Subsecretario de Guerra de EE. UU. en Quito: ¿Se vienen bombardeos a disidencias desde Ecuador?
La visita de Joseph M. Humire a Quito, una semana antes de la reunión entre Trump y Petro en la Casa Blanca, marca un punto de inflexión.

La llegada a Quito de Joseph M. Humire, subsecretario adjunto de Defensa Nacional de Estados Unidos, este domingo 25 de enero de 2026, ha marcado un punto de inflexión en la estrategia de seguridad regional.
En un contexto de "guerra comercial" y diplomática entre Ecuador y Colombia, la presencia del enviado de la administración de Donald Trump no solo busca estrechar lazos con el gobierno de Daniel Noboa, sino que ha destapado una realidad táctica hasta ahora manejada con cautela: la ejecución de bombardeos aéreos contra infraestructuras del narcotráfico y la minería ilegal.
Además, el hecho de que este encuentro se dé una semana antes de la reunión entre Donald Trump y Gustavo Petro en la Casa Blanca, el próximo 3 de febrero, le da un insumo adicional a quienes creen que la decisión de Noboa de imponer una tasa de seguridad a Colombia se trataría de una acción coordinada entre Quito y Washington.
La confirmación de bombardeos
La agenda de Humire en la Cancillería ecuatoriana fue de alto nivel, reuniéndose con los ministros de Defensa, Gian Carlo Loffredo; del Interior, John Reimberg; y la canciller Gabriela Sommerfeld. El objetivo declarado fue fortalecer la cooperación contra el crimen organizado transnacional y reforzar la vigilancia en la frontera con Colombia.
Sin embargo, la declaración más contundente provino del ministro John Reimberg. Al ser consultado sobre las operaciones en curso, confirmó que ya se están realizando "bombardeos" contra estructuras vinculadas al narcotráfico y la minería ilegal.
𝐄𝐥 𝐌𝐢𝐧𝐢𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐈𝐧𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨𝐫 𝐦𝐚𝐧𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐚𝐠𝐞𝐧𝐝𝐚 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐨𝐩𝐞𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐞𝐧 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐜𝐨𝐧 𝐄𝐬𝐭𝐚𝐝𝐨𝐬 𝐔𝐧𝐢𝐝𝐨𝐬 🇪🇨🤝🇺🇸
— Ministerio del Interior Ecuador 🇪🇨 (@MinInteriorEc) January 25, 2026
El Ministerio del Interior, junto a la Cancillería del Ecuador y autoridades del Bloque de Seguridad,… pic.twitter.com/tdH30a9zF6
Reimberg adelantó que se planifican "grandes operaciones conjuntas" para atacar a estos grupos delictivos en el corto plazo. Esta escalada militar cuenta con el respaldo estratégico de EE. UU., país que ve en Ecuador un aliado esencial para identificar centros de acopio y rastrear rutas en el océano Pacífico.
La venia a los bombardeos por parte de Ecuador contrasta con la postura de Gustavo Petro, quien señaló en recientes declaraciones que no hablará de “bombardeos contra humanos, sino de bombardeos de semillas para la vida” en el encuentro que sostendrá con el presidente de Estados Unidos.
La fricción bilateral: El choque entre Noboa y Petro
La visita de Humire ocurre mientras la relación entre Quito y Bogotá atraviesa su peor momento en décadas. El presidente Daniel Noboa impuso una tasa de seguridad del 30% a las importaciones colombianas, argumentando la falta de reciprocidad de Colombia en la lucha contra el narcotráfico en la frontera.
Desde el otro lado de la frontera, el presidente Gustavo Petro ha respondido con una mezcla de crítica y oferta de tutoría. Petro sostiene que la "eficiencia" de su política antidrogas ha empujado a los capos hacia Ecuador.
El mandatario colombiano ha sugerido que sus fuerzas de seguridad deben "enseñar" a las ecuatorianas a controlar los puertos para evitar que los banqueros recojan dineros ilícitos y para frenar el contrabando de precursores de fentanilo.
Además, Petro advirtió que las organizaciones criminales en Ecuador se están especializando en un flujo de doble vía: exportación de cocaína e importación de insumos para drogas sintéticas, los cuales solo pueden ingresar por buques mercantes. "Creemos que los puertos marítimos de Ecuador y Colombia no son ni para la exportación de cocaína, ni para el contrabando de insumos de fentanilo", señaló Petro.
El exsecretario de Seguridad de Bogotá y experto en estos temas, Hugo Acero, le añadió un elemento adicional a la propuesta de Petro. "No solo se debe mirar el problema de los puertos, hay que incluir el control de toda la cadena logística del narcotráfico, desde los cultivos hasta la exportación", sugirió.
Un ecosistema criminal interconectado
Investigaciones de seguridad resaltan que la frontera entre Ecuador y Colombia, que comprende unos 586 kilómetros, se ha transformado en un "ecosistema criminal" donde cooperan actores como el Frente Oliver Sinisterra, los Comandos de la Frontera (disidencias de las FARC) y el Clan del Golfo, en alianza con bandas locales como Los Lobos y Los Choneros.
La fragmentación de estos grupos tras el asesinato de líderes históricos como alias ‘Rasquiña’ en 2020 sumió al país en una espiral de violencia intergrupal por el control de las rentas criminales de la cual aún no logra salir.
El futuro: ¿Hacia un "Plan Regional"?
La presencia de Joseph M. Humire refuerza la percepción de que la seguridad de Ecuador es ahora una prioridad de la estrategia regional de Estados Unidos bajo la administración Trump. Las autoridades ecuatorianas han sugerido la necesidad de un plan similar al Plan Colombia, que involucre cooperación militar, policial y de inteligencia estratégica no solo con EE. UU., sino también con países como Perú y México.
Mientras el ministro Loffredo califica a EE. UU. como un "socio fundamental", Petro insiste en una agenda centrada en el control férreo de los puertos del Pacífico. No obstante, el desafío para el Estado ecuatoriano va más allá del apoyo externo.
Para entender la urgencia de esta intervención, es necesario analizar la metamorfosis delictiva del país vecino. Según el estudio "Dos décadas de violencia, delincuencia y crimen organizado en Ecuador", la nación pasó de ser un corredor secundario a un nodo estratégico del crimen transnacional.

Ecuador pasó, de 2020 a 2025, de una tasa de 7,8 a 48 homicidios por cada 100.000 habitantes. Informe Dos décadas de violencia, delincuencia y crimen organizado en Ecuador
Factores de la crisis de seguridad:
Violencia desatada: Ecuador alcanzó en 2025 una tasa de 48 homicidios por cada 100.000 habitantes, consolidándose como el segundo país más violento de las Américas.
El "efecto membrana": La producción de cocaína se ha concentrado en las zonas fronterizas (Nariño y Putumayo en Colombia), desplazándose hacia provincias ecuatorianas como Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos.
Capacidad productiva: Se estima que la frontera norte de Ecuador tiene hoy la capacidad de producir 61,5 toneladas de clorhidrato de cocaína al año.
Ventajas para el narco: La economía dolarizada facilita el lavado de activos, mientras que la infraestructura portuaria moderna es utilizada para la contaminación de contenedores hacia mercados de alto valor.
El análisis académico advierte que se requiere una respuesta estructural que incluya el fortalecimiento de la justicia, la lucha contra la corrupción institucional y la recuperación del control territorial por parte de alcaldes y prefectos.
La confirmación de bombardeos sugiere que el conflicto ha entrado en una fase de confrontación abierta. La pregunta que queda en el aire tras la partida del subsecretario estadounidense es si esta ofensiva militar será suficiente para desarticular un ecosistema criminal que ya ha infiltrado las estructuras más profundas del Estado ecuatoriano y la postura de Colombia, que estará marcada por los acuerdos, o desacuerdos, que surjan de la reunión en Casa Blanca entre Petro y Trump.