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Víctima de reclutamiento infantil fue condenada por paramilitarismo

El Tribunal de Justicia y Paz condenó a una mujer que fue reclutada por las autodefensas, donde sufrió violencia de género y otros vejámenes.

Víctima de reclutamiento infantil fue condenada por paramilitarismo
Una mujer que perteneció a las AUC contó cómo fue reclutada y obligada a cometer crímenes - Crédito: Colprensa.
Iván Mauricio Beltrán Acuña
Iván Mauricio Beltrán Acuña Periodista
25 NOV 2025 - 21:37Actualizado: 22 FEB 2026 - 02:56

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Leidy Calderón Bernal tiene 40 años de edad, sin embargo, en su recuerdo siempre permanecerá el recuerdo y el horror de la violencia que padeció desde los 13 años, cuando fue víctima de reclutamiento ilícito de menores en el departamento de Casanare.

Obligada a permanecer en las estructuras paramilitares del suroriente del país fue víctima de abuso sexual y otros vejámenes. Sin embargo, participó en secuestros, desplazamientos y homicidios del grupo armado ilegal contra la población civil, antes de llegar a la mayoría de edad.

Unas semanas después de cumplir los 18 años se desmovilizó de manera voluntaria y fue acogida por la Ley de Justicia y Paz, donde contó los horrores que vivió estando en las Autodefensas Unidas de Colombia, quiénes fueron sus victimarios y además confesó los delitos que supuestamente ejecutó bajo presión y amenaza.

Por ser parte de la justicia transicional y reconocer su participación en varios crímenes, fue condenada por parte del Tribunal de Justicia y Paz de Bogotá; sin embargo, por su condición se investiga el reclutamiento y el tipo de violencia de género del que fue víctima.

La historia de la guerra fue escrita en el cuerpo de la mujer, una escritura violenta, avasalladora, es una tragedia, pero solo una mujer como Leidy Calderón Bernal.


Tribunal de Justicia y Paz

Minuto60 conoció la decisión y en esta se encuentra consignado el testimonio que rindió Leidy Calderón ante una magistrada del alto tribunal, donde lo más cruel es que fue víctima de reclutamiento y abuso sexual a los 14 años de edad.

El día que fue reclutada

Leidy Calderón, según le contó a una magistrada de Justicia y Paz, en junio de 1999 estaba a punto de cumplir 14 años. Salía de su colegio en compañía de una compañera de 13 años, cuando un camión llegó cerca de ellas y por la fuerza las subieron en la parte de atrás.

“(…) frenaron en seco casi al lado de nosotras y yo volteé a mirar y ¿esto qué pasa?, cuando fue que nos cogieron, nos jalaron y cuando volteé a mirar había unas personas arriba armadas y cuando volteé a mirar a ella también la jalaron y yo ¿esta una vaina qué está pasando? Yo estaba muy conmocionada, yo dije ¿qué pasa? ¿qué pasa? pensé que era el Ejército y dije ¿pero qué pasa? cuando nos subieron levantaron la carpa, a lo que levantan la carpa había más niños como nosotros, como … bueno no sé cómo decirlo, en esa época yo era niña, tenía 13 años y entonces por eso digo como nosotros los niños”, dijo Leidy.

Dijo que duró más de dos horas el traslado hasta una finca donde fueron recibidos por encapuchados. Uno de ellos conocido con el alias de HK se presentó como el comandante y les advirtió que permanecerían en el grupo armado ilegal.

“(..) él dijo que íbamos a pertenecer a los grupos, que tenían conocimiento de los nombres de nuestros padres, que sabían las direcciones de la casa, que si realmente valorábamos y apreciábamos a la familia que no hiciéramos tonterías como avisarle al Ejército, a la Policía, que todos los movimientos de nosotros estaban controlados”, contó Leidy.

Un muchacho quiso salir corriendo, le dispararon y eso, dijo HK, eso le sucede a los que pretendan irse, a los que pretendan volarse, eso es, ustedes escogen, con nosotros o afuera.

Leidy Calderón, víctima de reclutamiento

Posteriormente, dijo que los menores allí presentes recibieron una primera instrucción para el manejo de armas, “a mi amiga AG le pasaron un arma, se reían, había tipos alrededor armados que se burlaban, se reían de vernos a nosotros, que no teníamos ni cómo manejar un arma, o sea, no teníamos ni la idea”.

Aseguró que a ella le pasaron un arma y en medio del miedo empezó a llorar, que no fue capaz de accionar el arma y que por tal motivo habría sido agredida hasta el punto de no poder levantarse; pero lo que más les impactó fue uno de los menores que intentó huir.

Un muchacho quiso salir corriendo, le dispararon y eso, dijo HK, eso le sucede a los que pretendan irse, a los que pretendan volarse, eso es, ustedes escogen, con nosotros o afuera (…) Le dispararon, lo mataron porque él salió a correr por los lados del monte y le dispararon y él quedó tendido ahí en el piso, lo cogieron como si fuera un animal, lo jalaron y lo echaron en una camioneta”, concluyó en su relato.

Víctima de abuso sexual

Después de unos días Leidy Calderón fue llevada a la ciudad de Yopal, donde permanecía acompañada de algunos miembros de las autodefensas, no mayores de 25 años. Aseguró, que desde el primer día le dijeron que tenía que hacer vigilancia a algunas personas en las calles y que debía arreglarse, “me metí al baño, me bañé, me estaba arreglando, y ¡ay Dios!, ahí fue mi primera violación que tuve”.  

Indicó que en varias ocasiones fue víctima de abuso sexual y que debía estar siempre en compañía de alguno de los paramilitares en la capital de Casanare o en zona rural, hasta el día que ke dieron un teléfono móvil para recibir instrucciones. “(…) me dio un teléfono azul pequeñito y que en constante que iba a estar con ese señor, con Piolín, dijo, vas a estar con él por compañía y por la situación suya, dijo, ya sabe, valga aclarar lo que ya le han dicho, ¿usted se quiere morir?, váyase, o ¿quiere que su familia se muera?, póngase a decir a la policía”.

Primer homicidio que presenció

Dijo que estando en la ciudad de Yopal fue llevada a un bar llamado Azul Profundo, donde se encontraban unos hombres que fueron asesinados por orden de un jefe paramilitar conocido con el alias Giripiare. Ese día ella presenció el crimen estando junto a las víctimas.

Aseguró que unos paramilitares dispararon y en medio de la confusión salieron corriendo y que minutos más tarde uno de los victimarios le dijo que recibiría una llamada de alias Garipiare y que debía decirle que la “vuelta estaba hecha”.

“Cuando llamó Garipiare, me timbró al celular, me dijo “china bien, bien, ya la vuelta está hecha, ¿cierto?”, yo le dije, “sí señor, la vuelta ya está hecha.”, yo entré en conmoción, me dio durísimo, duré como dos, tres días que yo no hablaba yo, o sea, para mí eso fue terrible”, contó a la magistrada.

Días después, Leidy se contactó con un hombre de apellido Barón, a quien le contó lo ocurrido y le pidió ayuda. “Yo le dije ayúdeme, yo no quiero estar más acá, yo ya no aguanto más, yo ya no aguanto más, ayúdeme”, él, según narró le pidió más información y ella le respondió: “prefiero morirme, prefiero que me maten, prefiero que pase lo que sea, pero yo no quiero vivir más este infierno”.

El 16 de septiembre de 2003, Leidy fue capturada por las autoridades junto a un grupo de paramilitares. Recientemente, el 17 de agosto, había cumplido la mayoría de edad y desde ese momento empezó su proceso de sometimiento a la justicia, mientras que en el Congreso se trabajaba en la Ley de Justicia y Paz que empezó a implementarse en 2005.

Yo me quedé en la oficina, me empezaron a preguntar sobre ellos, que cuáles eran los alias, que ellos qué hacían, qué había visto, qué han hecho, yo le rendí toda la información de todo. les di la información, a ellos lo llevaron para la cárcel, para el calabozo allá de la SIJIN. Esa noche no pude dormir, estaba muy nerviosa, me habían dicho que me fuera a un hotel y Barón me sacó de ese hotel como a medianoche porque me iban a matar, allá llegaron gente armada, ya me habían sacado para otro lado, al parecer como que había una persona infiltrada en la SIJIN, que trabajaba para ellos o no sé, le pagaban, no sé o infiltrado, aunque yo creo que era trabajador de la SIJIN que daba información a ellos”, señaló en la diligencia.

Yo le dije ayúdeme, yo no quiero estar más acá, yo ya no aguanto más, yo ya no aguanto más, ayúdeme.

Leidy Calderón, víctima de reclutamiento infantil

Leidy Calderón, además de contar la manera como fue reclutada de manera forzada por parte de las Autodefensas Unidas de Casanare, le dijo a la magistrada de Justicia y Paz que allí cometió algunos crímenes que posteriormente fueron objeto de investigación y sanción, tal como lo estableció la norma; es decir, por haber cometido delitos siendo mayor de edad debía responder penalmente con el beneficio de la pena alternativa de ocho años de prisión.

No obstante, la Sala de Justicia y Paz tuvo en cuenta su condición de víctima y porque “la historia de la guerra fue escrita en el cuerpo de la mujer, una escritura violenta, avasalladora, es una tragedia, pero solo una mujer como Leidy Calderón Bernal, puede rescatarse a sí misma de semejante dolor e iniciar de nuevo, generando conciencia social, que la base de la guerra son miles y miles de niños y niñas violados, mancillados en cumplimiento de unas órdenes brutales impartidas por los comandantes, que nunca llegaron a enterarse de toda la barbaridad y la violencia generada por sus mandatos”.

imagen dada

Niñas, niños y adolescentes son víctimas de reclutamiento forzado por parte de grupos armados ilegales, donde son instrumentalizados y obligados a cometer crímenes. Colprensa.

También advirtió la magistratura que el caso de Leidy Calderón Bernal no es aislado, toda vez que ocurrió a muchas niñas, niños y adolescentes que fueron llevados a la guerra de manera obligada por quienes implantaron una maquinaria criminal motivados por oscuros intereses, “pues la guerra lo único que generó es esto, historias de dolor contadas por los más humildes, los más desamparados, los menos protegidos”.

Mediante su relato, se estableció que alias Piolín y alias Alex fueron las personas que permanentemente abusaron sexual y físicamente de Leidy, aprovechando el rol y el estatus que desempeñaron dentro del grupo conocido como Las Especiales de Yopal, “la accedieron por la fuerza y bajo la amenaza que debía cumplir todo lo que le ordenaban dentro del GAOML o de lo contrario ella o su familia serian asesinados”.

Pese a la condición de víctima de reclutamiento, se determinó que Leidy Calderón Bernal cumplió un rol dentro de las estructuras paramilitares y que al ser obligada obedeció, siendo mayor de edad, algunos crímenes reprochables en el marco del conflicto armado y en consecuencia fue condenada a 30 años de prisión por delitos de concierto para delinquir agravado, homicidios en persona protegida, lesiones en persona protegida y deportación, expulsión, traslado o desplazamiento forzado de población civil. Sin embargo, al haberse desmovilizado voluntariamente y de manera individual, se hizo merecedora a la pena de 8 años de prisión, los cuales cumplió y se encuentra con un nuevo proyecto de vida.  

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