Les quitaron los teléfenos inteligentes y los resultados sorpenden: ¿recuperaron la memoria?
Una medida que comenzó en 2022, sobre suspender celulares en colegios, ha sido aplaudida por académicos y estudian replicarla en otros países.

Noruega se convirtió en uno de los países más observados en el debate sobre el uso de celulares en las aulas después de que numerosas escuelas implementaran restricciones estrictas al uso de teléfonos inteligentes durante la jornada escolar.
Esta iniciativa se planteó en 2022 y surgió como respuesta a las crecientes preocupaciones por la distracción en clase, el aumento del ciberacoso y los efectos de las redes sociales en la salud mental de niños y adolescentes.
Los resultados comenzaron a llamar la atención tras un estudio desarrollado con datos de escuelas noruegas, el cual encontró que la prohibición de los celulares estuvo asociada con mejoras significtativas en distintos indicadores educativos y de bienestar.
¿Por qué prohibieron celulares en colegio de Noruega?
La investifación analizó información administrativa y encuestas escolares para medir el impacto de estas restricciones en estudiantes de secundaria.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la reducción de las consultas médicas relacionadas con síntomas psicológicos y problemas de salud mental entre las niñas.
Según el estudio, las estudiantes mostraron una disminución considerable en la necesidad de atención por este tipo de dificultades después de la implementación de las restricciones, lo que sugiere una menor exposición a factores de estrés asociados al uso intensivo de redes sociales y dispositivos móviles.
Las últimas cifras datan que, luego de 3 años, especialmente en mujeres las notas mejoraron, los problemas de salud mental bajaron 29 % y el bullying reportado cayó un 46 %.
Tanto niños como niñas registraron menores niveles de bullying en los centros educativos donde se aplicaron políticas estrictas contra los teléfonos inteligentes. Los autores consideran que limitar el acceso constante a los dispositivos redujo oportunidades para el ciberacoso y mejoró la interacción presencial entre los estudiantes.
El estudio detectó incrementos en las calificaciones promedio y una mayor probabilidad de que las estudiantes optaran posteriormente por trayectorias educativas más exigentes orientadas a estudios universitarios. Los beneficios fueron aún mayores en alumnas provenientes de hogares con menores ingresos, lo que apunta a una posible reducción de brechas educativas.
A pesar de estos resultados positivos, este tema continúa generando controversia a nivel internacional, ya que las nvestigaciones recientes en otros países han encontrado efectos más limitados sobre el rendimiento académico, lo que lleva a varios expertos a concluir que las prohibiciones pueden ayudar a reducir distracciones y mejorar ciertos aspectos de la convivencia escolar, pero que deben complementarse con educación digital, acompañamiento familiar y estrategias de bienestar emocional para lograr cambios sostenibles.
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