¿Transporte público de primer mundo? En Colombia, los pasajeros pueden pagar sin tarjetas exclusivas
Como si estuvieran en Londres o Nueva York, los habitantes de al menos seis ciudades pueden usar sus tarjetas débito y crédito para pagar el bus.

La era de comprar una tarjeta en cada ciudad para utilizar el sistema público de transporte está quedando atrás en Colombia, donde ya hay otras cinco ciudades, además de Bogotá, en las que funciona el sistema de pago que admite a las tarjetas de crédito y débito, reduciendo filas en hora pico.
En la capital colombiana, cada día se registran más de cuatro millones de viajes en el sistema integrado de transporte (SITP) que incluye a Transmilenio, Transmicable y los buses zonales. De esos, alrededor de dos millones son viajes que inician en una estación troncal.
Según la información del portal de datos abiertos de Transmilenio, de esos dos millones de viajes hay una cuarta parte, es decir más de 56.000 pagos diarios que se realizan con tarjetas Codensa y de los bancos AV Villas, Bancolombia, Itaú, Colpatria y Banco de Bogotá.
Pagar y moverse rápido
Pero hay una ciudad colombiana que supera a la capital. En Cali, la masificación de ese medio de pago y la cultura ciudadana hacen que, según los datos de Credibanco, cada día más viajes del MIO se paguen con tarjetas diferentes a la exclusiva del sistema integrado de transporte público de la capital vallecaucana que ya se ubica como la reina de este medio de pago.
Y no son solo los caleños y bogotanos quienes tienen la facilidad de pagar el pasaje de transporte con su propia tarjeta de crédito o débito. El sistema también funciona en el Cable Aéreo que conecta a la ciudad de Manizales con el municipio de Villamaría en Caldas, los Buses Tinto de Armenia, el Megabús de Pereira y el Transcaribe de Cartagena.
Felipe Acevedo, presidente de Credibanco, indica que “los pagos abiertos son una solución tecnológica y un habilitador de equidad. En Credibanco diseñamos experiencias que mejoran vidas, y el transporte es uno de los escenarios más poderosos para lograrlo. Queremos fortalecer el desarrollo de ciudades más inteligentes, conectando el ecosistema de transporte con otros entornos clave como la red de comercios, para que los ciudadanos vivan una experiencia moderna, integrada y sin fricciones”.
El modelo, que también funciona en los transportes públicos de Londres, Inglaterra; San Pablo, Brasil, y Nueva York, Estados Unidos, opera con la lógica de reducir fricciones en el pago del sistema de transporte, lo que además ahorra tiempo y dinero para locales y extranjeros que visitan la ciudad.
En total, Colombia ya acumula más de 200.000 viajes de transporte público integrado pagados con este método. Las expectativas para el futuro son grandes.
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