Análisis | Juicio a la Selección Colombia: Néstor Lorenzo y James Rodríguez, principales culpables
De los dos partidos contra Francia y Croacia no solo se perdió, se jugó muy mal y se dejaron muchas dudas.

Dicen que para que los grupos brillen no hay que tener jefes sino hay que tener líderes. Un jefe solo da órdenes, un líder motiva e inspira. Pues bien parece que en la Selección Colombia solo hay quienes dan directrices, pero no gestionan un grupo humano, ni tampoco unos talentos que pueden llenar de alegrías a un país. Pero lo peor no para ahí, sino que dirigen mal y eligen de la misma manera.
Las derrotas contra Croacia y Francia en esta doble fecha FIFA de marzo, con miras al Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, que está a la vuelta de la esquina, dejó más incertidumbre que una real ilusión. Claro, pasará que los aficionados una vez ruede el balón en la Copa del Mundo luzcan sus camisetas tricolores, pero la realidad es que competir será muy difícil por el nivel mostrado.
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Lorenzo y James, los primeros responsables
Néstor Lorenzo lució en el partido contra Francia, en Nueva York, unas gafas oscuras, que más que protegerlo del sol, lo cegaron. Lo peor es que así lleva varios partidos con el equipo nacional. Con su tradicional 4-3-3 no da espacios a unos movimientos tácticos diferentes. No hace movimientos estructurales y no se sale del molde ni desde el banco ni desde los actores que envía al terreno de juego.
Tiene condenado a Luis Díaz a la banda izquierda y a John Arias, a la derecha. Pocas son las veces que estos futbolistas rotan. No encuentra cómo romper a sus rivales cuando les plantean partidos defensivos duros y si algo no se da, él no le encuentra “la comba al palo”.
El otro problema es que no sienta a los jugadores que no están en el nivel para disputar los encuentros. En este caso a James Rodríguez, quien es el segundo responsable de esta hecatombe. Si se supone que es el capitán y que piensa en el equipo, él debe ser el primero en decirle a Lorenzo que no tiene el fondo para jugar encuentros de alta exigencia.
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En la cancha se le nota que con el Minnesota United no juega, que su falta de ritmo le está creando un problema a la volante colombiana, porque Richard Ríos y Jéfferson Lerma deben ocupar más espacios en el campo, los que deja él al no correr, al trotar y hasta caminar. Si es un líder positivo, ¿por qué no acepta su realidad? Luka Modric le demostró que se puede ser leyenda y aceptar una suplencia.
Luis Díaz, enjaulado
Díaz está acostumbrado a jugar por todo el frente del ataque en el Bayern Múnich. Aunque comienza por el extremo izquierdo, el guajiro sabe intercambiar de posición con el francés Michael Olisé e ir a la derecha o aprovecha las bondades de un jugador talentoso como el inglés Harry Kane para llegar al área como un ‘9’.
Sin embargo, Lorenzo no lo deja salir del sector izquierdo. Contra Francia en los minutos finales del primer tiempo intercambió, cuando ya se iba perdiendo 2-0 y su cabeza ya no estaba en el compromiso. Ya el propio técnico lo había sacado del partido.
Y ahí está el otro problema. Luis Díaz es muy frágil de cabeza con la Selección Colombia. Cuando las ideas no se están dando, comienza a jugar en la individual, cree que solo él puede salvar al equipo, no entrega el balón, carretea, pierde el esférico y se frustra. Es un Juan Guillermo Cuadrado 2.0.
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Mojica y Muñoz, perdidos
Si algo se resaltaba del poder goleador de Radamel Falcao García en su época en la Selección Colombia es que tenía dos laterales como Pablo Armero y Camilo Züñiga que lo alimentaban, que le daban de comer al cazador de área. Laterales con vocación ofensiva y que sabían que, si llegaban hasta el final, debían dar asistencias.
Pues esto no pasa con Daniel Muñoz ni Johan Mojica. De partidos pésimos a deplorables jugaron contra Croacia. Poca o nula participación acertada en ataque y siempre quedaron mal parados en la zona defensiva y sus espaldas fueron vulneradas una y otra vez.
