Final feliz para Andrés Fernando, el niño al que Sencia le cortó el sueño de ver a Millonarios
Millonarios y hasta Santa Fe se unieron para que el niño Andrés Fernando pueda ver, por primera vez, a su equipo en el estadio El Campín. ¿Qué pasó?

Andrés Fernando Ángel Monroy cumplió 8 años el pasado 7 de septiembre y recibió el regalo que había alimentado desde muy pequeño en Puerto Asís, Putumayo. Su mamá le entregó una hoja de papel impresa con un mensaje que le aceleró el corazón: “Nos vamos para el Campín a Bogotá”.
Dorman Ángel, su padre, trabaja día a día como carnicero; su esposa vende tiquetes de transporte. Para una familia humilde en el sur de Colombia, ver jugar a Millonarios contra Once Caldas en vivo no es una decisión de fin de semana; es una travesía que requiere seis meses de riguroso ahorro, privaciones silenciosas y una fe inquebrantable en los colores azul y blanco.
Esta es la boleta simbólica que sus papás le dieron el día de su cumpleaños donde le contaban que se iban para Bogotá a ver a Millonarios. https://t.co/pDBD0dcHlS
— Mundo MILLOS (@MundoMillos) October 14, 2026
¿Cuánto había ahorrado la familia del niño Andrés Fernando para ver a Millonarios?
El viaje comenzó con entusiasmo. Fueron entre 18 y 20 horas metidos en un autobús, devorándose los kilómetros de las carreteras colombianas que, por fortuna, esta vez no presentaron ningún inconveniente. El trayecto largo y pesado se diluía en la mente del pequeño Andrés con la ilusión de ver rodar el balón en el césped del estadio Nemecio Camacho 'El Campín'. Viajaron tres personas: el niño y sus padres. Solo en pasajes el gasto ascendió a $ 900.000 —calculando $ 150.000 por trayecto para cada uno—, una cifra considerable a la que debían sumarle la alimentación, los imprevistos de la ruta y el caro hospedaje de los hoteles en Bogotá.
El esperado 7 de septiembre llegó. La familia Ángel Monroy arribó a las inmediaciones del estadio El Campín cerca de las 5:30 p. m. El ambiente festivo, los cantos de la hinchada y el olor a camiseta nueva envolvían una tarde que prometía ser perfecta.
Faltando apenas cinco o 10 minutos y después de ver a los porteros de su equipo calentando en el pórtico norte del estadio y liderados por el argentino y titular Javier Burrai, los equipos nunca llegaron al césped, y la megafonía y las redes sociales soltaron la mala noticia no solo para los miles de aficionados que llenaron las gradas del 'coloso de la 57', sino de aquella familia que soñó con ver a su equipo amado y que por culpa de Sencia no pudieron: el partido estaba oficialmente cancelado.
#TRISTEZA 😢 Tras seis meses de ahorro y 18 horas de viaje en bus desde Pto/Asís, Putumayo, un niño de 8 años que soñaba con ver a Millonarios en el Campín se quedó sin su regalo de cumpleaños luego de que el partido fuera cancelado a mins de iniciar por pésimo estado de la grama https://t.co/1byixYVIW7
— Colombia Oscura (@ColombiaOscura) October 14, 2026
Millonarios y Santa Fe unidos por una buena causa
En ese instante, el mundo de Andrés se derrumbó. El niño, incapaz de asimilar la burocracia o los imprevistos del fútbol profesional, se puso a llorar desconsoladamente. Su padre intentaba abrazarlo, pero las palabras se quedaban cortas. Tres meses de privaciones directas y medio año de planeación se esfumaban en las narices de la tribuna. "Ahora nos toca devolvernos con el corazón destrozado de ver a la tristeza de nuestro niño", pensaba Dorman con una mezcla de impotencia y profunda tristeza, mirando las boletas inútiles en sus manos, mientras que su mamá culpaba a los empresarios del dolor de su pequeño.
Sin embargo, la desolación de esta familia del Putumayo tocó las fibras del fútbol capitalino. Al conocerse la odisea de los Ángel Monroy, la solidaridad transformó el viaje.
El presidente de Independiente Santa Fe, demostrando que la rivalidad se queda en la cancha, ofreció pagar los gastos de hotel de la familia para que pudieran prolongar su estadía en Bogotá y no perder la oportunidad de ver a su equipo.
Por su parte los directivos de Millonarios no se quedaron atrás: el pequeño Andrés y sus padres fueron invitados formalmente al entrenamiento del club este miércoles para que conozcan en persona a sus ídolos, con la promesa de tener todo pago para el próximo partido y además de las camisetas firmadas.
El viaje de 20 horas no fue en vano; el sueño solo se aplazó para volverse inolvidable, ahora solo falta esperar cuando Sencia tendrá la lista del que era antes de su adminstración el estadio más importante del país.

