
Las elecciones del fin de semana no solo redefinieron el mapa político del país, también dejaron un vacío en la agenda ambiental del Congreso. Entre los congresistas que no lograron reelegirse destacan Juan Carlos Losada y Julia Miranda, dos de las voces más activas en temas ambientales durante los últimos años.
Previo a las elecciones, La Silla Vacía identificó ocho candidatos con agendas ambientales claras. De ellos, cuatro del Pacto Histórico quedaron elegidos: Esmeralda Hernández, Miguel Ángel Rubio, Sandra Chindoy y Carlos Benavides. Sin embargo, la salida de legisladores con trayectoria en estos temas deja interrogantes sobre la continuidad de ciertos debates.
Juan Carlos Losada, representante a la Cámara por el Partido Liberal, fue autor de la Ley de Delitos Ambientales que reformó el Código Penal para fortalecer las sanciones contra la deforestación, el tráfico de fauna y otros delitos contra la naturaleza. Su trabajo lo llevó a ser reconocido entre los 100 latinos más comprometidos con la acción climática en 2025.
Lo conocí hace menos de dos años en el marco de las discusiones del proyecto de ley sobre trazabilidad ganadera, una iniciativa clave para identificar el origen de la carne y reducir el vínculo entre ganadería y deforestación. En un país donde buena parte de la pérdida de bosques está asociada a la expansión ganadera, contar con información verificable sobre el origen de su producción es fundamental.
En un país donde buena parte de la pérdida de bosques está asociada a la expansión ganadera, contar con información verificable sobre el origen de su producción es fundamental.
El proyecto enfrentó resistencias iniciales e incluso fue hundido, pese al respaldo de organizaciones ambientales y figuras internacionales como Leonardo di Caprio. Sin embargo, Juan Carlos siguió perseverando y en esta legislatura logró el respaldo de congresistas de todas las bancadas, e incluso del sector ganadero. El proyecto fue aprobado en plenaria de Senado, pero su futuro ahora es incierto en medio del cierre del periodo legislativo. Y si eso pasa, ya no tendremos a Juan Carlos pendiente para seguir dando la pelea.
Pelea que no es solo de él, Julia Miranda, representante a la Cámara por el Nuevo Liberalismo, ha sido otra de las congresistas emblemáticas en temas ambientales y también participó de manera decisiva en el desarrollo del proyecto de ley anteriormente mencionado. Entre sus iniciativas se encuentran proyectos para reconocer el desplazamiento forzado por causas asociadas al cambio climático, mejorar las condiciones laborales de los guardaparques y establecer un marco integral para la gestión de residuos y la economía circular.
A Julia la conocí hace más tiempo, cuando yo arrancaba mi carrera profesional en el DAMA (actual Secretaría de Ambiente) y ella era la directora. Desde esa época siempre he reconocido su dedicación, profesionalismo y carisma, aspectos que han sido evidentes en su labor legislativa.
En su paso por el Congreso, recuerdo especialmente un debate al gobierno sobre mercados de carbono. En él cuestionó la demora en su reglamentación, un retraso que limita la posibilidad de aprovechar su potencial económico y aumenta los riesgos asociados a proyectos mal diseñados.
La salida de estas voces ocurre en un momento en el que los temas ambientales adquieren cada vez mayor relevancia.
La salida de estas voces ocurre en un momento en el que los temas ambientales adquieren cada vez mayor relevancia. Los impactos del cambio climático son más visibles, mientras el país enfrenta debates complejos sobre deforestación, transición económica y financiamiento verde, entre otros.
El nuevo Congreso tendrá que asumir estos desafíos. La pregunta es si contará con el mismo nivel de liderazgo y conocimiento técnico de estos legisladores que hoy dejan el Capitolio. Harán falta sin duda.
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