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Doping fiscal e IA generativa: el corto plazo que engaña

Con el afán de obtener buenos resultados, el gobierno está inyectando una dosis de ‘doping’.

Andrés F. Giraldo Palomino
Andrés F. Giraldo PalominoProfesor asociado del Departamento de Economía, Pontificia Universidad Javeriana.
25 NOV 2025 - 14:54Actualizado: 26 NOV 2025 - 13:19

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Cuando dejamos un trabajo para la clase, los profesores estamos lidiando con la gran duda de si el trabajo realizado por los estudiantes es propio, si se complementó con la inteligencia artificial o si es enteramente realizado por un robot. Cuando el afán es la calificación, muchos estudiantes están recurriendo a la IA generativa con algunos rastros humanos, para intentar pasar desapercibidos. Dado que el objetivo de la educación es de más largo plazo, se rinden a los resultados de corto plazo para buscar obtener altas calificaciones, sin reparar en las consecuencias negativas de largo plazo. Se reconocen de entrada reemplazables por robots, cuando lo que deben buscar es la complementariedad.

Algo parecido le está sucediendo a la economía colombiana. Con el afán de obtener buenos resultados, el gobierno está inyectando una dosis de ‘doping’ que le permite mostrar buenos resultados en el corto plazo, sin reparar en que en un tiempo esos resultados se revertirán si no abandona las sustancias mejoradoras de rendimiento macroeconómico inmediato.

El crecimiento económico está evidenciando unos resultados que llevan a pensar que se está entrando en una franca fase de recuperación. El DANE reveló que la economía creció 3,4 % en el tercer trimestre de 2025 frente al mismo periodo de 2024. Las variaciones positivas por sectores desde el punto de vista del valor agregado van desde 1,1 % (actividades profesionales, científicas y técnicas) hasta 8 % (administración pública, defensa, educación y salud), pasando por 5,7 % (actividades artísticas, de entretenimiento y recreación y otras actividades de servicios) y 5,6 % (comercio al por mayor y al por menor). Solo explotación de minas y canteras (-5,7 %) y construcción (-1,5 %) exhiben datos negativos.

Se reconocen de entrada reemplazables por robots, cuando lo que deben buscar es la complementariedad.

La misma serie pero vista con el ajuste estacional que permite comparar dos semestres consecutivos exhibe relativamente buenos números. Destaca nuevamente con administración pública (3,4 %) y actividades financieras y de seguros (2,3 %). El dato negativo lo exhibe actividades profesionales, científicas y técnicas (-0,1).

Después del COVID, la economía colombiana mostró muy buenos crecimientos en 2022 y 2023, para luego desacelerarse fuertemente. Los datos del tercer trimestre muestran una importante recuperación.

Sin embargo, al igual que los estudiantes que celebran un 5 sobre 5 en una calificación que es el resultado de solicitarle a la IA generativa que le realice un trabajo, el gobierno celebra el dato de crecimiento, cuyo resultado es impulsado por el gasto público inyectado a la economía colombiana. Un gasto que ha permitido engrosar la burocracia nacional y cuyo peso creciente se destina al pago de intereses.

Como lo han manifestado CARF, ANIF, Fedesarrollo, el Observatorio Fiscal de la Javeriana y varios analistas, la situación fiscal de Colombia es INSOSTENIBLE. Ni siquiera en pandemia se alcanzaron las cifras de déficit fiscal que hoy se proyectan, a pesar de que la economía no atraviesa una crisis de la magnitud de la vivida cuando apareció el COVID.

El “doping” macroeconómico que está recibiendo la economía colombiana para mostrar 3.4% de crecimiento en el tercer periodo de este año respecto al mismo periodo del año anterior es análogo al comportamiento del estudiante que delega su trabajo a la IA. Y lo peor de todo es que las consecuencias del desbordamiento fiscal ya han sido experimentadas por economías muy cercanas a nosotros, como Argentina y Venezuela, o por buena parte de América Latina en la época de la Crisis de la Deuda.

Colombia había sido ejemplo de resiliencia y estabilidad macroeconómica.

En un texto clásico titulado Macroeconomía del Populismo en la América Latina, los profesores Rudiger Dornbusch y Sebastián Edwards recopilaron contribuciones de destacados economistas que describían el comportamiento de una economía cuando se abusaba de la política fiscal y se incentivaba el endeudamiento para financiarla. En muchos de los casos analizados, los bancos centrales fueron usados por los gobiernos para cubrir altos déficits fiscales mediante emisión monetaria, cuando los mercados internacionales dejaron de financiar el apetito de los gobiernos populistas. Ello desembocó en periodos hiperinflacionarios.

El último capítulo de ese libro se titula Sobre la ausencia del Populismo Económico en Colombia, fue escrito por Miguel Urrutia y comentado por Juan Cariaga y Guillermo Calvo. Colombia había sido ejemplo de resiliencia y estabilidad macroeconómica, destacada incluso a nivel internacional por haber sufrido únicamente dos recesiones en los últimos 70 años; una de ellas fue la del COVID en 2020, que afectó a la inmensa mayoría de países del mundo.

El gobierno del presidente Petro nos está haciendo recorrer el mismo camino que muchos países transitaron y que los llevó a figurar como malos ejemplos en el libro citado. La indisciplina fiscal conduce a paradas súbitas (sudden stops) en los mercados internacionales que suelen venir acompañadas de recesiones, periodos de alta inflación e incluso hiperinflación, aumentos de pobreza y mayor desigualdad, cuyos efectos tardan muchos años en revertirse.

Ojalá la economía colombiana resista el desborde fiscal actual y, en 2026, se implementen los ajustes necesarios para evitar lo que tantos países han sufrido. Y que volvamos a pensar en el largo plazo, ese horizonte que el doping y la IA están borrando de la vida de muchos.

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