Primer viaje al exterior del papa León XIV: ¿Qué países visitará y cuál será el objetivo?
Un recorrido que combina una conmemoración histórica clave para el cristianismo y un acercamiento a un país sumido en una profunda crisis social.

El papa León XIV emprende este jueves su primer viaje al extranjero desde que fue elegido hace seis meses como líder de la Iglesia católica. Su recorrido de seis días lo llevará a Turquía y Líbano, dos paradas cargadas de simbolismo y tensión que pondrán a prueba la vocación diplomática y pastoral del pontífice peruano-estadounidense, conocido por su estilo sobrio y reservado, en contraste con el carismático Francisco.
La gira tiene un doble propósito: conmemorar los 1.700 años del Concilio de Nicea, hito fundamental para el cristianismo donde se redactó el Credo, y llevar un mensaje de esperanza a Líbano, un país que atraviesa una de las peores crisis de su historia.
Turquía: diálogo y memoria en la cuna del Credo
En Turquía, donde los cristianos representan apenas el 0,1% de la población, la visita de León XIV ha pasado casi desapercibida. Sin embargo, su presencia en el país tiene un fuerte peso espiritual. El papa fue invitado por el patriarca ortodoxo Bartolomeo I para participar en los actos conmemorativos del Concilio de Nicea, un gesto que busca subrayar la importancia de la unidad entre las Iglesias cristianas.
Durante su estadía, se reunirá con el presidente Recep Tayyip Erdogan y visitará lugares emblemáticos como la Mezquita Azul de Estambul. También encabezará un rezo ecuménico a orillas del lago de Iznik, acompañado de dignatarios de diversas Iglesias ortodoxas. No participará el patriarca ruso Cirilo, figura cercana a Vladimir Putin y que representa la actual ruptura dentro del mundo ortodoxo, profundizada por la guerra en Ucrania.
Líbano: un país exhausto que espera un alivio
La llegada del papa a Líbano generó expectativas mucho más intensas. El país, tradicionalmente un símbolo de convivencia religiosa, vive desde 2019 un deterioro devastador: colapso económico, pobreza generalizada, un Estado paralizado, la explosión del puerto de Beirut en 2020 y una guerra activa con Israel pese al alto al fuego anunciado.
“Los libaneses están cansados”, afirma Vincent Gelot, director de la Obra de Oriente para Siria y Líbano. La población espera del papa una palabra firme hacia sus élites políticas y una señal de apoyo internacional en medio del sentimiento de abandono global.

El papa León XIV fue elegido en reemplazo del argentino Francisco. AFP
El país se prepara con carteles y renovaciones improvisadas en las calles donde se lee “Líbano quiere la paz”, aunque la realidad dista de mostrar estabilidad. La Iglesia católica y otras organizaciones religiosas han sostenido muchos de los servicios básicos donde el Estado ha dejado de operar. Un informe reciente de la Obra de Oriente revela más de 150 millones de dólares en impagos del gobierno dirigidos a asociaciones caritativas.
El papa tiene previsto reunirse con jóvenes, celebrar una misa multitudinaria de hasta 100.000 personas y visitar el epicentro de la explosión del puerto de Beirut, donde realizará una oración silenciosa.
Un pontífice ante el desafío de unir lo fracturado
En lo interno, León XIV intenta aliviar tensiones dentro de la Iglesia católica, marcada por divisiones persistentes. En lo externo, apuesta por reactivar el diálogo interreligioso y el acercamiento con los ortodoxos, hoy más fragmentados que nunca.
Su primer viaje internacional se desarrolla en un Oriente Medio en tensión permanente, donde los conflictos, las migraciones y la disminución de la población cristiana crean un escenario complejo. La misión del pontífice será llevar un mensaje de paz y unidad en un territorio donde la fe y la política convergen en una encrucijada histórica.
El último papa que viajó a Líbano fue Benedicto XVI, en 2012. La última visita papal a Turquía ocurrió en 2014 con el papa Francisco. Ahora, León XIV retoma el camino en un momento decisivo tanto para la Iglesia como para la región.
*Con información de AFP
