Seguro de bienes comunes: qué son y por qué son importantes en su conjunto residencial
El seguro de bienes comunes es obligatorio en Colombia, pero no siempre está bien calculado. Expertos advierten riesgos si no refleja el valor real.

Colombia vive una época en la que las asambleas de copropietarios son el pan de cada fin de semana, pues se realizan entre febrero y marzo, pero hay un tema que suele pasar desapercibido: el seguro de bienes comunes. Aunque es obligatorio por ley, no siempre está actualizado ni cubre correctamente el valor real de las edificaciones, lo que podría generar problemas graves ante una emergencia.
Este seguro, exigido por la Ley 675 de 2001, aplica para todas las propiedades bajo régimen de propiedad horizontal. Su objetivo es proteger los bienes comunes frente a riesgos como incendios y terremotos, pero también garantizar la estabilidad financiera de las copropiedades ante eventos inesperados.
Actualmente, en el país hay más de 43.000 copropiedades aseguradas, con bienes protegidos que superan los $507 billones. Sin embargo, expertos del sector advierten que tener un seguro no siempre es sinónimo de estar bien protegido.
¿Qué cubre realmente el seguro de bienes comunes?
Una de las principales confusiones entre los copropietarios es pensar que este seguro solo cubre zonas visibles como salones sociales, piscinas o parques, sin embargo, la realidad es mucho más amplia.
El seguro de bienes comunes incluye elementos estructurales fundamentales para la estabilidad del edificio, como columnas, vigas, fachadas, techos, ascensores y redes internas. También abarca cimentaciones, escaleras, instalaciones de servicios públicos y equipos de bombeo, entre otros.
Esto significa que, en caso de un evento como un terremoto o un incendio, el respaldo no solo es para las áreas compartidas, sino para toda la estructura que sostiene la edificación.
#Comunicado📰| Más de 43.000 copropiedades en Colombia están aseguradas, protegiendo bienes por más de $507 billones. El seguro de bienes comunes no solo cubre zonas visibles: respalda la estructura que sostiene tu hogar.
— Fasecolda (@FasecoldaOficia) March 27, 2026
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A nivel territorial, Bogotá lidera el valor asegurado con $141 billones (28%) y más de 12.000 copropiedades protegidas. Le sigue Medellín con $117 billones (19%) y más de 8.200 conjuntos. Cali y Barranquilla también tienen participaciones importantes, mientras que el resto del país concentra el 39% del total asegurado.
Pese a estas cifras, el reto no está solo en cumplir con la obligación, sino en revisar si el valor asegurado corresponde realmente al costo de reconstrucción del inmueble. Un seguro mal calculado podría dejar a los copropietarios expuestos a pérdidas económicas significativas.
Otro punto clave es que, aunque la ley establece coberturas mínimas, muchas copropiedades optan por ampliar su seguro incluyendo riesgos adicionales como daños por agua, explosiones, granizo o incluso responsabilidad civil y es especialmente importante en edificaciones con mayor complejidad operativa o con alto flujo de personas.
Desde Fasecolda insisten en que este tipo de decisiones deben tomarse con criterio técnico y no solo por reducir costos. Contar con un seguro más completo puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida o una crisis prolongada tras un siniestro.
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Sin embargo, hay un aspecto que no debe confundirse y es que el seguro no reemplaza el mantenimiento, pues las pólizas están diseñadas para responder a eventos súbitos e inesperados, no a problemas derivados del deterioro o la falta de gestión en la infraestructura.
Por eso, desde el sector recomiendan que durante las asambleas de copropietarios no solo se verifique la existencia del seguro, sino también su alcance, su vigencia y si el valor asegurado está actualizado. En un país con alta exposición a riesgos naturales, esta revisión puede ser determinante.