El banderazo en Kansas: jugadores e hinchas, un solo sentimiento por Colombia
La Selección volvió a sentir un amor desbordado. La felicidad en los rostros de los aficionados tocó los corazones de los futbolistas.

La cita era desde las siete de la noche, pero la brillante ruidosa, alegre, bailadora marea amarilla fue llegando en pequeños grupos al hotel Marriot Country Plaza de Kansas City desde temprano. La seguridad del lugar había cercado el lugar, pero apenas unos metros separaban a los hinchas de sus ídolos, de sus héroes que en unos minutos descenderían del bus que los traía del entrenamiento, con la intención de darles una frase de apoyo, una porra que les sirviera tener el corazón amarillo, azul y rojo para que este viernes salieran a darlo todo contra Ghana.
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Ya se volvió costumbre ver todas las sedes en las que juega la Selección Colombia a un grupo enorme de compatriotas dispuestos a alentar al equipo nacional. Entre gente radicada en la ciudad y personas que hipotecaron hasta la casa, el sentimiento es el mismo. La espera de cuatro años por vivir este momento de apoyar a lo más sublime del mundo es motivo de orgullo. La idea es hacerlos sentir en casa, que no extrañen a Bogotá, Medellín, Chocó, el Valle, que en toda ciudad se sea local.
En Kansas se vivió un momento bellísimo. Hinchas de todas las edades vistieron las camisetas retro, las amarillas del momento y las beige con los colores de la bandera en el pecho. Pero los outfits no bastaban con las camisetas. Algunos se pusieron pelucas con los colores patrios, otros usaban la bandera como capa para tener superpoderes, sombreros vueltiaos, manillas y mucho más.
#Deportes | 🇨🇴 Comenzó el banderazo de los hinchas de la Selección Colombia en las afueras del hotel de concentración en Kansas City.
— Minuto60 (@minuto60com) July 3, 2026
Cientos de aficionados llegaron con camisetas, banderas, bombos y cánticos para brindar su respaldo al equipo de Néstor Lorenzo en la antesala… pic.twitter.com/zqF7KsoIT7
¡Colombia, Colombia!
“Vamos, vamos Colombia, que mañana, tenemos que ganar”, fue el cántico con el que esos cientos de hinchas vieron bajar uno a uno a todos los 26 futbolistas habilitados para este encuentro de los dieciseisavos del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Las sonrisas era de personas que estaban cumpliendo el sueño, era como si visitaron los parques de Orlando por primera vez, el sentimiento era único y emotivo.
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Las risas se convertían en lágrimas. Algunas de estas personas sintieron a Colombia, el país que habían dejado hacia varios años por ir a conquistar el país americano y que necesitaban esa dosis de patriotismo para recordar qué es ser felices en la ‘tierrita’, con su gente. “James, James, con toda capitán”. “Dale, ‘Lucho’, dale crack”. Los dos referentes fueron los más aclamados y a los que más les pedían de su inspiración que conquistó tantos estadios y ciudades en el mundo.
Al final, desde el tercer piso del hotel, en donde se podían ver casi en 4k, lo más cerca que los pudieron tener, fueron apareciendo uno a uno los jugadores, moviendo sus manos derechas, algunos ambas con los brazos en el cielo en señal de comunión, de agradecimiento. Si para los hinchas, los jugadores son los héroes, para los futbolistas estas personas son su inspiración.
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El sentimiento de un banderazo en tierras lejanas solo deja un mensaje: a Colombia se ama, se respeta y se cuida. Jugadores, hinchas, cuerpo técnico son el mismo pulmón que necesita el país para no parar de soñar y de creer que el país puede conquistar el máximo torneo a nivel de selecciones. “Vamos, vamos Colombia, que mañana, tenemos que ganar”.
