¿Quién es Carlos Alonso Lucio? Del M-19 al equipo de empalme de Abelardo de la Espriella
Su paso por el M-19, una condena por falsa denuncia y su cercanía con Abelardo de la Espriella lo convierten en una de las figuras clave del empalme.

El nombramiento de Carlos Alonso Lucio como coordinador del equipo de empalme del presidente electo Abelardo de la Espriella volvió a poner bajo la lupa la extensa y controvertida trayectoria de uno de los personajes más cambiantes de la política colombiana. Su hoja de vida reúne episodios que van desde la militancia en el M-19 hasta una condena por falsa denuncia, el paso por el Congreso, su cercanía con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y su posterior liderazgo dentro del activismo cristiano conservador.
La designación cobra especial relevancia porque Lucio será una de las personas encargadas de coordinar la transición entre el gobierno saliente de Gustavo Petro y la administración que asumirá Abelardo de la Espriella, un proceso clave para la llegada del nuevo mandatario a la Casa de Nariño.
Su historia política ha estado marcada por giros ideológicos poco comunes. De haber integrado la misma guerrilla a la que perteneció Petro, pasó a convertirse en uno de los principales críticos del progresismo y en uno de los voceros más visibles de la campaña presidencial del hoy presidente electo.
¿Quién es Carlos Alonso Lucio y por qué genera tanta controversia?
La trayectoria de Carlos Alonso Lucio comenzó muy lejos de la derecha política con la que hoy se identifica. Nacido en Cali, ingresó al Movimiento 19 de Abril (M-19) cuando apenas tenía 15 años y llegó a ocupar cargos de mando dentro de esa organización insurgente.
Tras la firma del acuerdo de paz de 1990, hizo parte del tránsito del movimiento armado hacia la política legal mediante la Alianza Democrática M-19, partido con el que inició su carrera electoral.
En 1994 fue elegido representante a la Cámara por Bogotá y rápidamente se convirtió en una de las voces más activas del Congreso, destacándose por ejercer control político y cuestionar el sistema bipartidista que dominaba el país.
Durante esos años también protagonizó uno de los episodios políticos más recordados de la década al respaldar al entonces presidente Ernesto Samper durante el Proceso 8.000, cuando la Cámara estudiaba las acusaciones relacionadas con el ingreso de dineros del narcotráfico a la campaña presidencial.
Sin embargo, pocos años después su carrera sufrió un abrupto cambio.
En 1998, antes de asumir una curul como senador, la Corte Suprema de Justicia le dictó medida de aseguramiento por los delitos de estafa y falsa denuncia, dentro de una investigación relacionada con la financiación de su campaña a la Alcaldía de Bogotá.
Lucio abandonó el país y permaneció varios años fuera de la vida pública.

Carlos Alonso Lucio junto a su esposa, la exfiscal Viviane Morales. Redes sociales
La condena, las AUC y un cambio radical de ideología
Su nombre volvió a ocupar titulares en el año 2000 cuando las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) informaron que lo tenían retenido y que sería sometido a un juicio interno por supuestos vínculos con el ELN.
Finalmente, el entonces jefe paramilitar Carlos Castaño lo entregó a las autoridades colombianas.
Posteriormente fue condenado por la Corte Suprema de Justicia a 30 meses de prisión por el delito de falsa denuncia, decisión que puso fin a su carrera parlamentaria de ese momento.
Durante su permanencia en prisión conoció una nueva faceta que transformaría tanto su vida personal como su discurso político.
Fue allí donde comenzó un proceso de acercamiento al cristianismo tras recibir acompañamiento del pastor Darío Silva Silva, fundador de la iglesia Casa sobre la Roca.
Luego de recuperar su libertad, Lucio asumió un papel activo dentro de esa comunidad religiosa y se convirtió en predicador.
Su conversión también estuvo acompañada por una transformación política.
Junto con su esposa, la exfiscal general Viviane Morales, impulsó una de las campañas conservadoras más recordadas de los últimos años: el movimiento "Firmes por papá y mamá", que buscó promover un referendo para limitar la adopción por parte de parejas del mismo sexo.
Ese activismo quedó reflejado posteriormente en su libro Cristianos, ¡Salid del clóset!, en el que cuestiona abiertamente las políticas relacionadas con la diversidad sexual.
Otro episodio que marcó su trayectoria fue su participación como asesor durante el proceso de negociación entre el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez y las AUC en Santa Fe de Ralito.
El exjefe paramilitar Diego Fernando Murillo Bejarano, alias Don Berna, confirmó públicamente que Lucio asesoró a ese grupo armado durante varias reuniones.
Según el testimonio conocido en su momento, incluso recibió apoyo logístico para algunos desplazamientos.
Don Berna también narró un episodio ocurrido durante esas reuniones. "Simplemente había venido buscando la paz, que era un hombre convencido de que la paz es posible en este país", aseguró el excomandante paramilitar al referirse a Lucio.
El hombre de confianza de Abelardo de la Espriella
Después de varios años alejado de la primera línea política, Carlos Alonso Lucio reapareció durante la campaña presidencial como uno de los principales estrategas y voceros de Abelardo de la Espriella.
Su cercanía con el hoy presidente electo, según él mismo ha explicado, no es reciente.
En una entrevista concedida a Semana, aseguró que mantiene una amistad de aproximadamente 25 años con el mandatario electo. "Cuando él toma la decisión de lanzarse a la Presidencia, pues la verdad es que yo no tuve ninguna duda en unirme", afirmó.
Durante la campaña asumió un papel protagónico defendiendo las propuestas del entonces candidato y lanzando fuertes críticas contra el Pacto Histórico.
En esa misma entrevista sostuvo que el petrismo impulsaba lo que denominó una "milicianización" de la política. "Es el uso de la violencia en la política", explicó al referirse a ese concepto.
Lucio también estableció una relación entre las protestas del estallido social de 2021, las llamadas primeras líneas y sectores del oficialismo, afirmaciones que hicieron parte de la estrategia discursiva de la campaña de De la Espriella.
Ahora, tras la victoria electoral del presidente electo, será una de las piezas fundamentales del proceso de empalme con el gobierno saliente.
Su designación representa uno de los nombramientos más comentados de la transición, no solo por el peso que tendrá dentro del nuevo Ejecutivo, sino también porque resume buena parte de las profundas transformaciones políticas que ha vivido Colombia durante las últimas décadas.
De excombatiente del M-19 a congresista, de condenado por falsa denuncia a asesor en procesos con las AUC, de activista cristiano a uno de los hombres de mayor confianza del nuevo presidente, Carlos Alonso Lucio vuelve a ocupar un lugar central en la política nacional justo cuando comienza una nueva etapa para el país.
