Análisis | ¿Por qué es tan difícil denunciar el acoso sexual?
En Colombia existen leyes para proteger a las víctimas, pero denunciar el acoso puede ser complejo. Por eso, terminan siendo denuncias colectivas.

Movimientos como el de #MeToo y la ola de denuncias públicas que se han registrado en redes sociales tras los protocolos que activó Caracol Televisión debido a supuestos casos de abuso sexual en Noticias Caracol, demuestran un patrón: si una denuncia, las demás se unen.
Este comportamiento ha generado que algunas personas en redes sociales cuestionen el momento de las denuncias y las pongan en duda. Por ello, luego de hacerlas públicas, las mismas víctimas terminan defendiéndose por no haberlas hecho antes. Sin embargo, esto viene de las dificultades a la hora de defenderse, especialmente cuando el agresor es un superior.
La periodista Diana Saray lo expresó de la siguiente manera: “Si no tienes cómo probarlo y das un nombre, luego esa persona te va a denunciar por haber atentado contra “su buen nombre” (Miren el caso de Hollman Morris y todo lo que ha pasado con las mujeres que lo han señalado). Así que no es tan fácil como solo decir: ¿por qué no denunciaron antes? ¡Digan el nombre!".
Para los que siguen exigiendo a las mujeres dar los nombres de los acosadores, este es el tema: cómo se prueba que un hombre se lanzó a besarte y te tocó? Cómo lo pruebas! Es tu palabra frente a la de otro! Y hay una presunción de inocencia que siempre juega a favor de quien no…
— Diana Saray Giraldo (@DianaSaray) March 22, 2026
¿Por qué es tan difícil?
Para Mónica Godoy, antropóloga con maestría en estudios de género, culturalmente se ha tolerado que hombres poderosos -sean heterosexuales o no-, consideren que tienen el derecho de acceder sexualmente a los cuerpos de las personas que están en una posición inferior.
"Se ve como una cualidad ser abusivo del poder (…) y utilizan ese poder y ese reconocimiento para evitar que sus víctimas, las víctimas de abusos -pueden ser sexuales, laborales, académicos-, los denuncien sin pagar un altísimo costo. Entonces, hay toda una arquitectura de la impunidad precisamente por esta distribución desigual del poder y del prestigio que premia a este tipo de personalidades abusadoras", afirma.
Hay toda una arquitectura de la impunidad precisamente por esta distribución desigual del poder y del prestigio que premia a este tipo de personalidades abusadoras.
Mónica Godoy, antropóloga
Por ello, considera que se genera el efecto de megáfono, "de rodearse y cuidarse juntas para que el efecto de represión sea menor. Ese es el sentido de que las víctimas esperen a estar listas y a estar rodeadas y seguras para poder denunciar".
A esto se suma, dice Godoy que el sistema penal "está diseñado para no creerle a las víctimas", pues se respeta el derecho a la presunción de inocencia, que es garantía de todo proceso, pero considera que "no equilibra con el principio de buena fe de las denuncias". Además, dice, está el reto de las pruebas.
“La dificultad probatoria que tienen los delitos sexuales es que generalmente suceden en privado donde no hay testigos. Ellos buscan que sean lugares donde no hay cámaras o lugares privados o en sus apartamentos, donde haya un juicio moral hacia la víctima de por qué se expuso a ese peligro. Entonces son personas que conocen muy bien cómo opera la misoginia en la cultura y la usan a su favor para protegerse de las consecuencias negativas de sus acciones”, dice.
Además, considera que los abusadores suelen hacer cálculos racionales de a quién abusar. Por ejemplo, analizan si se trata de personas que no tienen amigos, que no tienen una red de apoyo, que no tienen a la familia en la ciudad o no cuentan con grandes recursos económicos y necesitan el trabajo, incluso, el hecho de ser muy jóvenes.
La dificultad probatoria que tienen los delitos sexuales es que generalmente suceden en privado donde no hay testigos.
Mónica Godoy, antropóloga
El escrache, herramienta contra el acoso
Según la definición del Ministerio de Justicia, el escrache es una estrategia alternativa para denunciar en redes sociales cuando "no es posible o deseable acudir a los canales formales dispuestos para la obtención de justicia ante el Estado".
Juana Afanador, socióloga y autora del libro 'Eso no es Amor', que habla de feminicidios, explica que se trata de un mecanismo que que está protegido por un fallo de la Corte Constitucional, "como un ejercicio legítimo de libertad de expresión" y que surgió por la impunidad en este tipo de casos.
"La Corte falló y legitima el escrache porque la impunidad y la ineficiencia del sistema judicial es dificilísimo, entonces apoya que las víctimas hablen y denuncien en las redes sociales o en los medios", afirma.
La Corte falló y legitima el escrache porque la impunidad y la ineficiencia del sistema judicial es dificilísimo.
Juana Afanador, socióloga y escritora
La sentencia que menciona Afanador es la T-241 y la retoma la sentencia C-222 de 2022, según un grupo de periodistas, abogadas y escritoras que hicieron un comunicado conjunto por el caso de Lina Castillo, quien denunció a Hollman Morris y hoy enfrenta un juicio por injuria y calumnia.
¿Qué está pasando con el caso de Lina Castillo vs. Hollman Morris?
Lo que están advirtiendo en el caso de Lina Castillo, quien denunció públicamente al entonces concejal Hollman Morris en 2019, es que no se está teniendo en cuenta el enfoque de género, pero además, que se está desconociendo el derecho al escrache. Las denuncias las hizo en sus redes sociales y por una emisora.
Además de las típicas frases por ir en falda, soy de rasgos morenos, un día empezó el primer comentario, salió alusivo al tema de que quería estar con una morena y me picaba el ojo. Una vez salimos a almorzar con todo el equipo, me pidió que me sentara al lado de él y me tomó de las piernas. En ese momento empecé a distanciarme del equipo, a distanciarme un poco de toda la parte del trabajo y pues de la parte laboral.
Lina Castillo, denunciante de acoso sexual contra Hollman Morris
Castillo, quien habría sufrido este acoso cuando tenía 19 años, ahora enfrenta un juicio por injuria y calumnia y precisamente este viernes 20 de marzo se llevó a acabo una audiencia. En esta, la que la abogada de Castillo, Ana Bejarano, pidió que se aclarara exactamente por qué se sigue cuestionando la retractación que ella realizó, pues no habría claridad de qué se debe aclarar específicamente.
"Es que este escrito de acusación, como hemos venido diciéndolo en lo largo de este proceso, no señala qué expresiones conducen a qué delitos. (…) Este es un juicio en el que se procesa a una chica por decir algo públicamente pero ella no sabe qué de lo que dijo es delito", dijo Bejarano en la audiencia.
Las periodistas, abogadas y escritoras que firmaron el comunicado conjunto en apoyo a castillo, señalaron que la misma Fiscalía reconoció que no se aplicó el enfoque de género en medio de la investigación y que aún así se siguió el proceso.
Por ello, Juana Afanador señala que esta situación, "es una alerta enorme frente a la sentencia de la Corte que protege a las víctimas y el escrache como forma de denuncia".
Es una alerta enorme frente a la sentencia de la Corte que protege a las víctimas y el escrache como forma de denuncia.
Juana Afanador, socióloga y escritora
Más allá del caso específico de Castillo y Morris, por situaciones como esta es que sigue siendo complejo que las víctimas de acoso sexual denuncien directamente a sus acosadores. Y no es algo que solo se esté registrando hoy, se trata de una tendencia en este tipo de denuncias que ha permanecido en el tiempo, por ejemplo, en 2018 la periodista Claudia Morales denunció sin mencionar a su agresor.
