Tormenta solar: ¿qué consecuencias tendría en la Tierra y por qué preocupa a los expertos?
Una tormenta solar llegará a la Tierra esta semana y podría alterar señales de satélite, comunicaciones y generar auroras en el cielo.

El Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) emitió una alerta G3 (Fuerte) por una tormenta geomagnética que podría afectar a la Tierra.
Esta clasificación corresponde a un evento con capacidad de generar perturbaciones en sistemas tecnológicos terrestres y espaciales. La alerta se mantendrá vigente durante el 7 de noviembre, con vigilancia adicional para el 8, cuando se espera el arribo de una segunda eyección de masa coronal (CME, por sus siglas en inglés).
G3 Watch in effect for the 6 & 7 Nov UTC-days due to CME arrival, which may be as early as Thursday evening EST to mid-morning of Friday. Please read the full story at https://t.co/GmdrqCEror for full details. And as always, stay aware with NOAA SWPC at https://t.co/TV7Yw6LXRw pic.twitter.com/d5w2ALMbWn
— NOAA Space Weather Prediction Center (@NWSSWPC) November 5, 2025
¿Qué es una tormenta solar?
Una tormenta solar es una perturbación temporal del campo magnético de la Tierra, provocada por la actividad explosiva del Sol.
Estos fenómenos se originan principalmente a partir de dos tipos de eventos; fulguraciones o llamaradas solares que son intensos estallidos de radiación que viajan a la velocidad de la luz y alcanzan la Tierra en unos ocho minutos. Se clasifican de la A (más débil) a la X (más potente).
La segunda son eyecciones de masa coronal (CME), enormes burbujas de plasma altamente energizado y campo magnético expulsadas del Sol. Son las responsables de las tormentas geomagnéticas más severas, que tardan de uno a varios días en llegar a la Tierra.
La tormenta que se aproxima
La tormenta solar actual tiene su origen en una serie de eventos solares registrados a comienzos de noviembre. El 4 de noviembre, el Sol emitió una llamarada de clase X1.8, seguida por otra de clase X1.1.
Ambas fueron detectadas por el Observatorio de Dinámica Solar de la NASA y por instrumentos del Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC). Las llamaradas clase X representan el nivel más alto en la escala de intensidad de estos fenómenos.
🇷🇺 Científicos rusos auguran la tormenta magnética más potente del año 2025
— Sputnik Mundo (@SputnikMundo) November 6, 2025
💬 "El 7 de noviembre, la Tierra sufrirá la tormenta geomagnética más fuerte del año y una de las más intensas de los últimos años", advierten desde el Laboratorio de Astronomía Solar del Instituto de… pic.twitter.com/2b3Z2PQrpV
(Vea también: El viajero del más allá: así es el cometa 3I/ATLAS que intriga al mundo científico)
Posibles efectos en la Tierra
Infraestructura eléctrica: las corrientes inducidas pueden sobrecargar transformadores y redes, causando apagones.
Comunicaciones y navegación: posibles interferencias en señales de radio y pérdida de precisión del GPS.
Satélites: riesgo de daños en componentes electrónicos y mayor exposición a radiación para los astronautas.
Auroras: el lado positivo del fenómeno. Las partículas solares que interactúan con la atmósfera pueden generar auroras boreales y australes visibles en latitudes inusuales durante tormentas intensas.
Hasta el momento, las autoridades no han emitido recomendaciones específicas para la población general, ya que las tormentas solares no representan un riesgo directo para la salud humana. La atmósfera y el campo magnético terrestre actúan como escudos naturales que nos protegen de la radiación del Sol.
¿La tormenta solar más fuerte?
La tormenta solar más intensa registrada recientemente ocurrió en mayo de 2024. Según la NASA, durante ese mes una serie de grandes erupciones solares y eyecciones de masa coronal (EMC) lanzaron hacia la Tierra enormes nubes de partículas cargadas y campos magnéticos, generando la tormenta más fuerte en dos décadas.
Las EMC viajaron a velocidades de hasta 4,8 millones de kilómetros por hora (alrededor de tres millones de millas por hora) y se agruparon en ondas sucesivas que impactaron la Tierra a partir del 10 de mayo. El resultado fue una tormenta geomagnética de larga duración que alcanzó la categoría G5, el nivel más alto en la escala de intensidad, un fenómeno que no se observaba desde 2003.
