¿Los acercamientos entre petrismo y uribismo salvarán la última reforma tributaria de Petro?
La reforma tributaria de Petro busca recaudar $ 21,8 billones y llega al Congreso en medio de un nuevo escenario político.

A menos de tres semanas de terminar su mandato, el presidente Gustavo Petro intentará sacar adelante una nueva reforma tributaria con la que espera recaudar $ 21,8 billones en 2027.
El proyecto llega en un momento políticamente distinto, después de que la elección de las nuevas mesas directivas del Congreso dejara un escenario que abre interrogantes sobre las mayorías que podría conseguir el Gobierno.
El Ministerio de Hacienda, liderado por Germán Ávila, sostiene que las cuentas fiscales necesitan nuevos ingresos porque el margen para reducir el gasto es cada vez más estrecho. La administración nacional considera que buena parte del presupuesto está comprometida por obligaciones legales y constitucionales, razón por la cual aumentar el recaudo aparece como una de las principales alternativas para disminuir el déficit fiscal.
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Ávila ha explicado que cerca del 94 % del presupuesto corresponde a gastos inflexibles, entre ellos transferencias territoriales y obligaciones que el Estado no puede suspender. Bajo esa lógica, el Gobierno insiste en que una nueva reforma tributaria es necesaria para fortalecer las finanzas públicas durante los próximos años y garantizar recursos suficientes para atender los compromisos del Estado.
¿Qué impuestos quiere incluir la reforma tributaria de Petro?
La iniciativa que prepara el Ministerio de Hacienda recoge varias propuestas que ya habían sido planteadas durante el actual Gobierno y agrega nuevos mecanismos para aumentar el recaudo.
Uno de los principales cambios apunta al impuesto al patrimonio de las personas naturales con mayor riqueza, mediante un esquema más progresivo que incremente la carga tributaria sobre quienes tienen mayores activos.
La propuesta también contempla ajustes en el impuesto sobre la renta para los contribuyentes de mayores ingresos. El objetivo es ampliar la progresividad del sistema tributario mediante nuevos rangos o tarifas superiores para determinados niveles de renta.

Germán Ávila, ministro de Hacienda. Foto: Colprensa
Otro de los capítulos importantes corresponde al IVA, pues aunque el Gobierno ha reiterado que no pretende gravar los productos básicos de la canasta familiar, sí estudia eliminar varias exenciones que hoy reducen el recaudo del impuesto. A esto se sumarían modificaciones para algunos licores con mayor contenido de alcohol, ajustes en los impuestos saludables y cambios para determinadas actividades relacionadas con los juegos de suerte y azar.
Entre las alternativas que aún permanecen en estudio aparecen gravámenes asociados a algunos combustibles y a compras realizadas en plataformas internacionales de comercio electrónico. Paralelamente, el Ministerio de Minas y Energía propuso incorporar una contribución parafiscal destinada al sector eléctrico para ayudar a cubrir obligaciones financieras acumuladas en esa industria.
De acuerdo con el Ministerio de Hacienda, el propósito es que el recaudo adicional no solo alcance los $ 21,8 billones durante 2027, sino que continúe aumentando en los años siguientes para fortalecer la sostenibilidad de las finanzas públicas.
¿La solución está en cobrar más impuestos?
Para el abogado tributarista Cristian Junot Quiñónez, la discusión no debería limitarse a la creación de nuevos tributos. En declaraciones entregadas a Minuto60, el experto aseguró que se debe impulsar una reforma orientada a estimular el crecimiento económico mediante beneficios tributarios que permitan recuperar la confianza de los inversionistas y ampliar la base de contribuyentes, en lugar de concentrar el esfuerzo únicamente en aumentar las cargas fiscales.
Junot considera que una mayor estabilidad jurídica enviaría una señal positiva a los mercados internacionales, facilitaría una mejor calificación de riesgo para Colombia y permitiría refinanciar parte de la deuda pública en condiciones más favorables que las actuales.
El especialista también sostiene que cualquier estrategia fiscal debe estar acompañada por una revisión del gasto público para identificar aquellos rubros que puedan reducirse sin afectar las obligaciones esenciales del Estado. A su juicio, esa combinación permitiría construir una recuperación económica más sólida en el mediano plazo.
No obstante, advirtió que ninguna medida tendrá efectos inmediatos. Según explicó, la economía colombiana necesitará varios años para recuperar plenamente su estabilidad, por lo que el próximo Gobierno deberá manejar expectativas realistas frente al ritmo de esa recuperación.
El Congreso tendrá la última palabra
El debate sobre la reforma tributaria que presentará el Ministerio de Hacienda en las próximas horas no dependerá únicamente de los impuestos que propone el Gobierno, sino también del ambiente político con el que llegue al Capitolio.
La instalación del nuevo Congreso y la elección de las mesas directivas dejaron un escenario distinto al que existía durante la legislatura anterior. Las coincidencias que se observaron entre diferentes sectores políticos alimentaron las especulaciones sobre la posibilidad de construir acuerdos alrededor de algunos proyectos específicos, aunque eso no significa, por sí mismo, la existencia de una alianza permanente.
Ese nuevo panorama abre interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para conseguir las mayorías que necesita durante sus últimos días en el poder.
La reforma tributaria será, probablemente, la primera gran prueba, sumados a otros 7 proyectos que dejará radicados el gobierno saliente para medir si esos acercamientos circunstanciales pueden traducirse en apoyos legislativos o si, por el contrario, las diferencias políticas volverán a imponerse cuando llegue la hora de votar uno de los proyectos económicos más importantes del cierre del gobierno de Gustavo Petro.
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