Muerte súbita en deportistas de alto rendimiento: causas, riesgos y cómo prevenirla
Un especialista advierte sobre los factores neurológicos y cardiovasculares que pueden afectar a atletas y explica cómo reducir estos riesgos.

Los casos de muerte súbita en deportistas han encendido las alertas en el mundo del alto rendimiento. Aunque se trata de eventos poco frecuentes, su impacto genera preocupación, especialmente cuando involucran a atletas jóvenes y en aparente buen estado físico.
Detrás de estos episodios hay múltiples factores que no siempre son visibles. Según explicó Juan Fernando Ramón, presidente de la Asociación Colombiana de Neurocirugía y nadador máster senior, el punto de partida está en la prevención y en la evaluación médica rigurosa.
“Toda persona mayor de 15 años que sea deportista de alto rendimiento debe sí o sí tener una evaluación de riesgo cardiovascular y cerebrovascular”, enfatiza el especialista, quien advierte que este paso suele omitirse en medio de la exigencia de los entrenamientos.
Cerebro y corazón: los puntos críticos
Desde el enfoque neurológico, existen condiciones que pueden pasar desapercibidas hasta que ocurre un evento grave. Entre ellas se encuentran los aneurismas o las malformaciones arteriovenosas, que pueden romperse ante cambios de presión propios del esfuerzo físico extremo.
“Con los cambios de presión del alto rendimiento, estas condiciones pueden generar una ruptura”, explica Ramón.
A esto se suman otros riesgos como las disecciones arteriales, en las que una lesión interna de la arteria puede provocar trombos e incluso infartos cerebrales. En paralelo, el corazón también juega un papel determinante.
“Puede haber alteraciones eléctricas o arritmias que desencadenen una muerte súbita, incluso en deportistas entrenados”, señala.
Eventos poco frecuentes, pero prevenibles
Aunque estos casos no son comunes, el especialista insiste en que no deben subestimarse. La clave está en la llamada estratificación del riesgo, un proceso médico que permite identificar el nivel de exposición de cada deportista. “Esto no es un examen que se hace una sola vez. Debe repetirse cada año”, advierte.
Factores como cambios en la alimentación, el consumo de bebidas energéticas o variaciones en la carga de entrenamiento pueden modificar las condiciones del organismo y aumentar el riesgo.
Además, existen situaciones imprevisibles que pueden desencadenar eventos graves, como traumatismos craneoencefálicos o golpes fuertes en el pecho.
El alto rendimiento exige más control
Si bien el deporte es, en términos generales, un factor protector para la salud, el alto rendimiento implica llevar el cuerpo al límite, lo que incrementa ciertas probabilidades de riesgo, especialmente en disciplinas de contacto o alta intensidad.
“El deporte es salud, pero el alto rendimiento implica esfuerzos máximos y, por lo tanto, mayores cuidados”, explica Ramón.
Por eso, antes de iniciar este tipo de prácticas, es fundamental contar con una evaluación médica completa que permita determinar las condiciones individuales de cada atleta.
Prevención: la clave está en los hábitos
En Colombia, muchas instituciones deportivas ya cuentan con protocolos médicos para evaluar a sus deportistas. Sin embargo, el cuidado no depende únicamente de estos controles.
El especialista destaca la importancia de mantener hábitos adecuados como una alimentación balanceada, evitar sustancias no autorizadas, hidratarse correctamente y respetar los tiempos de descanso.
“Hay que hacer un buen calentamiento, hidratarse antes, durante y después, y realizar una recuperación adecuada. Dormir bien también es fundamental”, subraya.
La edad también influye
Otro factor relevante es la edad. Aunque los eventos pueden ocurrir en cualquier momento, el riesgo tiende a aumentar con los años. “No es lo mismo un joven de 16 años que una persona de 50 o 60. La edad sí influye”, afirma.
Aun así, el mensaje es claro: el deporte no debe verse como un enemigo, sino como una práctica que requiere responsabilidad y seguimiento.
Lejos de generar alarma, el experto hace un llamado a la prevención y al conocimiento. Incluso con todos los controles, reconoce que pueden existir situaciones inesperadas.
“No hay que satanizar el deporte. Pero sí entender que, aun haciendo todo bien, pueden pasar cosas. Lo importante es minimizar los riesgos”, concluye.
