La trama secreta detrás del crimen con talio: romance en Cartagena y tragedia cuatro años después
La Fiscalía también evalúa si la muerte de Alicia Graham, ocurrida en 2021 y en la que se halló talio, podría estar relacionada con este patrón.

La historia parece salida de una película de terror, pero es real, dolorosa y con implicaciones que todavía no se dimensionan del todo. Un triángulo amoroso, una muerte que pareció natural, una adicción tóxica al control, frambuesas envenenadas y dos niñas, Inés de Bedout y Emilia Forero, que perdieron la vida tras consumir un obsequio que jamás pidieron. Todo esto converge en una sola hipótesis judicial: una supuesta obsesión llevada al extremo más oscuro.
El eje de la investigación es Zulma Guzmán Castro, empresaria y creadora de la plataforma de carsharing Car-B, quien años atrás vivió un romance clandestino con el asesor financiero Juan de Bedout Vargas, padre de una de las menores fallecidas. La Fiscalía la señala como la posible responsable del envenenamiento con talio que acabó con la vida de las dos adolescentes, dejó secuelas en otros dos jóvenes y abrió la puerta a la perturbadora posibilidad de un patrón criminal que podría incluir la muerte de la esposa del empresario.

La exnovia que hoy es sospechosa de homicidio: claves del caso del talio. Foto: Redes sociales
Romance en Cartagena que desató un infierno
La tragedia empezó a gestarse, según relató De Bedout a la Fiscalía, en 2018, durante un congreso del sector financiero en Cartagena. Allí conoció a Guzmán, una emprendedora que buscaba socios para su negocio de vehículos compartidos, Car-B. Incluso había participado en Shark Tank Colombia, donde consiguió capital para impulsar su empresa.
Entre conversaciones, reuniones y un ambiente distendido, nació lo que el financiero definió como “un enredo”. Un romance fugaz, secreto, que no trascendió más allá de lo carnal. Él estaba casado, era padre de una niña, y su esposa, Alicia Graham, enfrentaba un cáncer devastador.
A su regreso a Bogotá, la escapada quedó atrás. O eso creyó. Con el paso de las semanas, empezaron a ocurrir hechos que hoy se miran bajo otra luz.
CONTINUAN INVESTIGACIONES POR MUERTE DE DOS NIÑAS ENVENENADAS CON TALIO EN BOGOTÁ
— News Press Service (@NewsPressServic) December 11, 2025
La Fiscalía General de la Nación abrió un proceso penal por tentativa de homicidio y homicidio agravado contra Zulma Guzmán, empresaria señalada como principal sospechosa. pic.twitter.com/FPyBjFUxj5
El talio que nadie vio venir
En septiembre de 2020, en plena pandemia, Alicia Graham fue hospitalizada tras una recaída. Los exámenes arrojaron un hallazgo inquietante: rastros de talio, un metal altamente tóxico, incoloro e inodoro, que antiguamente se usaba como raticida. Los médicos supusieron una ingesta accidental; no había indicios de intervención de terceros.
Pero la sustancia volvió a aparecer en su sangre en agosto de 2021, durante un viaje a Europa. El cáncer ya era imparable y Alicia murió. El acta de defunción registró una muerte natural. En ese momento, nadie vinculó la presencia del metal con un crimen.
Con el tiempo, los investigadores empezarían a preguntarse si aquella muerte realmente fue “natural”.

Alicia Graham Sardi murió de cáncer, pero tenía talio en su cuerpo. Foto: Redes sociales
Cuando el pasado toca a la puerta
Tras la velación, según contó Juan de Bedout, Zulma Guzmán reapareció con insistencia: mensajes, llamadas, libros de duelo. Ella parecía decidida a ocupar un lugar para el que él no la consideraba. Pero todo estalló en agosto de 2024, cuando el empresario inició una nueva relación. Guzmán reaccionó con un mensaje que hoy es evidencia clave: “En serio, con cualquier gurre, pero yo no. Qué tamaño de imbécil”.
El comportamiento se volvió errático. Una cámara de seguridad registró el momento en que, presuntamente, Guzmán instaló un GPS en el carro de De Bedout, usando tecnología a la que tenía acceso gracias a su empresa de carsharing. Con ello podía rastrear su ubicación en tiempo real. La obsesión tomó forma.
Frambuesas con muerte
El 4 de abril de 2025, Inés de Bedout, de 14 años, empezó a sentir dolores estomacales. Fue internada en la Fundación Santa Fe, pero murió en menos de 24 horas. Días después se supo que su compañera de colegio Los Nogales, Emilia Forero, había fallecido en circunstancias idénticas.
Ambas habían estado en una reunión con otra joven y un hombre de 21 años, en una casa del barrio Rosales, donde consumieron frambuesas achocolatadas que había entregado un domiciliario como un supuesto “regalo anónimo”. Las otras dos personas sobrevivieron, aunque quedaron con secuelas graves.
Medicina Legal no dudó: homicidio por envenenamiento con talio. La tragedia, finalmente, tenía un patrón. Y también un posible origen.
7️⃣ La Fiscalía anuncia reconstrucción de la ruta del Talio
— David Cote (@DavidGerardoC) December 10, 2025
El ente investigador ha tenido que reconstruir todo el recorrido del veneno:
•Dónde se adquirió el Talio.
•Quién lo manipuló.
•Quién empacó las frambuesas.
•Quién realizó o facilitó el envío.
•Cómo se aseguró que…
La pista que lo cambió todo
Meses después de los hechos, la Fiscalía pudo ubicar al mensajero que entregó las frambuesas. El domiciliario, quien colaboró plenamente y fue instrumentalizado, según los investigadores, explicó que quien envió el paquete lo presionó para insistir en la entrega.
El rastro digital llevó a un edificio cerca del parque de la 93 en Bogotá. Allí, según la Fiscalía, Zulma Guzmán habría comprado las frambuesas por internet el 25 de marzo y preparado el envío nueve días antes de la tragedia. Una combinación de despecho, obsesión y presunta sed de venganza contra un hombre que rechazó retomar la relación clandestina.
Una sospechosa fuera del país
Zulma Guzmán partió de Colombia y desde entonces ha estado en Brasil, España, Reino Unido y Argentina, donde presuntamente cursa una maestría en Periodismo. El 25 de octubre la Fiscalía emitió orden de captura y solicitó a Interpol una Circular Roja. En medio del escándalo, Guzmán habría enviado un mensaje a sus contactos de WhatsApp: “No estoy huyendo. Me acusan públicamente de haber sido quien envió un veneno que mató a unas niñas… Me imagino que es porque tuve una relación clandestina con el papá de una de ellas”. Lo reconoció todo, excepto el crimen.
Frambuesas mortales: la trama oculta del crimen que nadie vio venir.
— Decko. (@Frankzm) December 5, 2025
La Fiscalía reveló detalles clave del caso que estremeció al país: la muerte de dos niñas por consumir frambuesas cubiertas en chocolate contaminadas con talio, un metal mortal que no tiene olor, sabor ni… pic.twitter.com/ahNLoGjgdA
¿Un envenenamiento sistemático?
La Fiscalía ahora investiga si la muerte de Alicia Graham, en 2021, también podría estar relacionada. Su cuerpo presentó talio, el núcleo familiar es el mismo. Y hay cuatro años entre un episodio y otro. Los investigadores consideran esta conexión “absolutamente plausible”.
Mientras tanto, el proceso penal avanza con imputaciones por homicidio agravado y tentativa de homicidio, y un rompecabezas que une celos, venganza, manipulación tecnológica y un metal letal. Un caso donde el despecho no solo fue un sentimiento: pudo convertirse en arma.
