¿Por qué asegurar un carro eléctrico en Colombia no es tan sencillo?
El crecimiento de los carros eléctricos en el país abre un desafío para las aseguradoras, que aún enfrentan costos altos.

El auge de los vehículos eléctricos en Colombia está transformando la movilidad, pero también evidencia un desafío poco visible como lo es asegurar este tipo de automotores que sigue siendo una tarea compleja para el sector asegurador.
A medida que más conductores migran a tecnologías limpias, las compañías aún ajustan sus modelos para responder a riesgos distintos a los de los vehículos tradicionales.
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¿Es caro asegurar un carro eléctrico?
Según un reciente informe de Cesvi Colombia, el principal problema radica en que se trata de un segmento relativamente nuevo. Las aseguradoras todavía no cuentan con una base histórica amplia sobre accidentes, costos de reparación y frecuencia de siniestros, lo que dificulta calcular primas equilibradas.
Esto significa que establecer un precio competitivo para el usuario, sin afectar la sostenibilidad financiera de la póliza, se convierte en un reto técnico.
A esto se suma que la cadena de reparación para estos vehículos aún no está completamente desarrollada en el país y a diferencia de los carros de combustión, muchos repuestos especializados deben importarse y en algunos casos no pueden ser reparados, sino reemplazados por completo. El resultado son tiempos más largos en talleres y costos que pueden dispararse tras un accidente.
Uno de los puntos más sensibles es la batería, que representa entre el 30 % y el 50 % del valor total de un vehículo eléctrico. Si esta sufre daños severos en un choque o incendio, el costo de reemplazarla puede hacer que el carro sea declarado pérdida total con facilidad.

Foto: tomada de redes sociales
Además, la degradación natural por uso o por el paso del tiempo no suele estar cubierta por los seguros tradicionales como con los otros vehículos, pues las pólizas solo responden a hechos súbitos como colisiones, robos o incendios, dejando por fuera el desgaste progresivo de uno de los componentes más costosos del vehículo.
Otro factor que preocupa es el manejo de emergencias porque, aunque no son frecuentes, los incendios causados por fugas térmicas en baterías de litio son más difíciles de controlar que en vehículos convencionales. En varios casos, estos eventos terminan con pérdida total, lo que incrementa el riesgo para las compañías aseguradoras.
Falta infraestructura especializada en Colombia
En Bogotá y otras ciudades del país, el crecimiento de la movilidad eléctrica avanza más rápido que la capacidad técnica para atender estos vehículos. La escasez de talleres especializados, personal certificado en sistemas de alto voltaje y grúas preparadas para remolcarlos complica la atención de siniestros.
Según explicó Cesvi Colombia, un procedimiento incorrecto durante el traslado o reparación puede afectar gravemente el sistema eléctrico del automóvil, aumentando el costo final del siniestro y generando retrasos en la indemnización.
Con la expansión del mercado eléctrico en el país, las aseguradoras tendrán que adaptar sus coberturas y fortalecer la red técnica para atender un parque automotor que crece cada año, pero que todavía exige respuestas especializadas.
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