Amaranta Hank y otras estrellas del cine para adultos que llegaron a la política
La senadora colombiana Amaranta Hank se suma a una lista corta pero llamativa de figuras del cine para adultos que llegaron al poder.

La elección de Amaranta Hank como senadora en Colombia ha generado un intenso debate entre la opinión pública. Periodista, escritora y exactriz del cine para adultos, su llegada al Congreso no solo ha despertado curiosidad mediática, sino también discusiones sobre estigmas sociales, libertades sexuales y la regulación del trabajo sexual en el país.
Hank, cuyo nombre de pila es Alejandra Omaña, ha señalado que una de sus prioridades será impulsar iniciativas relacionadas con los derechos laborales de las personas que trabajan en la industria sexual y en el ecosistema digital del contenido erótico.
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Su elección marca un episodio inusual en la política colombiana, donde las trayectorias provenientes del entretenimiento para adultos prácticamente no tienen precedentes.
Sin embargo, el caso de Amaranta Hank no es único en el mundo. A lo largo de las últimas décadas, varias figuras del cine para adultos han incursionado en la política, ya sea como candidatas, activistas o incluso ocupando cargos públicos. Algunos lo hicieron desde el activismo por las libertades individuales; otros, como una forma de protesta mediática contra el sistema político.
Un mensaje a mis compañeras modelos webcam, actrices de pornografía y trabajadoras sexuales: pic.twitter.com/lRiWklcQnT
— Amaranta (@AmarantaHankTw) March 7, 2026
La ‘Cicciolina’ y su llegada al Parlamento italiano
Uno de los antecedentes más famosos es el de Ilona Staller, conocida como la 'Cicciolina'. En 1987 fue elegida diputada del Parlamento italiano, a pesar de ser polaca de nacimiento, convirtiéndose en la primera estrella porno en el mundo en ganar una elección legislativa nacional.
Desde su curul defendió temas como la educación sexual, los derechos civiles y el desarme nuclear, además de protagonizar episodios polémicos que la mantuvieron constantemente en los titulares.
Sin embargo, en 1990, la actriz dio a conocer una de sus iniciativas más llamativas: en plena crisis por la Guerra del Golfo, propuso públicamente tener relaciones sexuales con el líder iraquí Saddam Hussein a cambio de evitar el conflicto y lograr la paz mundial. Consideró su cuerpo como una herramienta política para cambiar el rumbo del mundo.
Otros casos en Europa y América
En esa misma época también destacó Moana Pozzi, otra popular actriz italiana que se postuló para cargos públicos y participó en la creación del llamado Partido del Amor, una agrupación política que proponía reformas relacionadas con la libertad sexual y la legalización de los burdeles.
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América Latina también tiene su propio antecedente. En Brasil, el actor Alexandre Frota, quien participó en producciones pornográficas a comienzos de los 2000, fue elegido diputado federal por el estado de São Paulo en 2018. Su trayectoria política ha estado marcada por cambios de partido y posturas polémicas dentro del debate público brasileño.
En Estados Unidos, aunque pocas figuras del cine para adultos han alcanzado cargos públicos, varias han tenido un papel relevante en la arena política. Uno de los casos más notorios es el de Stormy Daniels, cuyo conflicto legal con el expresidente Donald Trump se convirtió en uno de los escándalos políticos más comentados de los últimos años.
Muchas personas también recuerdan la candidatura de Mary Carey, quien se postuló en 2003 a la gobernación de California durante el histórico proceso de destitución del entonces gobernador Gray Davis, elección que finalmente ganó el actor Arnold Schwarzenegger.
Otros nombres han tenido una participación más cercana al activismo político y cultural. Figuras como Jenna Jameson, una de las estrellas más conocidas de la industria, o Asia Carrera, han intervenido en debates políticos en Estados Unidos desde posiciones ideológicas muy distintas, mientras que la exestrella Sasha Grey ha participado en discusiones públicas sobre libertad de expresión y estigmatización del trabajo sexual.
Aunque siguen siendo casos excepcionales, estas trayectorias muestran que el salto del cine para adultos a la política, aunque improbable, ha ocurrido en diferentes contextos y países. Por esto, la elección de Amaranta Hank en Colombia vuelve a poner el tema en el centro de la conversación pública y abre una pregunta inevitable: hasta qué punto la política contemporánea está dispuesta a aceptar trayectorias personales que, hace apenas unas décadas, habrían sido impensables en las instituciones del poder.
