Perfil | Antonio Navarro Wolff, un idealista que estuvo en el M-19 y empujó la Constituyente
Ingeniero sanitario de formación, integrante del M-19 durante los años de lucha armada y dirigente político después de la desmovilización.

La trayectoria de Antonio Navarro Wolff estuvo ligada a algunos de los principales cambios institucionales de Colombia en las últimas décadas. Ingeniero sanitario de formación, integrante del M-19 durante los años de lucha armada y dirigente político después de la desmovilización, ocupó cargos públicos y participó en la elaboración de la Constitución que rige al país desde 1991. Su familia confirmó que murió este domingo 1 de noviembre de 2026, a las 2:42 de la tarde.
Nacido en Pasto, Nariño, el 9 de julio de 1948, estudió Ingeniería Sanitaria en la Universidad del Valle y realizó una especialización en Ingeniería Ambiental en Loughborough University, en Inglaterra. Antes de dedicarse por completo a la actividad política, fue profesor universitario y trabajó en áreas relacionadas con su formación profesional. En 1974 ingresó al M-19, organización en la que llegó a ocupar un lugar en su dirección.
¿Qué papel tuvo Antonio Navarro en la desmovilización del M-19?
Navarro fue uno de los negociadores del acuerdo de paz que el M-19 firmó con el Gobierno de Virgilio Barco el 9 de marzo de 1990. La muerte de Carlos Pizarro, asesinado el 26 de abril de ese año cuando era candidato presidencial, puso a prueba el compromiso de dejar las armas. Navarro asumió la candidatura presidencial de la Alianza Democrática M-19 y defendió públicamente la decisión de continuar por la vía política. La frase que pronunció después del crimen de Pizarro quedó asociada a ese momento: “Vamos a enterrar a Carlos en paz”.
La apuesta por una Asamblea Constituyente venía de las negociaciones con el Gobierno. Después de que se hundiera en el Congreso la reforma constitucional que contemplaba garantías para la participación política de los desmovilizados, Navarro defendió la convocatoria de un nuevo órgano constituyente. En una entrevista recordó: “Si no se podía hacer reformas constitucionales por el Congreso, había que hacer otra cosa, una asamblea constituyente, y apareció el movimiento de la séptima papeleta”. Sobre el resultado de la reforma fallida, agregó: “Nos quedamos sin nada, había negociado una favorabilidad, pero nos quedamos sin ella”.
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La Alianza Democrática M-19 obtuvo una votación decisiva en la elección de constituyentes de 1991. Navarro encabezó una lista que no estuvo integrada exclusivamente por antiguos militantes de esa guerrilla. La convocatoria incluyó a dirigentes de distintas corrientes políticas, académicos, sindicalistas y representantes de sectores sociales.
Él explicó la idea con una expresión que había escuchado de Jaime Bateman: “Había una idea que llevábamos desde la época de Jaime Bateman y que hablaba que si queríamos gobernar al país teníamos que mezclarnos con otra gente. Bateman le decía fabricar el sancocho nacional. Cuando armamos la lista de constituyente nos dimos cuenta que no solo nos debíamos presentar los antiguos miembros del M-19, sino llevar liberales y conservadores independientes, gente alternativa y del movimiento sindical. Armamos esa lista como el sancocho nacional”.
El pasado armado de Navarro fue utilizado durante la campaña para cuestionar sus propuestas y relacionarlo con el comunismo. Sin embargo, su participación en la Constituyente se desarrolló mediante acuerdos con sectores liberales, conservadores y alternativos. La presidencia de la Asamblea terminó integrada por tres dirigentes: Navarro, por la Alianza Democrática M-19; Álvaro Gómez Hurtado, por el Movimiento de Salvación Nacional, y Horacio Serpa, por el Partido Liberal.
Navarro relató cómo se opuso a que los liberales asumieran por sí solos la dirección de la corporación: “Ellos quería que fuera un presidente liberal, porque eran más, pero yo dije que no le jalaba a eso. “Mamola”, como decía Horacio Serpa. Me reuní con Álvaro Gómez Hurtado y le propuse que hiciéramos una presidencia diferente, colegiada o rotativa. Él estuvo de acuerdo y armamos una mayoría con los otros conservadores y los sectores alternativos. Con 40 votos, armamos una presidencia colegiada y le dejamos un puesto a los liberales”.
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Humberto de la Calle describió el funcionamiento de esa fórmula así: “La solución fue mágica, parecía inviable cuando se habló de la presidencia conjunta tripartita (Álvaro Gómez, Antonio Navarro y Horacio Serpa). Lo que pudo haber sido un gran fracaso funcionó perfectamente. Digo que fue casi milagroso, porque tres presidentes, con el mismo poder, la misma fuerza e incidencia jurídica siempre cooperaron aun con matices y diferencias en el logro de la Constitución”.
Después de acordar la paz, Antonio Navarro Wolff fue un ejemplo de reconciliación. Fue presidente de la Asamblea Constituyente que terminó con la Constitución del 91 y luego dedicó su vida al servicio público, en su región Nariño y en todo el país. En Bogotá, ciudad que lo adoptó, fue secretario de Gobierno, además de precandidato a la Alcaldía. Después de firmar la paz, Antonio siempre apostó por ella. Fue también ejemplo de resiliencia: a pesar de las secuelas de la guerra en su cuerpo, siguió apostando por la democracia y nunca perdió la capacidad de reírse de sí mismo. A su familia y amigos, un abrazo solidario.
— Carlos F. Galán (@CarlosFGalan) November 1, 2026
Sobre Navarro, añadió: “fue una voz renovadora que lideró un grupo que en parte venía de una guerrilla que entregó las armas. Fue una de las voces progresistas, de aliento y de cambio. A veces audaz, pero al mismo tiempo con una gran responsabilidad, porque apretaba en sus propuestas pero siempre buscaba consensos”.
¿Cuáles fueron sus aportes a la Constitución de 1991?
Durante la Asamblea, Navarro impulsó disposiciones relacionadas con el reconocimiento de las comunidades afrocolombianas del Pacífico y la participación política de los pueblos indígenas. También defendió cambios en el sistema electoral, la descentralización y la organización del Estado. Sobre la inclusión de las comunidades negras, explicó que conocía sus condiciones por los recorridos que había realizado durante su etapa en el M-19 y que “sabía que debía tener un tratamiento especial al del resto del país”. Respecto a la circunscripción indígena, sostuvo: “fue importante, porque hasta 1991 se consideraba a los indígenas como menores de edad”.
No todas sus propuestas quedaron incorporadas. Navarro consideró que la apertura para crear partidos políticos no tuvo suficientes controles y calificó esa decisión como “El error más grande fue una apertura de partidos sin límite, eso se tuvo que corregir”. También defendió la revocatoria del Congreso elegido para el periodo 1990-1994, porque, según explicó, la nueva Carta requería un Legislativo elegido bajo las reglas que acababan de aprobarse: “Lo que pasa es que escribimos una nueva constitución que debía ser desarrollada por un nuevo congreso, porque se hizo un Senado de circunscripción nacional de 100 miembros y se cambió la composición de la Cámara. Por eso la lógica era que, si había una nueva constitución, un nuevo congreso debía desarrollarla”.
(Además: Alejandro Ordóñez asumió como ministro del Interior tras la firma del decreto de De La Espriella).
Urgente 🇨🇴 Murió Murió Antonio Navarro Wolff a a los 78 años Aquí el comunicado de su familia https://t.co/krZiN7eOUi
— Luis Rincón Arguello 🇨🇴 (@Rincon001A) November 1, 2026
La discusión terminó con un acuerdo que contempló la revocatoria y la inhabilidad de los constituyentes para aspirar al Congreso en las elecciones siguientes. Navarro aceptó esa fórmula y explicó: “Nos auto inhabilitamos para no legislar en causa propia, sino que estábamos legislando lo mejor para el país”.
La nueva Constitución fue proclamada el 4 de julio de 1991. Navarro compartió la presidencia de la Asamblea con Gómez y Serpa y, después de ese proceso, continuó su carrera pública: fue ministro de Salud, alcalde de Pasto entre 1995 y 1997, representante a la Cámara por Bogotá, senador y gobernador de Nariño entre 2008 y 2011. También fue candidato presidencial en 1990, 1994 y 2006.
Navarro también explicaba que la Constituyente estaba conectada con los compromisos adquiridos durante el proceso de paz y que podía facilitar la incorporación de otros grupos armados: “era una continuidad de lo que habíamos negociado” y “atraía a otras organizaciones que estaban alzadas en armas, como el EPL, PRT y Quintín Lame”. Sobre el artículo relacionado con las comunidades afrocolombianas, identificó su aporte como el que “les dio una situación especial a los afrocolombianos de la costa del pacífico”.
En sus últimos años de actividad pública siguió vinculado a la política y a la discusión sobre la aplicación de la Constitución. En 2016, al cumplirse 25 años de su promulgación, identificó tres aportes centrales de la Carta: “el Estado social de derecho, la apertura que permitió la pluralidad de partidos y la creación de la Fiscalía General junto a la autonomía de la Rama Judicial”.
La familia confirmó su fallecimiento mediante un comunicado divulgado este domingo 1 de noviembre de 2026. Navarro Wolff tenía 78 años.

