que debían evacuar porque se iba a presentar una detonación y efectivamente minutos posteriores se presenta”, confirmó el alcalde de Girardota, Kevin Bernal.
Un corredor estratégico para ilegales
La vía vieja Copacabana–Barbosa no es simplemente una carretera:
Es una entrada y salida hacia el norte del departamento, conexión con zona rural y paso usado históricamente por estructuras ilegales que buscan eludir controles. Allí opera presencia reportada del ELN y células del Clan del Golfo, lo que convierte a los municipios del norte del Valle de Aburrá en territorio de riesgo y alerta constante.
Se registró un atentado terrorista contra el Peaje Palocabildo que está ubicado en la antigua vía entre Copacabana y Barbosa, Antioquia. Según testigos, integrantes del ELN serían los responsables del hecho. pic.twitter.com/R9iVzJl7vc
— Mauricio Vanegas (@Marovaan) December 9, 2025
El atentado de Palocabildo ocurre en un contexto en el que el país discute las condiciones de negociación con grupos armados, mientras se reportan hechos violentos intermitentes en corredores rurales de Antioquia, Chocó, Arauca y Sur de Bolívar. La combinación de acciones, comunicaciones simbólicas y la intención de no causar víctimas directas abre un debate complejo sobre el terrorismo estratégico que busca presionar procesos, la disputa territorial y enviarle mensaje al Estado.
Impacto y consecuencias: más que daños, una señal
El estallido destruyó parte de la infraestructura del peaje, obligó al cierre de la vía, originó un operativo amplio de inteligencia y generó alarma entre habitantes y viajeros del sector. Pero dejó una huella mayor: la percepción de vulnerabilidad en un área metropolitana de más de cuatro millones de habitantes, donde la violencia rural vuelve a tocar la puerta del área urbana.
La respuesta institucional se centra ahora en tres líneas:
Determinar autoría y motivaciones.
Neutralizar la posible instalación de nuevos explosivos.
Blindar un corredor donde convergen movilidad laboral, logística e intereses criminales.
Este ataque no ocurrió en la profundidad del campo; ocurrió en un peaje, en un punto visible, en una zona intermedia entre lo urbano y lo rural. Y eso envía un mensaje. Uno que Antioquia conoce demasiado bien.
