¿Quién es Alejandro Ordóñez? El ministro del Interior que llega desde EE. UU.
Alejandro Ordóñez llega procedente de Estados Unidos para asumir la cartera del Interior que deja vacante Rodrigo Lara.

Alejandro Ordóñez Maldonado asume como ministro del Interior, consolidando la vigencia de su liderazgo político en el país. El experimentado abogado conservador y ferviente político bumangués, nacido el 29 de mayo de 1955 (71 años), llega a esta cartera bajo la administración del gobierno de Abelardo de la Espriella en reemplazo de Rodrigo Lara Restrepo.
Con una extensa y controvertida trayectoria en las más altas esferas del poder del Estado, Ordóñez es reconocido como una de las figuras más influyentes, firmes y polarizantes de la vida pública colombiana, caracterizado principalmente por su notable peso institucional y su defensa radical de los valores tradicionales de corte católico.
¿Cuál ha sido el recorrido político de Ordoñez en Colombia?
Graduado con honores en Derecho y Ciencias Políticas por la seccional de la Universidad Santo Tomás, Ordóñez forjó su carrera profesional inicialmente en la rama judicial. En sus primeros años, se desempeñó como concejal de su ciudad natal, dando un posterior salto formal hacia el Tribunal Administrativo de Santander, donde ocupó cargos de magistrado y presidente.
Posteriormente, ascendió al prestigioso Consejo de Estado, corporación judicial de la cual llegó a ostentar la presidencia en el año 2004. Sin embargo, su verdadero despegue hacia la primera línea del debate nacional ocurrió en el año 2009, momento en el cual asumió las riendas de la Procuraduría General de la Nación. Permaneció en dicho cargo de máximo control disciplinario hasta el año 2016.
Desde su poderoso despacho en la Procuraduría, Ordóñez demostró que no sería un funcionario pasivo o estrictamente técnico. Convirtió a la entidad de control en un bastión visible de su profundo activismo, impulsando batallas jurídicas contra la despenalización del aborto, la dosis mínima de estupefacientes, la eutanasia legal y el matrimonio civil igualitario.
Controvertida fue su gestión la cual estuvo fuertemente marcada por drásticas sanciones impuestas a relevantes figuras de la izquierda. Destacó entre ellas la célebre destitución e inhabilitación por 15 años del entonces alcalde mayor de Bogotá, Gustavo Petro, en diciembre de 2013; una histórica determinación que desató un prolongado litigio internacional ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Su permanencia en la Procuraduría concluyó en septiembre del año 2016, cuando la Sala Plena del Consejo de Estado declaró la nulidad absoluta de su reelección tras hallarse irregularidades administrativas relacionadas con el nombramiento de familiares de magistrados.
#Política | Abelardo De La Espriella anunció a Alejandro Ordóñez Maldonado como nuevo ministro del Interior, en reemplazo de Rodrigo Lara Restrepo. https://t.co/5I8oBDPkcm
— Minuto60 (@minuto60com) October 22, 2026
Ordóñez: de precandidato presidencial directo a la OEA
Luego de abandonar la jefatura de la Procuraduría, Ordóñez dio el salto hacia la competencia electoral directa como precandidato presidencial participando en la consulta interna de la coalición de derecha en marzo del año 2018. Aunque no salió airoso, su peso electoral le sirvió para ser nombrado por el entonces mandatario electo Iván Duque como el embajador oficial de Colombia ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Washington los años 2018 y 2022.
Después de un periodo de relativo ostracismo y retiros espirituales personales, la administración de Abelardo De La Espriella lo convocó de nuevo en septiembre de 2026 para asumir por segunda ocasión la jefatura de la delegación diplomática ante la misma entidad internacional.
Su retorno formal a la primera línea ejecutiva de la política nacional se aceleró de manera drástica al ser nombrado de forma oficial como ministro del Interior en reemplazo directo de Rodrigo Lara Restrepo.
Bajo sus tareas encomendadas por el presidente De La Espriella tendrá la delicada responsabilidad de coordinar la agenda legislativa del Gobierno frente al Congreso de la República, así como las relaciones con gobernadores y alcaldes. De este modo, su figura, calificada de dogmática por sus detractores, pero exaltada como un ejemplo de coherencia institucional por sus simpatizantes, se posiciona nuevamente en el epicentro político de una Colombia estructuralmente polarizada.

