Ataques a South Pars y Ras Laffan disparan precios de gas natural y generan alarma internacional
La escalada militar en el Golfo Pérsico provoca daños en South Pars y Ras Laffan, afectando el suministro y los mercados globales de gas.

La tensión entre Irán e Israel ha alcanzado un nuevo nivel luego de los ataques al mayor yacimiento de gas natural del mundo. El miércoles 18 de marzo, Israel atacó South Pars, en Irán, provocando la respuesta inmediata de Teherán, que lanzó misiles contra Ras Laffan, la planta de procesamiento de gas natural licuado (GNL) en Qatar.
Estos ataques han causado daños considerables en las infraestructuras energéticas y disparado los precios del gas y el petróleo a nivel global. Los mercados europeos registraron un aumento de casi 25% en los precios del gas natural, mientras que el barril de petróleo alcanzó los 113 dólares, reflejando la gravedad de la crisis.
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Ataques recientes a instalaciones de gas en Irán y Qatar elevan los costos de energía y tensionan los mercados internacionales. Redes sociales
Amenaza de Estados Unidos
El presidente estadounidense, Donald Trump, reaccionó con dureza ante la escalada. A través de la red Truth Social, afirmó que, si Irán atacara nuevamente las instalaciones energéticas de Qatar, EE. UU. “destruiría totalmente” el yacimiento de South Pars. Trump aclaró que Israel no volvería a atacar South Pars mientras Irán no agreda a Qatar, destacando la importancia estratégica de estas reservas para la economía mundial.
“Lamentablemente, Irán no comprendió el alcance del ataque a South Pars y respondió injustificadamente al atacar la planta de GNL de Qatar”, indicó Trump en su mensaje, subrayando que cualquier nueva agresión tendría consecuencias directas sobre las reservas energéticas del mundo.
Importancia de South Pars y Ras Laffan
South Pars y North Dome, en Qatar, conforman la mayor reserva de gas natural del mundo. South Pars se encuentra bajo control iraní, mientras que North Dome alimenta la planta de Ras Laffan, que procesa GNL para exportación.
Ras Laffan, ubicada a 80 km de Doha, cuenta con una capacidad de producción equivalente a una quinta parte del suministro mundial de GNL. La planta alberga además instalaciones de conversión de gas a líquidos, almacenamiento y refinería, lo que la convierte en un punto crítico para el abastecimiento energético global.
Tras los ataques, la producción de Ras Laffan se paralizó temporalmente, afectando a compradores internacionales y obligando a mercados de Asia y Europa a buscar fuentes alternativas. La escasez ha generado preocupación sobre el suministro a largo plazo y sobre la estabilidad de los precios.
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Donald Trump advirtió con destruir el yacimiento de gas de South Pars si Irán ataca Qatar. AFP
Reacciones de Israel e Irán
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, confirmó que el ataque a South Pars fue una acción unilateral y aseguró que no se repetiría sin la provocación de Irán. Por su parte, Teherán prometió que cualquier agresión a sus instalaciones provocaría ataques contra la infraestructura de sus aliados, hasta “la destrucción total”.
Un portavoz del Comando Central Militar iraní declaró: “Si esto se repite, los ataques posteriores contra la infraestructura enemiga y la de sus aliados no cesarán hasta su destrucción total”, lo que evidencia el riesgo de una escalada mayor en la región.
Consecuencias económicas y geopolíticas
Los ataques representan una de las escaladas más significativas desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero. Los expertos en energía advierten que la recuperación de la producción de GNL podría tardar meses, prolongando la incertidumbre en los mercados globales.
Kristy Kramer, directora de estrategia de Wood Mackenzie, señaló que las expectativas de una interrupción breve ahora parecen improbables, mientras que Nick Butler, exdirector de estrategia de BP, indicó que la preocupación principal es la reducción prolongada del suministro y el aumento inevitable de los precios del gas.
Matthieu Favas, editor de materias primas de The Economist, aseguró que la interrupción podría durar meses, ya que las instalaciones atacadas representan una quinta parte del suministro global de GNL. Aunque los precios aún no alcanzan los máximos de la invasión rusa a Ucrania, la tendencia al alza es clara.
Ras Laffan y la infraestructura energética de Qatar
Ras Laffan, la mayor planta de procesamiento de GNL del mundo, sufrió daños tras los ataques iraníes. A pesar de ello, todo el personal se encontraba a salvo y los incendios fueron controlados. La paralización temporal de la planta evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura energética global ante conflictos militares.
El impacto se siente especialmente en Asia y Europa, dependientes de las importaciones de GNL. La interrupción genera incertidumbre sobre el abastecimiento a largo plazo y resalta la interdependencia de los mercados energéticos mundiales.
South Pars: el gigante de Irán
El yacimiento de South Pars/North Dome cubre 9.700 km², dividido entre Irán (3.700 km²) y Qatar (6.000 km²). Su desarrollo transformó a Qatar en el mayor exportador mundial de GNL.
South Pars se centra en el consumo interno de Irán, que es el cuarto mayor consumidor mundial de gas, mientras que Qatar exporta una gran parte de su producción. La reserva contiene 1.800 billones de pies cúbicos de gas, suficiente para abastecer al mundo durante más de una década, lo que explica la atención global sobre su seguridad.
Impacto global del conflicto
Los ataques recientes muestran cómo un conflicto regional puede afectar la economía mundial. La escalada militar entre Irán e Israel no solo pone en riesgo la seguridad de los yacimientos, sino que también altera los precios de energía y la estabilidad de mercados dependientes de GNL.
Expertos advierten que el aumento de precios podría afectar la inflación energética global y provocar ajustes en contratos de suministro. Además, los conflictos en el Golfo Pérsico podrían prolongarse, generando incertidumbre sobre el acceso a recursos energéticos críticos.
Monitoreo y previsiones
Actualmente, la situación se mantiene bajo vigilancia constante. Autoridades de EE. UU., Israel, Irán y Qatar monitorean de cerca la infraestructura y el flujo de gas natural. Las expectativas de recuperación rápida del suministro parecen cada vez más improbables.
La incertidumbre sobre los próximos movimientos militares genera preocupación en mercados financieros y entre consumidores de energía en todo el mundo, mientras los países buscan alternativas para garantizar el suministro.
*Con información de AFP.
