Antonio Rattín, futbolista que inspiró las tarjetas amarilla y roja: la historia detrás de su muerte
El histórico capitán argentino falleció a los 88 años. Su expulsión en el Mundial de 1966 marcó un antes y un después en las reglas del fútbol.

La muerte de Antonio Rattín, ocurrida este sábado 11 de julio de 2026, puso fin a la vida de uno de los personajes más emblemáticos del fútbol argentino. Sin embargo, su legado trasciende ampliamente su carrera deportiva, pues el excapitán de la selección albiceleste quedó inmortalizado por un episodio que cambió la historia del fútbol, luego de protagonizar una polémica expulsión en el Mundial de Inglaterra 1966, un hecho que impulsó la creación de las tarjetas amarilla y roja.
Durante más de seis décadas, Rattín sostuvo que aquella decisión arbitral fue una de las mayores injusticias sufridas por la selección argentina. Su enfrentamiento con el árbitro alemán Rudolf Kreitlein, durante los cuartos de final del Mundial de Inglaterra 1966 frente al equipo anfitrión, se convirtió en uno de los episodios más recordados de la historia de las Copas del Mundo y alimentó el relato del denominado "despojo de Wembley".
Aunque su fallecimiento coincide con la disputa del Mundial de 2026, la figura de "El Rata" continúa siendo sinónimo de rebeldía, liderazgo y defensa de los colores de Argentina en uno de los partidos más controvertidos de la historia.

El árbitro alemán Rudolf Kreitlein expulsa a Antonio Rattín en el Mundial de Inglaterra 1966. AFP
El partido que marcó su carrera
Antonio Rattín llegó al Mundial de Inglaterra 1966 como capitán de una selección argentina que despertaba grandes expectativas. Bajo la dirección técnica de Juan Carlos "Toto" Lorenzo, el equipo había mostrado un alto nivel competitivo, al punto de ser considerado uno de los candidatos para disputar el título.
Sin embargo, Argentina terminó en el segundo lugar de su grupo por diferencia de gol, resultado que la obligó a enfrentar al anfitrión Inglaterra en los cuartos de final. Incluso décadas después, Rattín seguía convencido de que esa circunstancia condicionó el camino de la selección en el torneo.
El excapitán sostenía que el conjunto argentino tenía el nivel suficiente para pelear por el campeonato y consideraba que, de haber evitado al equipo inglés en esa instancia, la historia habría sido diferente. Su convicción era tal que llegó a asegurar que aquella selección fue la mejor de todas las que integró a lo largo de su carrera.
Un arbitraje bajo sospecha
Las dudas comenzaron incluso antes del encuentro disputado el 23 de julio de 1966 en el estadio Wembley. Según recordó el propio Rattín en varias entrevistas, la delegación argentina consideró irregular el proceso mediante el cual fueron designados los árbitros.
El exfutbolista sostuvo que el sorteo se habría realizado antes de la hora prevista y que la designación del alemán Rudolf Kreitlein para dirigir el compromiso frente a Inglaterra incrementó la desconfianza. Durante el desarrollo del encuentro, esa percepción se fortaleció entre los integrantes de la selección argentina.
Incluso, diversos cronistas deportivos de la época señalaron que el juez sancionó con mayor severidad las infracciones del equipo sudamericano, mientras aplicaba un criterio distinto frente al conjunto local.
La revista El Gráfico consideró que la expulsión del capitán argentino fue el punto de quiebre del compromiso. El periodista Juvenal escribió entonces. "Aquí estuvo el nudo argumental del encuentro y la razón decisiva de nuestra eliminación de la Copa. Con Rattín en la cancha era un partido. Sin Rattín fue una parodia de fútbol". Por otro lado, el mismo cronista explicó que, antes del compromiso, el cuerpo técnico había solicitado que únicamente Rattín dialogara con el árbitro en caso de alguna controversia.
La expulsión que cambió la historia
Cabe recordar que en ese entonces el fútbol todavía no utilizaba tarjetas para amonestar o expulsar a los jugadores. En ese contexto, Rattín comenzó a reclamar la presencia de un intérprete para poder comunicarse con el árbitro alemán Rudolf Kreitlein, quien interpretó su actitud como una falta de respeto y decidió expulsarlo de manera verbal.
No obstante, el volante argentino siempre sostuvo que jamás insultó al juez. Según relató años después, únicamente intentó hacer valer su condición de capitán para expresar el inconformismo del equipo frente al arbitraje. Además, la ausencia de un sistema visual para comunicar las sanciones provocó confusión tanto dentro como fuera del campo de juego.
Por otro lado, muchos futbolistas ni siquiera comprendieron en un primer momento que el capitán argentino había sido expulsado, por lo que la demora de Rattín para abandonar el terreno de juego terminó convirtiéndose en una de las escenas más recordadas en la historia de los Mundiales.
Su permanencia durante varios minutos sobre el campo evidenció la necesidad de implementar un mecanismo internacional que permitiera comunicar las decisiones arbitrales de forma inmediata. Con el paso de los años, ese episodio se convirtió en uno de los antecedentes que llevó al dirigente arbitral inglés Ken Aston a crear las tarjetas amarilla y roja, utilizadas por primera vez en un Mundial durante México 1970.
A lo largo de los años, Rattín recordó con humor el impacto que tuvo aquel episodio en la historia del fútbol. "Gracias a ese flor de lío tuvieron que inventar las tarjetas amarillas y rojas", decía entre risas durante diferentes entrevistas.
Los mitos que nacieron en Wembley
Según reportaron diversos medios de la época, tras la expulsión comenzaron a construirse algunas de las imágenes más recordadas en la historia del fútbol mundial. Mientras abandonaba lentamente el terreno de juego, Rattín se sentó durante unos instantes sobre una alfombra ubicada junto al campo, sin saber, según explicó años después, que hacía parte del protocolo reservado para la reina Isabel II.
Por otro lado, también protagonizó otro momento que generó una enorme controversia al estrujar una bandera británica ubicada cerca del banderín del córner. De acuerdo con esos mismos reportes, el exfutbolista explicó que ese gesto fue una reacción a los objetos que parte del público comenzó a lanzarle desde las tribunas. Con el paso del tiempo, ambas escenas adquirieron un enorme valor simbólico para el fútbol argentino.
Mientras algunos las interpretaron como una reacción frente a una decisión considerada injusta, otros las vieron como un acto de rebeldía que quedó grabado para siempre en la memoria colectiva.
En medio del ambiente de tensión también trascendió la expresión utilizada por el entrenador inglés Alf Ramsey, quien calificó a los futbolistas argentinos como "animals", frase que profundizó el enfrentamiento entre ambos países y alimentó durante décadas la rivalidad futbolística.
Un legado que trascendió generaciones
Con diez jugadores, Argentina resistió durante buena parte del compromiso. Sin embargo, Geoffrey Hurst anotó el único gol del partido y clasificó a Inglaterra a las semifinales.
Días después, el conjunto británico conquistó el único Mundial de su historia tras vencer a Alemania Federal en una final igualmente polémica, recordada por el denominado "gol fantasma", validado durante el tiempo suplementario. Para Rattín, ese desenlace reforzó su convicción de que el torneo terminó favoreciendo al equipo anfitrión.
Más allá de las controversias, la figura del excapitán argentino quedó instalada como uno de los grandes símbolos en la historia de los Mundiales. Su nombre dejó de estar ligado únicamente a su trayectoria deportiva para convertirse en una referencia obligada cuando se habla de la evolución del reglamento del fútbol.
Desde entonces, la implementación de las tarjetas amarilla y roja permitió eliminar las confusiones que se vivieron en Wembley y facilitó la comunicación entre árbitros, jugadores y espectadores, sin importar el idioma. Por eso, seis décadas después de aquel partido, el debate sobre la actuación del árbitro alemán Rudolf Kreitlein continúa abierto entre historiadores y aficionados.
Lo que parece indiscutible es que Antonio Rattín transformó un episodio de enorme controversia en un legado permanente para el fútbol. Su imagen enfrentando al árbitro, reclamando la presencia de un intérprete y negándose a abandonar de inmediato el terreno de juego sigue siendo una de las postales más icónicas en la historia de las Copas del Mundo.
Con su fallecimiento, ocurrido este 11 de julio de 2026, desaparece uno de los protagonistas de aquella historia. Sin embargo, permanece vigente el recuerdo del capitán que desafió la autoridad en defensa de su selección y que, sin proponérselo, terminó influyendo en una de las modificaciones más importantes del reglamento del fútbol moderno.
Por ello, Antonio Rattín será recordado no solo como uno de los grandes referentes del fútbol argentino, sino también como el jugador cuyo nombre quedó para siempre asociado al nacimiento de las tarjetas amarilla y roja, herramientas que transformaron la manera en que se arbitra el deporte más popular del planeta.
