Neymar volvió a quedar por fuera de Brasil: largo calvario de lesiones que amenaza su Mundial
El futbolista del Santos no entró en la lista de los juegos contra Francia y Croacia.

La nueva convocatoria de la selección de Brasil dejó una ausencia que hace apenas unos años habría parecido imposible: Neymar no aparece en la lista del técnico Carlo Ancelotti para la fecha FIFA de marzo, en la que se enfrentarán a Francia y a Croacia.
La decisión vuelve a poner sobre la mesa una realidad que persigue al delantero brasileño desde hace varios años: su carrera ha estado marcada por lesiones recurrentes que lo han mantenido lejos de la selección en momentos decisivos y que ahora ponen en duda su presencia en el Mundial.
(Le puede interesar: Ni contra Nacional en Copa y tampoco en Liga: ¿cuál es la verdad del regreso de Falcao?).
La situación resulta especialmente dolorosa para Brasil porque Neymar sigue siendo el máximo goleador histórico de la selección. Sin embargo, el talento nunca ha sido el problema. El verdadero obstáculo ha sido su estado físico. Desde octubre del 2023, cuando sufrió una grave lesión de rodilla con ruptura del ligamento cruzado anterior y el menisco en un partido de eliminatorias contra Uruguay, el delantero entró en una etapa marcada por rehabilitaciones, recaídas y largos periodos fuera de las canchas.
Un historial de lesiones de Neymar
El caso de Neymar no es el de una lesión aislada. A lo largo de la última década su carrera ha estado atravesada por constantes problemas físicos. Entre 2015 y 2025 el delantero sufrió más de 30 lesiones diferentes, lo que lo mantuvo fuera de las canchas durante más de 1.400 días, casi cuatro años completos sin poder competir con normalidad.
Ese historial explica por qué su presencia en la selección brasileña se ha vuelto intermitente. Desde su grave lesión de rodilla en 2023, el atacante ha estado largos periodos sin poder ser convocado. En algunos momentos su ausencia llegó a superar los 17 meses sin jugar con Brasil, algo impensado para un futbolista que durante años fue el rostro de la selección.
Incluso en su regreso al fútbol brasileño con el Santos, las lesiones siguieron apareciendo. Problemas musculares, molestias en los isquiotibiales y cirugías menores en la rodilla lo han obligado a perder numerosos partidos en las últimas temporadas.
(También lea: ¿Quién es Leonard Prescott, arquero de 16 años que le salvará la vida a Luis Díaz y al Bayern?).
El dilema de Ancelotti
Para el seleccionador brasileño, la situación es tan clara como dolorosa: Neymar solo volverá a la selección si está al cien por ciento físicamente. El entrenador italiano ha sido enfático en que el talento no está en discusión, pero que el nivel competitivo exige futbolistas completamente recuperados.
En ese contexto, la nueva convocatoria de Brasil apuesta por una generación que mezcla experiencia y juventud, con nombres como Vinicius Júnior, Rodrygo o Endrick, futbolistas que hoy representan el futuro ofensivo de la selección.
La ausencia de Neymar no significa necesariamente un cierre definitivo de su historia con la ‘Canarinha’, pero sí refleja que el tiempo empieza a jugar en su contra.
(Además lea: DT Minnesota destacó el debut de James, pese a perder 6-0: ¿qué vio?).
El miedo de Brasil: un Mundial sin su mayor estrella
Para muchos aficionados brasileños, la posibilidad de que Neymar no llegue al Mundial de 2026 es una pesadilla futbolística. Durante más de una década el delantero ha sido el líder creativo de la selección, el jugador capaz de cambiar partidos con un gesto técnico o una jugada individual.
Las estadísticas reflejan su importancia: Brasil ha tenido mejores resultados cuando él está en el campo que cuando no juega, lo que demuestra el impacto que su talento sigue teniendo en el funcionamiento del equipo.
Pero el fútbol no siempre depende del talento. A veces depende del cuerpo. Y en el caso de Neymar, ese cuerpo ha sido su mayor rival.
Hoy, a pocos meses del Mundial, la historia del mayor talento brasileño de su generación está en una encrucijada: recuperarse a tiempo para volver a vestir la camiseta de Brasil… o quedarse viendo el torneo desde fuera.
