Petro y la desigualdad económica: por qué el colombiano promedio no logra casa, carro y nevera llena
En Latinoamérica existen enormes barreras para crear empresa, abrir un negocio o conseguir licencias.

¿Por qué en Colombia es más difícil tener casa, carro y nevera llena según Petro?
En una reciente alocución presidencial, el presidente Gustavo Petro aseguró que en Estados Unidos existe menor desigualdad que en Colombia, una afirmación que volvió a abrir el debate sobre las oportunidades reales de progreso económico dentro y fuera del país.
“En Estados Unidos hay mucha menos desigualdad. Por eso la gente se va para allá: se llena la nevera, al menos, y se puede tener un carro y una casa. Eso atrae a la mayoría de Colombia, porque aquí no se tiene el carro, no se tiene la casa y llenar la nevera a veces ni siquiera se tiene la nevera”, afirmó el mandatario, al reiterar que romper esa brecha ha sido uno de los ejes de su proyecto político.
Pero ¿qué tan viable es, en la práctica, cumplir ese ideal en Colombia con los ingresos actuales?
El costo de “llenar la nevera, tener carro y casa”
Para un mayor de edad en Colombia que aspire a comprar un apartamento VIS, adquirir un vehículo nuevo de gama baja a crédito y cubrir sus gastos básicos de alimentación, el panorama financiero es exigente.
En 2025, una vivienda de interés social (VIS) tuvo un precio promedio de 213 millones de pesos. Para acceder a ella, el comprador debía contar con una cuota inicial del 30 %, equivalente a 63 millones de pesos. En algunos casos, las constructoras permiten financiar esta cuota, aunque ello implica un mayor endeudamiento.
Una vez cubierta la cuota inicial, el saldo financiado sería cercano a 150 millones de pesos, que diferidos a 20 años con una tasa aproximada del 14 % efectivo anual, generaban una cuota mensual cercana a $1.770.000 pesos, durante 240 meses.
En cuanto al vehículo, los modelos nuevos de gama baja más accesibles del mercado, como el Renault Kwid o el Renault Sandero, tienen precios que oscilan entre 56 y 66 millones de pesos. En el caso del Sandero, con una cuota inicial del 20 %, el valor financiado asciende a $52,8 millones, lo que se traduce en una cuota mensual cercana a $1.450.000 pesos.
A esto se suma el gasto básico de alimentación. Según testimonios de personas solteras consultadas, llenar la nevera durante un mes puede costar entre $600.000 y $700.000 pesos, dependiendo de hábitos de consumo y estilo de vida.
El peso del costo de vida
Al sumar estos gastos básicos, cuota de vivienda VIS ($1.770.000), cuota del vehículo ($1.450.000) y mercado mensual ($700.000), el desembolso mensual asciende a $3.920.000 pesos, sin incluir servicios públicos, impuestos, remodelación del inmueble, transporte, salud, entretenimiento o gastos imprevistos.
Esta cifra duplica el salario mínimo vigente en Colombia, que se sitúa alrededor de $2.000.000 de pesos, lo que deja en evidencia la brecha entre ingresos y aspiraciones básicas de patrimonio para un trabajador promedio.
¿Por qué Estados Unidos resulta más atractivo?
Para Édgar Jiménez, profesor de finanzas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, la diferencia no radica únicamente en el nivel salarial, sino en la estructura del mercado laboral y de negocios.
“En Latinoamérica existen enormes barreras para crear empresa, abrir un negocio o conseguir licencias. En Estados Unidos no. Allá hay mayor facilidad para contratar y despedir, y un entorno más flexible para hacer negocios”, explicó.
En términos salariales, mientras en Colombia el mínimo ronda los $2 millones, en Florida el salario mínimo es de 14 dólares por hora, con proyección a 15 dólares en septiembre de 2026, y en Nueva York llegará a 17 dólares por hora en 2026. Bajo este escenario, una persona que trabaje 50 horas semanales en Nueva York, con un dólar a $3.800, puede alcanzar un ingreso mensual cercano a $12.920.000 pesos.
Aunque el costo de vida en Estados Unidos también es alto y los gastos se realizan en dólares, los expertos coinciden en que, con disciplina financiera y estabilidad laboral, es más factible acceder a vivienda, vehículo y cubrir necesidades básicas. Además, las oportunidades de ascenso salarial permiten, en muchos casos, pasar de uno a dos o incluso tres salarios mínimos en un horizonte razonable.
La realidad local
En Colombia, la percepción es distinta. Hernán Sánchez, trabajador bogotano que devenga el salario mínimo y reside en Fontibón, asegura que pensar en un carro nuevo es casi imposible.
“Es muy difícil ahorrar. El salario ya no alcanza como antes. Llenar la nevera se puede, pero solo si uno es muy organizado, no tiene vicios y, si es casado, la pareja también debe trabajar”, relató.
Un fenómeno migratorio en crecimiento
No es casualidad que, según datos de 2024-2025, entre 1,6 y 1,76 millones de colombianos vivan actualmente en Estados Unidos, convirtiéndose en la comunidad sudamericana más numerosa en ese país. La mayoría se concentra en Florida, Nueva York y Nueva Jersey, aunque también hay presencia significativa en California, Houston y Atlanta.
El debate planteado por el presidente Petro vuelve así al centro de la discusión: ¿es un problema de salarios, de productividad o de estructura económica? Mientras tanto, para millones de colombianos, el sueño de llenar la nevera, tener carro y casa sigue siendo una meta lejana dentro del país.
