Guía de la novena de aguinaldos 2025: todo lo que debe saber para este 23 de diciembre
La oración del día, los gozos y consejos para compartir la novena de aguinaldos este 23 de diciembre en hogares colombianos.

La novena de aguinaldos es una de las costumbres más representativas de la Navidad y el cierre de año en Colombia. Este encuentro, que combina fe, cultura y unión familiar, se realiza entre el 16 y el 24 de diciembre y marca la antesala de la Nochebuena.
Antes de iniciar cada jornada, muchos hogares llevan a cabo pequeños rituales de preparación que refuerzan el sentido espiritual de esta tradición. Este martes 23 de diciembre corresponde al octavo día de la novena de aguinaldos, una fecha especial dentro del calendario litúrgico. A continuación, encontrará la guía completa con las oraciones, reflexiones e intenciones para vivir este día.
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¿Cómo se reza la novena de aguinaldos?
La novena de aguinaldos se reza durante nueve días, del 16 al 24 de diciembre, generalmente en familia o en comunidad, siguiendo un orden tradicional que incluye la señal de la cruz, la oración para todos los días, las consideraciones diarias, las oraciones a la Virgen María y a San José, los gozos que suelen cantarse y una oración final, acompañadas de villancicos y momentos de reflexión que fortalecen la fe y la unión familiar en preparación para la Navidad.

Familia reunida en casa para rezar la novena de aguinaldos y celebrar la tradición navideña Canva
Guía para rezar la novena de aguinaldos 2025, día ocho (23 de diciembre)
Para este 23 de diciembre, se debe seguir este paso a paso para rezar la novena de aguinaldos:
Villancicos
La novena debe estar acompañada de varios villancicos que son interpretados por todos los asistentes.
Ambientación
La Conferencia Episcopal de Colombia sugiere disponer previamente de un lugar donde se va a realizar la novena y favorecer un clima comunitario y de confianza, preparar con anticipación un signo que ayude a la reflexión de cada día y brindar a los participantes una bienvenida afectuosa y cordial en la que perciban la cercanía y el ambiente de familia en el que se desarrollará la novena.
Oración para todos los días
Benignísimo Dios de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste en tu hijo la mejor prenda de tu amor, para que hecho hombre en las entrañas de una virgen naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio. Yo, en nombre de todos los mortales, te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio.
En retorno de él, te ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de tu hijo humanado, y te suplico por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido y con tal desprecio de todo lo terreno, que Jesús recién nacido, tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.
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Finalizada la oración, debe rezar Gloria al Padre (x3): gloria al Padre, al Hijo y al espíritu santo.
Asistentes responden: como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
“Cuando se cumplieron los días de su purificación, según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: "Todo varón primogénito será consagrado al Señor", y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor.
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
Lectura de la palabra de Dios (opcional)
"¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo". Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: "En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”.
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: "Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo". Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: "Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme,
para ir yo también a adorarlo". Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría.
Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.”
Palabra del Señor.
Meditación
La luz de Jesús atrae a sabios venidos de lejanas tierras… se ponen en camino… indagan, investigan, interrogan acerca del nuevo Rey… su búsqueda parte de lo natural, no tienen muchos datos pero hacen lo posible por llegar a la fuente de la verdad, y su interés es transparente pues lo que desean es “adorarle” y así lo hacen cuando al encontrarlo junto con “María su Madre, se postran, lo adoran y le ofrecen sendos regalos”. Pues “la misericordia del Señor llena la tierra” (Sal 33,5).
La Misericordia de Dios sobrepasa nuestro pensamiento. He aquí cómo el amor de Dios que sobrepasa límites encuentra caminos para llevar el anuncio a lejanas tierras y atraerlos al encuentro con Jesús. Estos sabios
venidos de Oriente representan la humanidad que encuentran en Jesús el rostro misericordioso del Padre. En cada rey mago reconocemos a las diferentes razas y culturas que se encuentran con Jesús. Descubramos que cada una de ellas tiene gestos de amor para con Dios, y que Dios a cada uno le manifiesta la abundancia de su misericordia.
En este día hagamos un esfuerzo para descubrir en las personas que piensan distinto a nosotros para descubrir el rostro misericordioso de Dios y ofrezcamos al Señor el incienso de nuestra oración por ellas.
Gozos
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Oh Sapiencia suma del Dios soberano, que a infantil alcance te rebajas sacro!
¡Oh Niño divino, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios!
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Oh, Adonaí potente que a Moisés hablando, de Israel al pueblo diste los mandatos!,
Ah, ven prontamente para rescatarnos, y que un niño débil muestre fuerte brazo.
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Oh raíz sagrada de Jesé que en lo alto presentas al orbe tu fragante nardo!
¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles, bella flor del campo!
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio!
¡Sácanos, oh Niño, con tu blanca mano, de la cárcel triste que labró el pecado!
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
Oh lumbre de oriente, Sol de eternos rayos, que, entre las tinieblas, ¡tu esplendor veamos! Niño tan precioso, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios.
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano.
Borra nuestras culpas, salva al desterrado y en forma de niño da al mísero, amparo.
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, pastor del rebaño.
¡Niño que apacientas, con suave cayado, ya la oveja arisca, ya el cordero manso!
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto, bienhechor rocío como riego santo!
Ven, hermoso Niño, ven, ¡Dios humanado! Luce, hermosa estrella, brota, flor del campo.
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
Ven, que ya María, previene sus brazos, do su Niño vean en tiempo cercano.
Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario.
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! Vida de mi vida, ¡mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano!
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Véanse mis ojos, de ti enamorados!
¡Bese ya tus plantas! Bese ya tus manos. Prosternado en tierra te tiendo los brazos, y aún más que mis frases, te dice mi llanto.
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos; ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
Oración a la Virgen María
Soberana María que por tus grandes virtudes y especialmente por tu humildad, mereciste que todo un Dios te escogiera para madre suya. Te suplico que tu misma prepares y dispongas de mi alma y de la de todos los que en este tiempo hagan esta novena, para el nacimiento de tu adorable Hijo.
¡Oh dulcísima madre! comunícame algo del profundo recogimiento y divina ternura con que le agradaste tu para que nos hagas menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén.
(Se reza tres veces el Ave María)
Oración a San José
¡Oh Santísimo José! Esposo de María y padre putativo de Jesús. Infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan altos ministerios y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza.
Te ruego por el amor que le tuviste al divino niño, me abraces en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente mientras en su divina esencia le veo y le gozo en el cielo. Amén.
(Se reza el Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria al Padre)
Oración al Niño Dios
Acuérdate ¡Oh dulcísimo Niño Jesús! que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos tus devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: "Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia, y nada te será negado".
Llenos de confianza en ti. ¡Oh Jesús, que eres la misma verdad! venimos a exponerte toda nuestra miseria. Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada.
Concédenos, por los méritos infinitos de tu Encarnación y de tu infancia, la gracia, de la cual necesitamos tanto. Nos entregamos a ti ¡Oh Niño omnipotente! seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza, y de que, en virtud de tu divina promesa, acogerás y despacharás favorablemente nuestra súplica. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo (3 veces)
Compromiso
Los asistentes ya con la meditación se comprometen de forma individual a hacer algún cambio y dejan que el espíritu navideño actúe en ellos.
Villancicos
Para cerrar la novena, se puede acompañar nuevamente de otros villancicos que son interpretados por todos los asistentes.
