El general del Ejército que no se limitó al acoso sexual, también cometió injuria contra una mujer
En repetidas ocasiones (en privado y en público) se refirió a ella con expresiones vulgares sobre su físico, diciéndole que era una "mamacita".

La Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia confirmó la condena contra el brigadier general retirado del Ejército Yuber Armando Aranguren Rodríguez, a quien halló responsable de dos delitos: acoso sexual e injuria cometidos contra una subteniente bajo su mando, mientras se desempeñaba como comandante de la Brigada de Selva 27, en Putumayo.
El alto tribunal avaló la decisión de primera instancia que determinó que el oficial aprovechó su posición de superioridad jerárquica y de poder dentro de la institución para asediar, hostigar y perseguir a la víctima con fines sexuales no consentidos.
La Corte Suprema modificó levemente el monto de la pena, que quedó fijada en 38 meses y 27 días (tres años y casi cuatro meses) de prisión, tiempo durante el cual también permanecerá inhabilitado para ejercer funciones públicas.
El expediente judicial recopiló una serie de eventos que demostraron el actuar delictivo del general contra la oficial de comunicaciones.
Por cada grosería debía darle un beso
Uno de los episodios más graves ocurrió el 12 de agosto de 2018, cuando Aranguren ordenó a la subteniente que lo acompañara en su vehículo personal con la excusa de asistir a una reunión por una avalancha en Mocoa.
Durante el trayecto y aprovechando que estaban en un espacio privado, el general tocó la pierna y la entrepierna de la mujer sin su consentimiento, lo que provocó una reacción de rechazo inmediato por parte de ella.
Las agresiones verbales de contenido sexual fueron constantes en diversos escenarios. El 31 de julio de 2018, durante una reunión con el Estado Mayor y ante los reclamos de la víctima por su falta de respeto, Aranguren le propuso que por cada grosería que él dijera, ella debía darle un beso para ver si se le quitaba lo grosero.
Además, en repetidas ocasiones, tanto en privado como en público, se refirió a ella con expresiones vulgares sobre su físico, diciéndole que era una "mamacita", que estaba "muy buena" y haciendo comentarios obscenos sobre su cuerpo.
El comportamiento del oficial no se limitó al acoso sexual, sino que trascendió al delito de injuria mediante ataques directos a la honra de la mujer frente a la tropa.
Uno de los detalles del fallo
En una formación de la brigada, delante de todo el personal, Aranguren aseguró que las mujeres no buscaban hombres por interés sentimental, sino económico, lanzando la frase de que detrás del órgano sexual masculino "va la billetera", para luego interpelar directamente a la víctima frente a todos.
Las imputaciones deshonrosas continuaron en otros espacios. En presencia de otros comandantes, el general afirmó que la subteniente tenía novio solo para que le administrara el sueldo y amenazó con acabar esa relación. En otro episodio degradante ocurrido el 30 de julio de 2018, le manifestó que la enviaría a un cerro donde quedaba una antena repetidora para que, con su presencia, les bajara el nivel de testosterona a los soldados que custodiaban el lugar.
La defensa del general Aranguren
La defensa del alto oficial intentó desestimar las denuncias argumentando que la víctima mentía para conseguir un traslado de ciudad o que existían contradicciones en sus relatos. Sin embargo, la Corte Suprema rechazó estos argumentos y otorgó plena credibilidad al testimonio de la afectada, destacando su coherencia y valentía al confrontar a su superior.
El tribunal explicó que las variaciones menores en los relatos son naturales cuando se trata de recordar situaciones traumáticas y vergonzosas, y que esto no significa que los hechos no existieran.
Los magistrados aplicaron un enfoque de género en el análisis probatorio, reconociendo las dificultades que enfrenta una mujer en un entorno históricamente machista y jerarquizado como el militar.
La sentencia resaltó que el general conocía perfectamente que sus actos eran ilegales, pues el Ejército ya contaba con una política de cero tolerancia a la violencia contra la mujer, y aun así decidió actuar con dolo para satisfacer sus deseos y humillar a su subordinada.
Aunque se mantuvo la condena, la Sala Penal hizo un ajuste técnico en el tiempo de prisión. Inicialmente, la pena era de 40 meses y 12 días, pero el tribunal determinó que no se podía aplicar una circunstancia de mayor punibilidad al delito de acoso sexual que no fue incluida correctamente en la acusación. Por esta razón, tras llevar a cabo un nuevo cálculo, la pena definitiva quedó en 38 meses y 27 días.
Finalmente, el alto tribunal negó una solicitud de retractación que presentó el general Aranguren, en la cual pretendía disculparse públicamente por las injurias para evitar la responsabilidad penal.
La Corte explicó que esta figura legal solo es válida si se lleva a cabo antes de ser anunciado el sentido del fallo y en este caso el oficial intentó hacerlo cuando ya había sido emitida una decisión condenatoria en su contra, por lo que su petición resultó extemporánea e improcedente.
*Con información de Colprensa.
