Ana María Vesga como ministra de Salud: fortalezas, desafíos y las dudas que deja su nombramiento
La nueva ministra de Salud recibe una de las carteras más complicadas; su nombramiento ha despertado todo tipo de reacciones.

El nombramiento de Ana María Vesga como ministra de Salud ha generado todo tipo de opiniones; por una parte, está su experiencia técnica en el sector salud y, por otra, los posibles conflictos de intereses al asumir el Ministerio.
Sus principales aspectos positivos y negativos se centran en su trayectoria previa en el sector asegurador, pues ahora que llega a la otra ‘cara de la moneda’, generan expectativa sus decisiones.
Ventajas y desafios
De acuerdo con varios analistas, Vesga llega al cargo con fortalezas, pero también con importantes desafíos. Entre ellos, uno de los más relevantes será recuperar la confianza de los colombianos en un sistema de salud que, en los últimos años, ha enfrentado cuestionamientos y constantes quejas.
Ventajas:
Conocimiento técnico: Conoce a fondo el funcionamiento financiero, el aseguramiento y la operación de las EPS.
Respaldo del sector: Cuenta con el apoyo de agremiaciones de pacientes, farmacéuticas y prestadores que buscan estabilidad.
Capacidad de diálogo: Su paso por ACEMI le otorga habilidades para negociar con los actores tradicionales del sistema.
Desventajas:
Conflicto de intereses: Critican que pasar de dirigir el gremio de las EPS privadas a regularlas pone en duda su imparcialidad.
Desconfianza ciudadana: Sectores sociales temen que sus decisiones favorezcan el negocio privado por encima del derecho fundamental a la salud.
Reto de legitimidad: Tendrá que demostrar independencia absoluta para evitar cuestionamientos en decisiones financieras sensibles.
¿Cómo está el sistema?
Según el reporte del centro de pensamiento ‘Así Vamos en Salud’, el Gobierno saliente entrega un sistema con más tensiones. "La cobertura cayó al 98,23 %; la atención ambulatoria cerró 2025 con 13,77 millones de personas atendidas, prácticamente el mismo nivel registrado al comienzo del cuatrienio".
Esto porque, aunque se redujo la brecha entre la UPC de los regímenes contributivo y subsidiado, los principales indicadores financieros de las EPS muestran una pérdida de liquidez y un aumento del endeudamiento.
"El índice de endeudamiento pasó de 1,11 en 2022 a 1,93 al cierre de 2025 y se ubicó en 1,87 en mayo de 2026. Los activos disponibles resultan insuficientes para cubrir las obligaciones acumuladas. El deterioro también se refleja en el patrimonio agregado de las EPS, que pasó de -$ 2,33 billones en 2022 a -$ 16,86 billones en diciembre de 2025 y alcanzó -$ 18,7 billones en mayo de 2026. Entre 2022 y 2025, el déficit patrimonial se multiplicó más de siete veces", indica Así Vamos en Salud.
