Del cautiverio a las urnas: la historia de John Frank Pinchao
Su historia, marcada por resistencia y supervivencia, vuelve a cobrar fuerza en medio de su apuesta política.

John Frank Pinchao estuvo desaparecido para el país durante ocho años y medio, desde aquel 1 de noviembre de 1998 cuando las FARC realizaron la toma de Mitú, capital del Vaupés, en una de las operaciones más violentas registradas en la historia del conflicto armado.

El reencuentro con sus padres tras fugarse del secuestro. Colprensa
En medio del caos y la destrucción, 61 uniformados fueron secuestrados. Entre ellos estaba Pinchao, entonces un joven subintendente de la Policía Nacional.
Su cautiverio transcurrió en las profundidades de la selva, encadenado, vigilado y sometido a la dureza del monte. Cambiaron de campamentos decenas de veces, atravesó la selva amazónica, convivió con enfermedades, hambre y aislamiento extremo. Pero mientras muchos perdieron las esperanzas, él alimentó en silencio un plan: escapar.
Ese momento llegó el 28 de abril de 2007. Sin armas, sin provisiones y guiado solo por su instinto, Pinchao aprovechó un descuido de los guerrilleros para huir hacia lo desconocido.
Fueron 12 días caminando, perdiéndose, encontrando ríos, durmiendo bajo la lluvia y sobreviviendo con lo mínimo. Al límite de sus capacidades encontró a un grupo de indígenas que lo auxiliaron y lo condujeron hacia las autoridades. Su reaparición, el 15 de mayo de 2007, fue recibida como un milagro nacional.

Poco tiempo después de fugarse se reintegró a la Policía Nacional. Colprensa
Esa hazaña lo convirtió en símbolo de resistencia. Su testimonio ayudó a reconstruir la realidad del cautiverio en las selvas de las FARC, aportó información clave sobre otros secuestrados y fue pieza relevante en la presión política y militar que posteriormente permitió la liberación de varios de ellos.
¿De policía a congresista?
Hoy, casi dos décadas después de su fuga, Pinchao vuelve al escenario público con un propósito distinto: aspira a llegar al Senado como candidato de la lista del partido Oxígeno, encabezada por Íngrid Betancourt, también sobreviviente del secuestro de las FARC. Lo acompañan en la Selección Anti Petro, figuras como la excongresista Sofía Gaviria y el exzar anticorrupción Óscar Ortiz entre otros, en una lista que promete renovación, transparencia y lucha contra la corrupción.
Pinchao ha dicho que su paso por el cautiverio, más que quebrarlo, lo fortaleció y lo impulsó a defender causas como los derechos humanos, la atención a víctimas, la reforma de las fuerzas de seguridad y la lucha contra la corrupción.
Su historia vuelve a encender memoria, debate y esperanza en un país donde el conflicto marcó a generaciones. Y ahora, desde una nueva trinchera, quiere seguir caminando —pero ya no en la selva— sino en el terreno áspero de la política.
