Mire sus entradas: graves denuncias por cambio de sillas en boletas del Mundial 2026
Reclamos formales y acusaciones directas contra la FIFA por la forma en que se asignaron los asientos dentro de los estadios.

Una nueva polémica rodea la venta de entradas para el Mundial de 2026, el primero que se jugará en tres países —Estados Unidos, México y Canadá— y que tendrá 16 sedes y más de 100 partidos. Lo que debía ser una experiencia premium para miles de aficionados terminó convirtiéndose en una ola de quejas, reclamos formales y acusaciones directas contra la FIFA por la forma en que se asignaron los asientos dentro de los estadios.
De acuerdo con revelaciones recogidas por The Athletic, medio perteneciente a The New York Times, miles de compradores aseguran que fueron inducidos a error por los mapas de ubicación que acompañaban el proceso de compra. Esos gráficos, que dividían los estadios en zonas por colores según el precio, sugerían posiciones privilegiadas que en muchos casos no se cumplieron cuando finalmente se asignaron los puestos reales.
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Un sistema por categorías que desató la controversia
El modelo de venta de la FIFA no funciona como en otros eventos deportivos, donde el aficionado escoge exactamente su silla. En el Mundial, los compradores adquieren una categoría de asiento, no una ubicación específica.
Categoría 1: la más costosa, teóricamente en zonas centrales o de mejor visibilidad
Categoría 2: ubicaciones laterales o ligeramente más alejadas
Categoría 3: zonas detrás de los arcos o niveles superiores
Categoría 4: las más económicas, generalmente reservadas para residentes locales
El problema, según los testimonios recogidos, es que los mapas mostraban una expectativa distinta a la realidad final. Aficionados que pagaron entradas de Categoría 1 —las más caras— terminaron ubicados en esquinas, detrás de los arcos o incluso en sectores que inicialmente aparecían como Categoría 2.
“Nos sentimos engañados”: la reacción de los aficionados
Las quejas no tardaron en multiplicarse. Varios compradores aseguraron sentirse confundidos y decepcionados tras recibir la ubicación definitiva de sus asientos. La principal crítica apunta a que la información visual del proceso de compra no reflejaba fielmente la distribución real.
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El medio estadounidense cita testimonios de hinchas que consideran que “no es consistente” y que, por el dinero pagado, la diferencia entre una zona y otra es demasiado grande.
Además, hay un elemento que aumentó la indignación: en varios estadios, las zonas más privilegiadas —especialmente en tribunas bajas y sectores centrales— habrían sido reservadas para paquetes de hospitalidad, es decir, experiencias VIP con servicios adicionales, dejando a los compradores generales fuera de esos espacios.
La respuesta de la FIFA: “eran solo mapas orientativos”
Ante la creciente polémica, la FIFA respondió que los mapas publicados durante la venta no eran definitivos, sino una guía general para ayudar a los aficionados a entender en qué parte del estadio podrían quedar ubicados.
Según el organismo, estos esquemas “estaban diseñados para dar orientación, no para representar la ubicación exacta del asiento”.
Sin embargo, esa explicación no ha calmado el malestar. Muchos aficionados consideran que hubo falta de claridad en un proceso donde los precios alcanzan cifras históricas y donde la expectativa de ubicación es clave para la experiencia.
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Más de 3 millones de entradas y una presión creciente
La magnitud del problema también está relacionada con la escala del torneo. Más de tres millones de entradas ya han sido vendidas para el Mundial 2026, lo que convierte cualquier inconsistencia en un conflicto masivo.
El torneo contará con 16 sedes y estadios de gran capacidad, como el MetLife Stadium en Nueva Jersey —escenario de la final— con más de 82.000 espectadores.
En ese contexto, la logística de asignación de asientos es compleja, pero para los aficionados el punto central sigue siendo el mismo: pagaron por una promesa visual que no se cumplió.
Un problema que escala: quejas formales y posibles acciones legales
El caso ya pasó de la molestia en redes sociales a escenarios más serios. Algunos aficionados han presentado quejas formales e incluso evalúan acciones legales, al considerar que hubo publicidad engañosa en la forma en que se vendieron las entradas.
La polémica se suma a otras críticas recientes al sistema de boletería del Mundial, como el uso de precios dinámicos y el alto costo de las entradas, que han generado debate sobre el acceso real de los aficionados al evento.
Un Mundial histórico… con sombras en su organización
El Mundial de 2026 será el más grande de la historia, con 48 selecciones y tres países anfitriones. Pero en la previa, la organización enfrenta un desafío clave: recuperar la confianza de los aficionados.
Porque más allá del espectáculo, la polémica deja una sensación instalada entre miles de compradores: en el evento deportivo más importante del planeta, ni siquiera pagar más garantiza ver mejor el partido.
