¿Semana Santa sin endeudarse es posible en Colombia? Esto dice especialista
Comienza el puente más largo del año en Colombia, el de Semana Santa, y un especialista habla sobre las finanzas de los colombianos en esta época.

Para muchos colombianos, la Semana Santa sigue siendo ese momento del año en el que el cuerpo pide pausa… pero el bolsillo entra en alerta. La pregunta es inevitable: ¿Descansar implica necesariamente gastar de más?
Según Juan Carlos Rivera, director de economía y Gobierno de la Universidad EAN, la respuesta corta es no. Viajar no tiene que ser un lujo, pero sí exige algo que muchos pasan por alto: planificación real.
“Viajar en Semana Santa no es un lujo si se planea”, explica. Y ahí está el punto clave. No se trata de improvisar ni de dejarse llevar por la emoción del momento. Pensar en destinos cercanos, opciones de alojamiento económicas o incluso quedarse con familiares puede marcar una gran diferencia. Y, sobre todo, evitar el uso excesivo de la tarjeta de crédito, ese error silencioso que después se convierte en dolor de cabeza.

Muchos colombianos aprovechan la Semana Santa para salir de vacaciones. Colprensa
Porque si algo pesa en esta temporada, no es solo el gasto visible. Hay una serie de “costos invisibles” que terminan desbalanceando cualquier presupuesto: peajes, parqueaderos, comidas fuera de casa, domicilios, recargos por temporada alta. Suman poco a poco, pero al final golpean fuerte.
Ahora bien, ¿vale la pena ese gasto? Rivera lo pone en perspectiva: el descanso no es un lujo, es una necesidad. “Si usted no descansa, luego se la cobra su salud”. En otras palabras, el bienestar mental también tiene valor, incluso si implica un esfuerzo económico moderado.
Sin embargo, hay otra opción que gana terreno: quedarse en casa. Y no solo por ahorro. Hoy, con plataformas de streaming y múltiples alternativas de entretenimiento, muchos están optando por planes tranquilos sin salir, evitando así gastos innecesarios y disfrutando el tiempo en familia o incluso en solitario.
El problema de fondo, insiste el experto, no es viajar… es cómo se viaja. La falta de planeación sigue siendo el error más común. A esto se suma una percepción peligrosa: creer que la tarjeta de crédito es una extensión del salario. No lo es. Y usarla sin control en temporadas como esta puede comprometer las finanzas durante meses.
Mientras tanto, hay sectores que claramente se benefician: turismo, hotelería, gastronomía. Un movimiento económico que dinamiza regiones enteras y fortalece ingresos locales. Pero para el ciudadano común, la clave está en no perder el equilibrio.
,¿La recomendación final? Planear con anticipación. Revisar el presupuesto con honestidad. Y, si se decide viajar, considerar opciones como paquetes “todo incluido”, donde un solo pago cubre la mayoría de gastos y evita sorpresas.
Porque al final, la mejor Semana Santa no es la más costosa… sino la que no se sigue pagando cuando ya terminó.
