¿Por qué los huracanes tienen nombres de personas y quién los decide?
Desde santos y políticos hasta un sistema alfabético alternado: la fascinante evolución detrás de cómo se decide el nombre de cada tormenta.

El mundo atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente debido al cambio climático y a los desastres naturales que, lamentablemente, se han vuelto cada vez más frecuentes y forman parte del paisaje cotidiano de muchas regiones.
En los últimos años, el mundo ha enfrentado fenómenos meteorológicos extremos que han causado importantes daños en distintas regiones. En medio de estos eventos, surge una pregunta entre muchas personas: ¿quién decide los nombres de los huracanes y por qué suelen llevar nombres de personas?
En medio de la atención que generan estos fenómenos, conocer cómo se eligen sus nombres permite entender un sistema que busca facilitar su identificación y mejorar la comunicación de las alertas a la población.
¿Por qué los huracanes suelen llevar nombres de personas?
Los nombres de los huracanes forman parte de un sistema coordinado internacionalmente para facilitar la comunicación y reducir la confusión durante las emergencias. Los nombres se reutilizan cada seis años, salvo cuando una tormenta es excepcionalmente destructiva, en cuyo caso puede retirarse de forma permanente.
Y es que, nombrar huracanes tiene profundas raíces históricas. Según el Centro Nacional de Huracanes, durante muchos años las tormentas eran identificadas con el nombre del santo cuya festividad coincidía con su llegada. Pero, en el siglo XIX cambió y el meteorólogo australiano Clement Wragge comenzó a asignar nombres femeninos a las tormentas.
Estados Unidos adoptó oficialmente esta práctica en 1953, cuando comenzó a utilizar nombres femeninos para identificar los huracanes. Este sistema se mantuvo durante 25 años, hasta que en 1978 se incorporaron nombres masculinos y se estableció la alternancia entre ambos, una práctica que continúa vigente en la actualidad.
Por ejemplo, algunas listas recientes utilizadas en el Atlántico y el Pacífico oriental incluyen nombres como Miguel, Katia y Walter. Otras regiones utilizan listas que reflejan los idiomas y las culturas locales. En el Pacífico Central, por ejemplo, nombres como Akoni, Ulana y Upana.
Asignar nombres a los ciclones tropicales facilita que las autoridades, los medios de comunicación y las comunidades sigan los pronósticos, comprendan las alertas y comuniquen los riesgos de manera más efectiva durante las emergencias.
¿Quién elige estos nombres y en qué orden se asignan?
Bajo la supervisión de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), distintos organismos meteorológicos regionales son responsables de mantener e implementar los sistemas de nombramiento de los ciclones tropicales. En esta parte del mundo, esta labor está a cargo del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos.
Los nombres se asignan a partir de una lista establecida para cada temporada y siguiendo el orden alfabético, de acuerdo con la secuencia en que se forman las tormentas tropicales.
Por ejemplo, durante la temporada de huracanes del Atlántico de 2026, la primera tormenta en recibir un nombre sería Arthur; la segunda llevaría el siguiente nombre de la lista, y así sucesivamente a medida que se formen nuevos ciclones.

