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La mítica tradición presidencial que se rompe con Abelardo De La Espriella

La transición entre Petro y De La Espriella tendrá un cambio inesperado tras la ausencia del tradicional acto de condecoración presidencial.

Gustavo Petro y Abelardo De La Espriella. - Crédito: Tomado de redes sociales
Oscar Repiso
Oscar RepisoPeriodista
06 AGO 2026 - 15:02Actualizado: 06 AGO 2026 - 15:14

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A menos de 24 horas del cambio de mando presidencial, un hecho poco habitual marca la transición entre el gobierno de Gustavo Petro y el del presidente electo Abelardo De La Espriella. En esta ocasión no se realizará la tradicional ceremonia en la que el mandatario saliente entrega al entrante las principales condecoraciones del Estado, un acto que durante las últimas décadas ha representado un símbolo de continuidad institucional entre dos gobiernos.

Más allá del componente protocolario, la ausencia de este encuentro ha despertado interrogantes sobre las implicaciones jurídicas y administrativas relacionadas con la entrega de estas distinciones, que históricamente han sido impuestas por el jefe de Estado saliente antes de la posesión del nuevo presidente.

Una tradición que marcó cada transición

En Colombia, cada cambio de gobierno ha estado acompañado por una ceremonia reservada en la que el presidente saliente impone a su sucesor tres de las máximas condecoraciones nacionales; la Orden de Boyacá en el grado de Gran Collar, la Orden de San Carlos en el grado de Collar y la Orden Nacional al Mérito en el grado de Gran Cruz Extraordinaria.

Estas distinciones no solo representan el más alto reconocimiento del Estado, sino que también acreditan al nuevo mandatario como Gran Maestre de dichas órdenes, permitiéndole posteriormente conferirlas a ciudadanos, autoridades u organizaciones que considere merecedoras de ese honor.

La ceremonia ha hecho parte de las últimas transiciones presidenciales. En agosto de 2022, por ejemplo, el entonces presidente Iván Duque condecoró a Gustavo Petro en la Casa de Nariño, un acto que también se llevó a cabo durante los relevos presidenciales de 2018, 2014 y años anteriores, independientemente de las diferencias políticas entre los mandatarios.

Lo que dicen las normas

El debate surge porque varios de los decretos que regulan estas condecoraciones establecen que deben ser entregadas por el presidente saliente al mandatario electo antes de que este asuma oficialmente el cargo.

En el caso de la Orden de Boyacá, creada por Simón Bolívar y reglamentada posteriormente mediante distintas reformas, el Decreto 770 de 1982 señala que el presidente de la República, antes de finalizar su periodo constitucional, impondrá al presidente electo la condecoración en el grado de Gran Collar.

Una disposición similar aparece en el Decreto 2397 de 1954, mediante el cual se creó la Orden de San Carlos. Allí se establece que el Collar del Gran Maestre será entregado al presidente entrante por el mandatario saliente días antes de la posesión, en una ceremonia con la participación de los integrantes del Consejo de la Orden y del Ministerio de Relaciones Exteriores.

La única excepción corresponde a la Orden Nacional al Mérito, creada mediante el Decreto 3086 de 1981. En esa norma se define la estructura de la orden y las funciones del presidente como Gran Maestre, pero no se establece expresamente que la condecoración deba ser entregada por el mandatario saliente al nuevo jefe de Estado.

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La transición presidencial entre Gustavo Petro y Abelardo De La Espriella tendrá un cambio en el protocolo tradicional. Tomada de redes sociales

El debate sobre las consecuencias

La ausencia de la ceremonia ha generado interpretaciones diferentes entre quienes conocen el protocolo presidencial. Para algunos expertos, el hecho no impediría que Abelardo De La Espriella ejerza posteriormente la facultad de otorgar estas distinciones, ya que el presidente en ejercicio conserva esa competencia una vez asume el cargo.

Sin embargo, otros consideran que el asunto trasciende lo simbólico. Sostienen que, si las normas establecen que el mandatario debe recibir previamente determinadas condecoraciones para convertirse en Gran Maestre de las órdenes, omitir ese paso podría generar dudas sobre el procedimiento. Además, recuerdan que la legislación no contempla la posibilidad de que un presidente se imponga estas distinciones a sí mismo.

La explicación de la Casa de Nariño

Frente a la ausencia del encuentro protocolario, desde la Casa de Nariño se ha señalado que fue el propio Abelardo De La Espriella quien decidió no recibir las condecoraciones de manos del presidente Gustavo Petro.

No obstante, la administración saliente sostiene que buscó una salida para evitar inconvenientes jurídicos. Según esa versión, Petro dejará firmados los decretos correspondientes y las condecoraciones quedarán listas para ser entregadas conforme a lo previsto.

De esta manera, el nuevo mandatario podrá contar con los documentos necesarios relacionados con las órdenes honoríficas, aunque el tradicional acto público y la imagen del presidente saliente condecorando a su sucesor no harán parte de esta transición.

Más allá del mecanismo que finalmente se adopte, el episodio representa un hecho poco común en la historia reciente del país. Durante décadas, la ceremonia había servido como uno de los últimos actos institucionales de un gobierno y como el primer gesto de reconocimiento hacia quien asumiría la conducción del Estado.

Esta vez, el relevo presidencial se producirá sin ese símbolo de continuidad. La ausencia de la fotografía entre el mandatario saliente y el entrante, así como la interrupción de una práctica que había acompañado las más recientes posesiones presidenciales, marcará una diferencia frente a las transiciones anteriores y quedará registrada como uno de los episodios más singulares del cambio de gobierno de 2026.

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